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A las 12 se les acabó el trabajo

Así lo confirmó Orlando Herrera, un operario de Aseo Capital que aceptó la condición de que perdió su empleo. Al igual que muchos de sus compañeros, porque sólo los “nuevos” se fueron para Aguas de Bogotá.

A partír de hoy martes 18 de diciembre se terminó el contrato que tenía la empresa recolectora de basura Aseo Capital, donde “camella” Orlando desde hace 9 meses, y que forma parte de las empresas privadas que recogían los residuos de Bogotá, acumulando ganancias millonarias.

 

“Y es que cuando un rico ve en un negocio mucha plata se queda con él”, así lo señaló Orlando, que hoy termina un periodo de su vida laboral en el negocio de las basuras. 

 

Uno de los negocios más rentables de la capital es el manejo de la basuras urbanas, que acumula una ganancia neta de 12 mil millones de pesos mes, 120 mil millones al año.

 

Por las multimillonarias ganancias, que según el Distrito, no reflejaban la calidad del servicio que deberían prestar las empresas privadas, el alcalde Gustavo Petro decidió terminar los contratos con los operadores de recolección de basuras, Aseo Capital, donde trabajaba el desafortunado Orlando y Lime.

 

Atesa y Ciudad Limpia, las otras recolectoras privadas, siguen trabajando con el Distrito, y según Nelly Mogollón ,directora de la Uaesp, se espera que en las “próximos días tengamos respuesta” para saber si las otras empresas seguiran funcionando.  El contrato de Atesa va hasta el próximo 21 de diciembre, y Ciudad Limpia firmó un contrato directo con la Uaesp para poder seguri recogiendo las basuras de la ciudad.

 

Orlando lleva nueve meses, y presume ser uno de los más antiguos, sin embargo lo único que sabe de su futuro laboral –porque hasta el momento no les han dicho nada-, “es que trabajamos hasta las doce” -de la media noche del lunes-, hora en la que por decreto del alcalde, las “cuatro hermanas”, como algún día las llamó, no podrían entrar al relleno sanitario ‘Doña Juana’ a depositar los residuos.

 

“Por eso hasta las doce trabajamos y nos llevamos la basura para la base, y allá ellos (los dueños), verán que hacer con ella”, y es qué cómo desperdiciar semejante botín, sí por cada tonelada de basura cada empresa se gana 92 mil pesos.

 

A raíz de los elevados costos que pagamos los bogotanos por un derecho ciudadano, el Alcalde decidió incluir a la población recicladora. 14.400 personas que recogen 1200 toneladas diariamente y no reciben nada del preciado botín.

 

Gran felicidad sintieron los recicladores al saber que su trabajo iba a ser reconocido, sin embargo, hoy no se sienten tan contentos.

 

La razón. Un decreto de 13 puntos que firmó el alcalde Petro, y que faculta a la Uaesp, de ser la “juez y el verdugo” del servicio de recolección en la capital.

“En la ciudad existen aproximadamente 1500 centros de acopio en la ciudad, y para que cada reciclador reciba el pago por tonelada, tendría que haber un coordinador de la Uaesp en cada uno para que empiece a pesar la cantidad de residuos recolectados y que pague lo justo por el trabajo realizado, y como eso no va a pasar”, dice uno de los lideres de los gremios de recicladores más grande de la ciudad, la población recicladora no va a poder ser incluida en el -por lo menos de manera rápida-, nuevo modelo de recolección de basura que desea implementar al Alcalde para la ciudad, Bogotá Basura Cero.

 

Y de suceder así las cosas, “el negocio será para los bodegueros”, quienes podrán retener la basura hasta que la Comisión Reguladora de Agua y Saneamiento Básico, CRA, regule el pago que por ley debe recibir la vulnerable población recicladora. Y eso sólo pasará hasta no menos de “octubre del próximo año”, señala el lider.

 

De continuar el problema la población recicladora sólo va a ser acreedora del pago por su trabajo hasta el próximo año y Orlando, quien no aceptó la oferta que hizo el burgomaestre para su contratación con la filial del Acueducto, Aguas de Bogotá, “porque a esa fueron sólo los nuevos”, seguirán sin el pan y sin el queso. Los recicladores  tal como están, y los operarios sin un trabajo al cual llegar.