Luces y sombras del polémico primer año de Trump en la Casa Blanca

A cinco días de que Donald Trump corone su primer aniversario oficial como presidente de Estados Unidos, los retos y aspiraciones legislativas de la Casa Blanca y los republicanos se acumulan en el Capitolio. Una agenda que esta misma semana deberá decidir qué ocurrirá con el presupuesto para evitar así un cese parcial de las agencias federales.

Al mismo tiempo el futuro de los soñadores, ilegales que llegaron al país cuando eran menores de edad, y el prometido plan de inversión en infraestructuras forman parte de las ambiciosas metas que Trump y los republicanos ponen sobre la mesa en un año clave, con las miras puestas en las elecciones legislativas de noviembre.

El presupuesto y el techo de la deuda

El desafío sobre el presupuesto, al que se debe encontrar solución antes del 19 de enero, es un arma de doble filo. En primer lugar, la reforma fiscal y el empeño contra el Obamacare consumieron buena parte de la atención legislativa el año pasado, lo que dejó poco tiempo, recursos y capital político para tomar decisiones difíciles en lo que a recortes de gasto se refiere. En segundo lugar, a diferencia de la reforma tributaria, el proceso de asignaciones anuales del presupuesto no se puede culminar a través de un proceso de reconciliación, lo que significa que se necesitan 60 votos en el Senado para avanzar cualquier decisión, lo que ofrece margen de presión para los demócratas.

Obviamente, la diferencia entre republicanos y demócratas es más que evidente. El partido de Trump quiere aumentar el gasto de defensa sin cambios en los topes de gastos discrecionales del resto de partidas, mientras que los demócratas buscan un trato igualitario entre los gastos de defensa y los que no lo son. Además, los legisladores deben elevar el límite de endeudamiento del país a finales de marzo, la Administración presiona para conseguir fondos para su muro con México y los demócratas demandan soluciones para los soñadores, ilegales que llegaron al país siendo menores de edad.

Gasto en infraestructuras

“Nos mantenemos escépticos de que cualquier gran paquete de inversión en infraestructuras logrará aprobarse este año”, señala Abigail Kinnaman, economista de Wells Fargo Securities. La última vez que el Congreso aprobó una medida similar fue a finales de 2015 y la partida ascendió hasta los 305,000 millones de dólares en los próximos cinco años.

Por aquel entonces el mayor desafío fue cómo financiar este paquete legislativo. Las soluciones para resolver este problema no son políticamente populares, especialmente en un año electoral, ya que incluyen aumentar los impuestos sobre la gasolina o recortar fondos de otros programas federales.

Reforma migratoria

Con la polémica servida tras las presuntas declaraciones del presidente, que según adelantó el Washington Post se refirió a El Salvador, Haití y varios países africanos como “países de mierda”, la atención se centra a una posible reforma en materia migratoria. La Casa Blanca ha dicho que quiere una reforma migratoria independiente de las negociaciones del presupuesto, mientras que los demócratas presionan para que se incluyan soluciones para los soñadores como parte del programa de financiación para el año fiscal 2018.

Más allá de ese debate, la Administración Trump busca fondos para su muro fronterizo con México como parte del proceso presupuestario. El proyecto de Ley de Seguridad Nacional incluye 1,600 millones de dólares en fondos para estos menesteres y asignaciones específicas para aumentar el número de agentes fronterizos así como los equipos y tecnología.

TLCAN y otras relaciones comerciales

Los negociadores del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o Nafta) coparán toda la atención hasta el próximo mes de marzo, fecha límite para culminar la revisión de un acuerdo con 24 años de historia. La semana pasada, Canadá indicó que la posibilidad de una salida de Estados Unidos debe tomarse en serio y, de hecho, varios funcionarios indicaron que Trump podría anunciar dicha decisión próximamente. Aún así, en una entrevista con el WSJ, el presidente se mostró “un poco más flexible”, especialmente teniendo en cuenta las elecciones presidenciales en México el próximo julio.

Independientemente de lo que ocurra con el TLCAN, Estados Unidos se prepara para endurecer su postura comercial con otros países, como China. El gigante asiático indicó recientemente que Estados Unidos está entorpeciendo el régimen comercial mundial al realizar la investigación bajo sus propias leyes en vez de hacerlo a través de la Organización Mundial del Comercio.

Trump encargó el pasado agosto a su gobierno investigar si Pekín está restringiendo el acceso a su mercado o usando otras tácticas a fin de presionar a las empresas foráneas a compartir su conocimiento tecnológico.