El nuevo indicio que apunta al submarino perdido ‘Ara San Juan’

La Armada argentina informó este domingo que está investigando un “contacto metálico” de un objeto que podría ser el submarino ‘ARA San Juan’ y que está localizado a 950 metros de profundidad. Este es uno de los seis indicios detectados la semana pasada y tres de ellos han sido ya descartados.

 

“El ‘ARA Islas Malvinas’ se trasladó durante la madrugada a otro punto, un punto que estaba a 950 metros, que había sido detectado por el ‘ARA Cabo de Hornos'”, manifestó este domingo el portavoz de la Armada, Enrique Balbi, en rueda de prensa.

 

Se trata de “un contacto metálico” que fue corroborado por el buque ‘Skandi Patagonia’. Hoy se intentará determinar si se trata del submarino desaparecido en el Atlántico Sur hace 18 días con 44 tripulantes a bordo.

 

Se trata de uno de los tres indicios que aún faltan por comprobar luego de que la semana pasada se detectaran seis objetos significativos en el fondo del mar.

 

Anoche se trabajó en otro contacto ubicado a 700 metros de profundidad y que a pesar de las buenas condiciones climáticas “no se pudo detectar nada” con el minisubmarino ruso ‘Pantera Plus’, por lo que en otro momento volverán a investigarlo con otros sensores.

 

El jueves pasado la Armada informó, tras 15 días de búsqueda, que dio por terminada la fase de rescate y que ya no se buscan sobrevivientes. “No ha sido posible localizar el submarino y no habrá salvamento de personas”, dijo Balbi, un anuncio que generó angustia y disconformidad entr los familiares de los 44 tripulantes, que en su mayoría, desde que comenzó el operativo para encontrar el submarino, aguardaban en la base naval de Mar del Plata con la esperanza de recibir una buena noticia.

 

El viernes, Balbi explicó que se había barrido “prácticamente el 100 por cien” del área de búsqueda prevista. Además, señaló que se habían producido seis “contactos” en la zona.

 

Ayer, la Armada informó que uno de los “contactos”, una imagen registrada por el buque oceanográfico argentino ‘Víctor Angelescu’ a 477 metros de profundidad, no corresponde a la nave perdida. Según pudo determinar el minisubmarino ruso ‘Pantera Plus’, la señal pertenece a uno de los muchos pesqueros que están hundidos en el mar.

 

La última comunicación con el ARA San Juan fue durante la mañana del miércoles 15 de noviembre, mientras navegaba en el golfo de San Jorge rumbo a Mar del Plata.

Dolor y llanto entre los familiares de los tripulantes del submarino desaparecido

“Vine por primera vez a la base (naval) y me acabo de enterar que soy viuda”, aseguró Jessica Gopar ahogada en lágrimas, esposa de uno de los 44 tripulantes del submarino desaparecido el 15 de noviembre, tras ser informada este jueves sobre una explosión ese día en el Atlántico Sur.

 

Fernando Santilli, electricista del San Juan, “fue mi gran amor, estuvimos siete años de novio, seis de casados y tenemos un hijo, Stefano, que nos costó mucho que Dios nos mandara”, relató a las puertas de la base naval de Mar del Plata, 400 km al sur de Buenos Aires, donde los familiares recibieron la noticia. Tienen un niño de un año juntos que aprendió a decir “papá” durante su ausencia, relató en una sentida carta en Facebook.

 

La meteorología en Mar del Plata, como es habitual, cambió de repente al anochecer. El viento empezó a soplar fuerte y frío desde el sudeste. El cielo azul y límpido de la mañana se puso gris plomizo. La base empezó a vaciarse. Unos pocos marplatenses llegaron para rezar. Ya nadie colgaba carteles de aliento. La tristeza lo copó todo.

 

“Se murieron todos”

 

Se murieron todos, es lo primero que pensé”, aseguró sobre el momento que supo de la explosión. Tenía en sus manos un cartel escrito a mano con la fotografía de su hijo que había traído para dejarlo en la entrada del predio naval, poblado de mensajes para los tripulantes.

 

La mujer relató que ante la terrible noticia “me dieron un vaso de agua y una pastilla para la presión, esa fue toda la contención” recibida en la base. “No me va a servir una placa que diga ‘los héroes del San juan'”, dijo antes de volver a ahogarse en llanto.

 

La Armada anunció el jueves el registro de un sonido violento y repentino compatible con una explosión en el Atlántico, horas después del último contacto del “ARA San Juan” con la base el 15 de noviembre.

 

“Yo me siento engañada, ¡cómo van a saberlo recién ahora! son unos perversos y nos manipularon”, dijo enfurecida Itatí Leguizamón, abogada y esposa de Germán Suarez, sonarista del San Juan, al salir de la base naval en Mar del Plata, 400 km al sur de Buenos Aires.

 

“No nos dijeron que están muertos, pero dicen que el submarino está a 3,000 metros (de profundidad) ¿qué se puede entender?” dijo en medio de una crisis nerviosa.

 

Casi un centenar de familiares aguardaban esperanzados en el interior de la base naval de Mar del Plata cuyo perímetro en los últimos días se pobló de mensajes de aliento, imágenes religiosas y banderas argentinas. En las instalaciones de la base naval algunos familiares se abrazaban, otros lloraban desconsoladamente sentados en el suelo.

 

La Marina había transmitido la noticia a los allegados en la ciudad portuaria de Mar del Plata, minutos antes de divulgarlo en conferencia de prensa en la capital argentina.

 

Desconsuelo

 

Una familiar de un tripulante se acercó abatida a los periodistas, rompió en llanto y se fue. No pudo pronunciar palabra. “Al escuchar la noticia, se les abalanzaron encima y no dejaron seguir leyendo el parte, la gente se puso muy agresiva”, relató Itatí sobre lo vivido en el interior de la base. Leguizamón llevaba dos años de casada con Germán Suárez.

 

Se hizo una búsqueda para quedar bien, porque mandaron una mierda a navegar, en 2014 ya había tenido problemas porque no pudo emerger y eso no trascendió. Ahora no me importa que se sepa todo si total él ya no está“, dijo la mujer. “Él estaba preparado para la muerte. Siempre se confesaba y estaba en paz. Él estaba listo”, dijo Itatí.

 

La peor tragedia

 

“Fuerza para las familias de los 44”, escribió con una fibra que tenía entre sus pertenencias Julián Colihuinca, de 19 años, sobre una bandera de plástico que acababa de comprar.

 

“Soy hijo de un buzo táctico, la tragedia pega de cerca. Los conozco de cara a muchos de los tripulantes”, dijo a la AFP mientras enganchaba la bandera al alambrado que rodea la base naval.

 

Desde la entrada se ve el mar y alejado unos cien metros está el casino de oficiales donde la espera angustiosa de las familias se transformó en un grito desgarrador. “Dani volvé, traé a tus compañeros”, escribieron en una bandera firmada por varias personas, entre ellas “mami, papi, Isabella, Naty, mellizos”.

 

Otro cartel, lleva la firma de los trabajadores de Tandanor, el astillero argentino que hizo el mantenimiento del sumergible que estuvo parado entre 2007 y 2014. “Nosotros dimos todo de cada uno para que vuelvan a navegar. Ahora te toca a vos traerlos de vuelta”, le dice al San Juan.

 

La noticia de la explosión deja poco margen para que haya sobrevivientes. “Es una tragedia que va a quedar en la historia”, sentenció Hugo Daniel, de 43 años, que pasaba por ahí en su bicicleta.

 

Las máquinas fallan, la gente que estaba arriba del submarino sabía a lo que se exponía”, dijo este hombre y evoca que “en esta base, durante la dictadura militar (1976-1983) se torturaba. Era un “centro clandestino de detención”, recuerda una placa.

Armada argentina reconoce que el submarino sufrió una avería antes de desaparecer

El submarino argentino que desapareció en el Atlántico hace cinco días con 44 tripulantes reportó una avería eléctrica mientras realizaba un patrullaje en el sur del país, por lo que se le indicó retornar a su base antes de que se cortaran las comunicaciones, ha informado este lunes un oficial militar.

 

Gabriel Galeazzi, comandante de la Agrupación de Buques Hidrográficos de la base naval de Mar del Plata adonde pertenece el ARA San Juan, no ha dado más detalles del desperfecto del que informó la nave, a la que buscan intensamente una docena de aviones y barcos en un enorme operativo internacional.

 

El buque salió a superficie y comunicó esta avería que había tenido y por eso el comando de la fuerza de submarinos, que era su control en tierra, le dice que cambie la derrota y que venga para Mar del Plata”, ha explicado Galeazzi a periodistas.

 

El oficial ha indicado que es normal que las embarcaciones sufran averías cuando están navegando. “Un buque de guerra tiene un montón de sistemas redundantes, razón por la cual tiene una avería y pasa a otro sistema”, ha precisado.

 

Previamente, un portavoz de la Armada había indicado que las llamadas satelitales detectadas el sábado no provinieron de la nave, como se creía previamente. Las llamadas, breves y que no lograron conectarse, habían generado esperanzas de que los tripulantes estaban vivos y tratando de hacer contacto.

 

“(Se) investigaron todas las señales en el espectro del área de operaciones”, ha declarado Enrique Balbi, portavoz de la Armada argentina. “Si bien existieron siete intentos (de llamadas) en esa frecuencia no se correlacionan, no corresponden al teléfono satelital del submarino San Juan”, ha puntualizado.

 

La compañía de comunicaciones satelitales Iridium Communications Inc informó el domingo de que la última llamada registrada desde su dispositivo en el submarino fue el miércoles 15 de noviembre, el mismo día que se perdió su rastro.

 

La nave partió de Ushuaia, en el extremo sur del país, rumbo a Mar del Plata, una ciudad costera ubicada a unos 400 kilómetros de la capital argentina. La embarcación debía arribar a su base el domingo o el lunes.

 

Un persistente temporal que azota desde el fin de semana la zona donde se está desplegando la búsqueda de la nave sigue dificultando este lunes la exploración, tanto en la superficie como debajo del mar.

 

“Si está en inmersión y no puede ir a superficie y no puede hacer ‘snorkel’, no puede renovar el aire del ambiente, ahí ya es el siniestro más perjudicial para el submarino“, ha explicado Balbi.

 

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, ha llegado este lunes al mediodía a la base de Mar del Plata para reunirse con decenas de familiares de la tripulación que permanecen allí a la espera de noticias. La hermana de Eliana María Krawczyk, la única oficial mujer a bordo del submarino, ha dicho a Reuters que confía en que hallarán con vida a la tripulación.


Si te interesó lo que acabas de leer, recuerda que puedes seguir nuestras últimas publicaciones por Facebook Twitter