Feminismo mal entendido

No corren buenos tiempos para el periodismo, ni por supuesto, para la verdad, entendiendo ésta como la realidad o veracidad de los hechos u opiniones. La fuerte irrupción de las redes sociales en nuestras vidas ha convertido a los medios de comunicación y a los periodistas en blanco de la diana de todas las suspicacias. Todo es cada vez más difuso y poco creíble. Realmente no sabemos si lo que leemos y como nos informamos es cierto o no, porque todo ha quedado al mismo nivel de fango y descrédito por la universalización de las opiniones.

En este huracán de ‘fake news’ y controversias llegan a nuestras vidas las corrientes de opinión o TT (Trending Topics). La última que ha venido para quedarse durante un buen tiempo es la nueva sospecha de que los hombres, como género, somos unos seres perversos: violadores-acosadores-asesinos-opresores, simplemente por el hecho de tener los cromosomas que tenemos.

En el mundo, en unos países más que en otros, desde siempre, impera el pensamiento machista, producto de la historia y la innegable evolución de las civilizaciones en este sentido, pero no es menos cierto que en los últimos 70-80 años se están dando pasos de gigante para poner a la mujer en el sitio de la sociedad que se merece. Hoy en día no es extraño ver a una mujer en puestos directivos o en cargos relevantes en organismos internacionales. Esa es la normalidad a la que poco a poco estamos llegando gracias seguramente a heroínas feministas que se la jugaron para luchar contra esa injusticia hace unas décadas.

El feminismo más extremista de hoy en día (muchas se autodenominan feminazis) poco tienen que ver con esto. Se escudan en el anonimato de las redes sociales para difamar e insultar. Y se equivocan al poner bajo sospecha a los hombres. Nuevamente caen en ese profundo error de generalizar para simplificar un problema y poner una etiqueta que llegue a la gente de una manera rápida. El reduccionismo es el mayor enemigo de la verdad. Los hombres no somos violadores-acosadores-asesinos-opresores per se. Simplemente, hay hombres que son violadores-acosadores-asesinos-opresores, al igual que también hay mujeres que los son, seguro que en menor número, pero las hay. El género no determina tu condición de delincuente o no.

Es hora de empezar a llamar a las cosas por su nombre. Si en Colombia, por ejemplo, hay alrededor de un 20% de hombres que son señalados de practicar violencia de género sobre sus parejas habrá que denunciarlo y poner medios para rebajar esas cifras, eso no se logrará poniendo bajo sospecha a todo un género, ni tampoco se logrará fomentando un mensaje de odio en la sociedad. Al igual que una persona de raza blanca no debe sentirse culpable de las atrocidades de los nazis en la Alemania del 39; o un chino de las purgas que llevaron a cabo sus abuelos en la Revolución Cultural de Mao, los hombres no debemos sentirnos culpables de los actos concretos de un asesino o violador. Procuremos juzgar a cada persona por sus hechos y dejemos a un lado las generalidades que tanto daño hacen a las sociedades.

Mal hace este nuevo feminismo extremo del siglo XXI cuando equivoca los objetivos desde la raíz del problema. El feminismo bien entendido debe seguir los pasos de sus pioneras del siglo anterior y no imponerse desde el supremacismo moral de género, simplemente por el hecho de que durante muchos siglos la mujer ha estado relegada a un segundo lugar. Argumentos hay aún por los que combatir. Igualdad sí, pero no así.


Si te interesó lo que acabas de leer, recuerda que puedes seguir nuestras últimas publicaciones por Facebook Twitter

 

Autoestima: antídoto contra el mal vivir

No obstante ser la autoestima una necesidad básica del ser humano, un derecho natural de toda criatura racional viviente, ella fue despreciada en épocas pretéritas y actualmente no se le da la importancia y muchos escritores creen que se adquiere mirándose en un espejo y repitiendo frases mecánicas nos alentamos a nosotros diciéndonos que somos bellos, inteligentes o grandes seres humanos. La autoestima es un corroborante de la mente y del espíritu que nos mueve a sentirnos únicos e irrepetibles, capaces de vivir una vida alegre y con gran sentido y cuando nos trazamos metas confiamos en obtener buenos resultados. Creerse ganador, sentirse entusiasta, no desfallecer ante obstáculos normales es la conducta de quien tiene buena autoestima. Confiar en nuestra capacidad de emprendimiento y enfrentarnos a los desafíos normales de la vida es el sello que caracteriza al entusiasta, al que tiene buena estima de sí mismo y se tiene la valía que todos debemos tener.

 

Difícil sí resulta tener altos niveles de autoestima en una sociedad que ha sido construida sobre la base de sentimientos de inferioridad, especialmente para las mujeres, pero que también afecta los varones. La religión católica, que es la que en su mayoría rige las conductas de millones de personas, menosprecia a cada individuo hasta el punto de convertirlo en un mero juguete monitoreado por el Dios del cristianismo, desfiguración y tergiversación de la doctrina de Jesús bien distinta a la concebida en la biblia y predicada a los feligreses por los sacerdotes, obispos y papas en todo el mundo. Pecadores y aspirantes al fuego eterno nos consideran el cristianismo, manchados del pecado original y criaturas tentadas por el demonio, es el concepto que la iglesia católica tiene de sus adeptos, lo que evidencia un desprecio enorme por la autoestima de hombres y mujeres.

 

Débiles de mente es lo que forman las religiones y en especial la cristiana. Neuróticos, psicópatas y candidatos al suicidio es lo que fabrican las diferentes concepciones religiosas, dentro de las cuales la musulmana sobresale sobre las demás. El sentimiento de inferioridad al que ha sometido el catolicismo a sus feligreses mujeres, es innegable; se les ha prohibido ejercer el sacerdocio, se les tiene como demonios tentadores con su carne del hombre. Cultura anti femenina pregonada en los púlpitos y altares, hogares y otras instituciones sociales; en suma, un arsenal utilizado contra las mujeres y en menor grado contra los hombres. Las mujeres de 30 ó 35 años eran consideradas antaño indignas del amor y de conseguir pareja, millones languidecieron y murieron por causa de una cultura patriarcal, machista y radicalmente misógina o enemiga de la mujer. Todavía, sobre todo en las áreas rurales, quedan rezagos de este sentimiento de inferioridad alimentado en el género femenino. El elogio y la crítica son los elementos que potencian o menguan la autoestima de las personas.

 

En épocas pasadas no existían los elogios ni el reconocimiento expreso para los hijos, no se daba el comportamiento tan necesario para el niño de recibir afecto, reconocimiento y elogio de sus padres. En los tiempos que vivimos del siglo XXI se pasó al extremo y el elogio, el refuerzo de la conducta y la motivación personal hacia los hijos, se sobrevalora, se dimensiona en exceso las cualidades de los mismos.

 

Cualquiera de los dos extremos es dañino y vicioso dado que, como lo enseñan los griegos, el término medio es la fórmula adecuada. Los psicólogos aconsejan no devaluar al infante, como lo hacían los padres de antes, ignorarlos y considerarlos ineptos y brutos, prédica repetida por educadores y propenden, al contrario, por elogiar mesuradamente a los párvulos. El elogio exagerado es inadecuado, el que aplican muchos padres modernos de considerar a sus hijos más sabios, unos bellos ejemplares de la raza humana, unos superdotados. Los niños de antes, para ser considerados buenos y modélicos, debían permanecer inmóviles y en silencio; actualmente se evalúan mejor los avispados, alegres y dinámicos.

La obediencia irracional al maestro o a los padres, la aceptación mecánica hacia el mandato de los superiores, es cosa del pasado, el hijo y el niño en general merece respeto y libertad de mente. El problema radica en que los papeles o roles se invirtieron y ellos, los menores o infantes, son los reyezuelos, los dictadores, los impositores de ideas, conceptos y actitudes dentro de la familias. Replantear la forma de elogiar y criticar a los hijos es un imperativo para adecuar las conductas de autoestima de las mujeres y hombres de hoy y del mañana.

 

<


Si te interesó lo que acabas de leer, recuerda que puedes seguir nuestras últimas publicaciones por Facebook Twitter

 

La Coalición Colombia, razón de un nuevo amanecer

Hace ocho años Antanas Mockus, Enrique Peñalosa y Lucho Garzón, probaron una alianza para sondear un espacio en las elecciones del 2010, y al tiempo Sergio Fajardo hacía campaña para aspirar a la presidencia por Compromiso Ciudadano. A los trillizos les fue bien, pero no al exalcalde de Medellín, porque no sacó ningún congresista en las elecciones parlamentarias y sin partido no podía seguir el camino a las elecciones presidenciales. Así nació un acuerdo donde Mockus era el candidato y Fajardo la llave. Se pasó a segunda vuelta, se perdió con Santos y la Ola Verde desapareció, pues nació de la nada y desapareció sin nada. Cada quien cogió su camino y Colombia quedó en manos de Uribe y de Santos, y hoy tenemos capas de penumbras y un hilo de luz, la paz.

 

En los últimos ocho años Fajardo ganó la gobernación de Antioquia y fue considerado el mejor gobernador de Colombia; emergió Claudia López denunciando al paramilitarismo, y gana con los verdes las elecciones para el senado; y Robledo, cabeza del Polo, ha sido reconocido como el mejor senador de la república en los últimos seis años.

 

Los tres personajes se encontraron en el trajín político de éste convulsionado país, y durante un año han trabajado para conocerse como personas, debatir los principios e ideología sobre los cuales se soporta su acción política, y discutir los problemas nacionales, con el fin de llegar a un acuerdo para proponerle a Colombia un nuevo proyecto político, y un proyecto de nación con un programa de mediano plazo que se presenta este miércoles. En otras palabras, han hecho lo que no hizo la Ola Verde y tampoco otras alianzas como la Unidad Nacional de Santos, ahora vuelta pedazos, como vueltos pedazos están los partidos tradicionales y los que han emanado de ellos, por el clientelismo y la corrupción, su animadversión a la reconciliación, su fría indiferencia con las víctimas, y su indolencia con el atraso de las periferias urbanas y rurales que existen y crecen por culpa de ellos y de nadie más. Nada tiene que ver el castrochavismo, ni cuanta posverdad inventen para esconder su infinita incapacidad.

 

La Coalición Colombia nace como una alternativa con enorme responsabilidad política y compromiso con una población que se acostumbró a no soñar. Es un nuevo proyecto político, serio, moderno, comprometido con la equidad, con la paz y en contra del clientelismo y la corrupción. Ahora paso a ocuparme de tres temas:

 

Uno, la alianza que algunos proponen con Humberto de la Calle no es posible ahora porque al Partido Liberal se alimenta de una porción grande de clientelismo y corrupción. Fajardo ha gobernado sin lo uno ni lo otro, Claudia y Robledo han sido senadores anti clientelistas y han dado batallas rotundas contra la corrupción. Entonces, abrir la puerta a un partido que no se ha reestructurado, es poner en riesgo la naciente estructura de la Coalición. La corrupción en sus justas proporciones es un invento del turbayismo liberal, ahí sigue y se ha multiplicado. Lástima, porque el doctor De la Calle es un humanista inolvidable por su entrega a la paz y por las implicaciones positivas que tendrá para Colombia si el acuerdo de paz se implementa sin más trampas legislativas y constitucionales.

 

Tampoco cabe el argumento de que “no todos somos corruptos”, detrás del cual se esconden algunos partidos y no pocos políticos. Con ese argumento Santos demolió a Mockus en los debates, hace parte de una doble moral y es parte de la cultura de la corrupción que hizo metástasis en quienes viven del clientelismo. La corrupción es un crimen, el clientelismo es la incapacidad de la gente de ganar espacios laborales con base en sus capacidades.

 

Dos, una consulta interpartidista en marzo con el fin de tener un candidato único para la primera vuelta que enfrente a la implacable maquinaria del uribevarguismo, es distraer el objetivo inmediato de la Coalición de consolidarse paso a paso, lograr unas bancadas más numerosa a las que ahora tienen el Polo y la Alianza Verde, y necesarias para gobernar. ¿Se imagina unas elecciones para el congreso mediadas por una campaña presidencialista? La votación por las listas de la Coalición sería menor, pero también la de otros partidos de oposición a la ultraderecha, la cual sí aprovecharía el desorden de aquellos. Las cartas ya están jugadas, y proponer para hoy otras partidas, es apresurado y conduciría a alianzas pegadas con babas. Calma país mediático e inmediatista, hay que continuar construyendo porque el camino se hace al andar. 

 

Tres, el programa de la Coalición para los siguientes doce años, a más de la lucha contra la corrupción y el clientelismo, de respetar el acuerdo de paz e implementarlo de la mejor manera, es la oportunidad de emendar enormes problemas estructurales del modelo de crecimiento.

 

La estructura de la política macroeconómica está rota en sus fundamentales: mediocre crecimiento sostenido determinado por una idea de estabilidad fiscal encapsulada en el equilibrio de un crecimiento mediocre de corto plazo, una pasmosa inestabilidad tributaria correspondiente con una estructura productiva atrasada y la ausencia de un proyecto de nación, y rigidez en la estructura del presupuesto nacional mediante el cual el estado se administra por los callejones estrechos de lo sectorial, que impide gobernar desde la complejidad de lo sistémico a través de misiones de gran envergadura, propósito y alcance.

 

Las políticas de desarrollo productivo y de educación, ciencia, cultura, tecnología, innovación y emprendimiento para un desarrollo sostenible con las regiones y desde las regiones, necesitan pensarse como misiones orientadoras y ejecutoras del desarrollo y no como una suma de sectores que así tengan ideas y objetivos claros nunca van a fluir en la articulación con otros, y al final, los resultados serán menores, insostenibles y algunos efímeros.

 

El objetivo central debe ser la educación y la transformación productiva para que las oportunidades fluyan y el país se integre en torno a un proyecto de oportunidades sostenibles de nuevo tipo: es hora de hablar de nuevos sectores y de nuevos temas para complementar y fortalecer a los sectores que ya existen. Si la misión económica es clara, pragmática y futurista, será posible una misión social (salud, pensiones, violencia, tercera edad, infancia, género,…), una misión para justicia y los desarreglos institucionales con el fin de reestructurar el estado, una misión de las infraestructuras, una misión para el desarrollo sostenible desde los territorios, y una misión de la defensa no para la guerra sino como motor de desarrollo por sus capacidades creadas en materia de desarrollo tecnológico e innovación.

 

El esquema programático de Fajardo en su libro EL PODER DE LA DECENCIA, sugiere que así será. Él habla de grandes retos, que no son más que grandes misiones con programas y proyectos concretos y viables. Su enfoque es novedoso y riguroso, que constituye un cambio en la manera de pensar los problemas y las soluciones.
Es hora del pensamiento para el desarrollo, la equidad y la convivencia, no de los leguleyos, tampoco de los violentos y de los bandidos.

<


Si te interesó lo que acabas de leer, recuerda que puedes seguir nuestras últimas publicaciones por Facebook Twitter

 

La educación del mal vivir

Ha llegado noviembre, mes que además de lluvias y presagios de festividades navideñas, es el de los grados educativos que ingenuamente colman de felicidad y dicha a graduados y progenitores. Debería ser una treintena de días en la que dedicáramos al menos uno para dedicarnos a reflexionar sobre la educación infantil y universitaria como soporte de la sociedad del futuro en tiempos en los que la vida de los adultos discurre en un corral inmenso lleno de bestias rodeadas de las más exasperantes dificultades y la de los niños se ha convertido en un infierno que los horroriza y determina la sicología del adulto del mañana.

 

Creen estar actualizados aquellos que como el rector de un colegio atlanticense de Colombia, han creído revolucionar la educación de los párvulos concediéndoles el privilegio de no madrugar y extender el inicio de la jornada escolar a horas menos inhumanas de las que nos tienen acostumbrados las escuelas, colegios y universidades en detrimento de la psicología del aprendiz y de la calidad de la educación así impartida. En el mes de octubre se abrió el debate, nada nuevo por cierto, sobre el tipo de educación que se ha diseñado en el mundo y preferiblemente en América Latina. Apareció en el periódico El Tiempo, edición dominical, un artículo que califica de criminal la educación que se viene impartiendo en nuestro continente, en el que en síntesis se muestra cómo las escuelas y colegios se han convertido en insípidos, aburridos y escalofriantes claustros donde el estudiante se siente agobiado, encarcelado y desmotivado por el aprendizaje, centros tristes y deprimidos en los que se les confina desde horas en que el alba no ha aparecido sobre el firmamento. Lo indicado en el informe en el que se cuestiona el actual modelo educativo es apenas un sombrío, pero no panorama negativo, del sistema educacional moderno. Los males y achaques que el autor hace a la forma como se vienen mal educando niños, adolescentes y jóvenes, son los mismos que hace más de un siglo no logran convencernos que son los únicos y más importantes del esquema de enseñanza mundial. Quizá machacona y redundantemente ha venido este columnista sentando bases ideológicas y tejiendo alguna argumentación hilvanada del arte del buen vivir y su contrario, el mal vivir, que desafortunadamente viene imponiéndose sobre el primero en este siglo XXI.

 

Respecto de los adultos puede pregonarse el supuesto aprendizaje que aquí proponemos sobre el buen vivir a pesar de existir el añejo adagio según el cual loro viejo no aprende a hablar. En relación con los niños y jóvenes, si no se les enseña desde los primeros años y no se les prepara en el bello pero difícil arte de la buena vida, negros nubarrones aparecerán en sus vidas futuras cuando se conviertan en las mujeres y hombres del mañana. Nada nos ganamos con pregonar tesis alusivas a la vida bienaventurada para personas maduras sino empezamos a construir un mundo mejor para las nuevas generaciones tan desorientadas que andan en sus incipientes existencias. Se hace imperioso repensar un nuevo modelo educativo a todo nivel. La vida del estudiante precoz y estamos en mora de darle un vuelco que comprometa las estructuras de un modelo vetusto e inadecuado.

 

No soy original en el planteamiento que aquí propugna por cambiar el modelo educativo en todos sus niveles. Más de un siglo hace que Giovanni Papini, desde sus sabias y sesudas reflexiones, clamaba por abolir la escuela. En 1909 sugería con gran acierto, que la reforma a la enseñanza media debe ir a la par con la escolar y la superior. Se declaraba el ilustre hombre florentino, escéptico de las reformas porque deducía, muy razonablemente, que tenía poquísima fe en los programas y muchísima en los hombres. Con la educación acontece lo mismo que con la aplicación de las leyes: no es la abundancia lo que mejora la convivencia y la paz sociales, sino la existencia de hombres rectos, dignos y sabios. Apuntaba también Papini que para cambiar la educación no basta con remodelar los programas, porque si así se actúa se cae en el mismo error del médico, que para combatir las enfermedades, se esfuerza en suprimir los síntomas. Cinco años después, pidió cerrar las escuelas, las llamó siniestros almacenes llenos de esclavos condenados a la oscuridad del hambre y del suicidio.

 

Qué pensaría hoy Papini si supiera que en 2017 la tercera parte de los niños en Colombia van a la escuela a pasar hambre y cada día el presupuesto de la comida escolar es robado por politiqueros corruptos y desalmados.

 

Censuró el humanista italiano el encierro al que son sometidos los niños y jóvenes durante tantas horas al día entre paredes blancas, aulas que llamó prisiones en las que se flagelan sus cuerpos y se corromper sus cerebros. Concluye Papini, lo que avalamos quienes hemos profundizado en esta problemática, que las escuelas entristecen a los espíritus en lugar de elevarlos y que las investigaciones científicas surgen de la investigación solitaria y no de los centros de enseñanza.

 

Se atreve el egregio pensador a agregar que el modelo educativo que acerbamente critica es aceptado por los padres porque estos se benefician al sacar a sus hijos de sus casas, ya que estos los fastidian. Dirán algunos que esto es una herejía, pero parece tener razón al varias veces citado ensayista si caemos en cuenta que madres hay en este siglo XXI que prefieren dedicarle más tiempo a sus teléfonos celulares que a sus desvalidos infantes. Según el intelectual, la vida del niño y del infante no puede ser más infernal e insoportable: los primeros años el infante es prisionero de sus padres, niñeras, e institutrices; de los 6 a los 24 años, de padres y profesores; luego es rehén de sus jefes y superiores. Y agrego yo, de esposa e hijos, en muchos casos.

 

La dolce vita

Declaro públicamente mi admiración y devoción por la película del gran director de cine italiano, el genial Federico Fellini, dibujante aficionado en su ciudad natal, Rímini, Italia, y posterior genio del cine mundial. Aun cuando le fue negada aceptación dentro de los más afamados círculos cineastas del mundo, la película La dolce vita, pasó a ser la más famosa del siglo XX. Retrata la aparente vida de lujo y de felicidad de los ricos, especialmente de aquellos provenientes de familias prestigiosas y con títulos nobiliarios, casi todos en el exilio en la Roma festiva, sensual y atrayente de mediados del siglo pasado. Los papeles protagónicos de la ya mítica y legendaria película los realizaría Marcelo Mastroianni y la rubia sueca, Anita Ekberg. De su sensual y erótico baño en la hermosa fontana de la Roma turística y del nacimiento del fenómeno de los fotógrafos y periodistas llamados paparazzi, suelen los críticos concluir que es una película difícil de superar en la historia del cine mundial. Quien se recree viendo este clásico de la filmografía puede percibir una aparente y dichosa vida de los personajes centrales del rodaje, ese fue el mérito de Fellini, burlarse del modelo de vida de aquellos que rodeados de títulos, posesiones y herencias de una dinastía en decadencia y hacerlos ver como unos seres desgraciados o al menos insatisfechos en su vida diaria. Nosotros, los hijos de hombres sencillos y otros del proletariado, disfrazados de empleados y oficinistas, muchas veces hemos caído en la tentación y el sueño de tener una vida de ese círculo invisible pero poderoso y fascinante de mujeres y hombres de las clases encumbradas. Quizá para parecerse a ellos no han faltado los ricos de Iberoamérica que envían sus hijos a Inglaterra, Francia o Suiza para aprender de ellos y codearse, añorando pertenecer a tan supuesto grupo de dichosos, gozosos y respetados especímenes que nos parecen cercanos a los dioses de la antigua Grecia.

 

El aprendizaje cultural, literario, musical y de idiomas refinados, símbolos de la cultura, como el francés y el italiano, a precios elevadísimos para los presupuestos de quienes ganan sueldos miserables, agregado a la práctica de golf, equitación, clases de cocina y otras actividades, constituye el andamiaje en el que se aspira a construir una vida elitista, una vida de ensueño y de felicidad, según el criterio generalizado de quienes no tienen la oportunidad de mirar de cerca estos impostores y mentirosos sociales.

 

La vida de casa para ella y la atareada y estresante vida para él, conforman el presunto idilio matrimonial en el que el automóvil de alta gama es el símbolo masculino y los abrigos de pieles finas en conjunto con los perfumes de las casa más famosas del mundo, zapatos elegantes, bolsos, relojes y pulseras que adornan un cuerpo trabajado en el gimnasio y pasado por el quirófano, enmarcan del modo de vida de estos aparentes privilegiados por la vida. Compartir tardes de juegos o tertulias en elegantes lugares para hablar de sus penas e inquietudes y paliar su vida falsa y vacía es la costumbre de las mujeres esposas de quienes pertenecen a esos círculos cerrados y antipáticos del jet set mundial.

 

Pasar vacaciones en lugares de moda, preferiblemente en islas distantes del ruido citadino, con hijos incluidos y lugar de encuentro de sus pares, es el ocio practicado por quienes además de fortuna poseen o creen posees status, carisma y prestigio sociales. Se ufanan de llevar una vida superior a la de la realeza y en realidad más mundana que la de princesas y reinas. Se muestran en revistas de chismes o en programas de televisión mientras que otros de más bajo linaje han de contentarse con practicar narcisismo social o través de las redes sociales. Pero ni la vida del ejecutivo es color de rosas, ni la de mujeres y hombres de alta clase son dignas de envidiar. A ellos quieren parecerse y sus vidas imitar centenares de miles de personas de hoy, arrastrados y embrujados por esa burbuja de felicidad falsa que pretenden vendernos los apologistas de los ricos, bellos y famosos, aglutinados en periodistas de farándula, modistas, programas de radio y televisión de chismes y cotilleos, que además de agradarles les resulta un negocio próspero. El trato dado por estos ventiladores de vanidades, superficialidades y vida ociosa a sus íconos los endiosa a la vez que sirve de delimitación de clase con otros que no pasan de ser vulgares imitadores. La jerarquización que le permite al de alta clase creerse y sentirse respetado, admirado, y servido, pero también odiado y envidiado, juega un papel en esa lucha de egos, posiciones y distinciones que es la vida de quienes se presumen individuos exóticos, aves raras, singulares, únicos e inimitables. La categoría y estilo que se ufanan tener no es más que un papel en la comedia de la vida que en la historia de la humanidad siempre ha existido.

 

¡Pobres de aquellos que deslumbran por esta vida frívola, hueca, huera, vacía y patética!

 

Tumaco, tierra de nadie

El jueves 5 de octubre al menos 6 campesinos fueron asesinados y 20 más resultaron heridos en manifestaciones contra la erradicación de cultivos de coca en el municipio de Tumaco, Nariño. El domingo, la Defensoría del Pueblo emitió un comunicado confirmando que los autores de estos hechos no serían miembros de grupos armados ilegales ni de BACRIM sino miembros de la Policía Antinarcóticos. En la tarde del domingo, una Comisión de Verificación de los hechos ocurridos, convocada por la Vicepresidencia de la República y conformada por al menos 15 personas entre periodistas, miembros del Gobierno Nacional, Mapp-OEA, ONU, organizaciones defensoras de derechos humanos y periodistas, ingresaron a la zona para poder realizar una veeduría de lo ocurrido. Durante la visita fueron recibidos por la misma Policía Antinarcóticos que el pasado jueves se vio involucrada en los hechos contra la población civil. La policía Antinarcóticos los recibió con disparos al aire y balas aturdidoras, impidiéndoles realizar la verificación en la zona y obligándolos a salir del lugar.

 

Estos hechos son evidencia de la pobre implementación de los acuerdos de Paz en lo que tiene que ver con la sustitución de cultivos ilícitos. Aunque quieren realizar la erradicación de los cultivos, no están cumpliendo con la sustitución de los mismos por otro tipo de cultivos y los campesinos que venían viviendo de los cultivos de coca han denunciado que la erradicación sin sustitución ha generado la falta de fuentes de empleo y el aumento de la pobreza.

 

Es importante llamar la atención al Gobierno Nacional con respecto a que en el centro de la implementación de los acuerdos debe estar siempre la población civil. Poner a la población civil y a las víctimas como base del discurso de los acuerdos es muy importante pero esto no se puede quedar en un elemento discursivo. Los campesinos, afros e indígenas de la zona vienen denunciando que la sustitución de cultivos no se está cumpliendo.

 

A esto se le suma el uso desmedido de la Fuerza por parte de los miembros de la Policía Antinarcóticos que aunque tienen la labor de cumplir con la erradicación por ser miembros de las Fuerzas Armadas tienen la obligación de proteger a la población Civil. Mientras que los miembros del Ejército Nacional ayudaban con la evacuación de heridos y muertos la Policía Antinarcóticos actuaba como una disidencia de un grupo armado y evidencia de esto son los videos publicados por diferentes medios de comunicación ayer en la tarde donde se ven los miembros de la comisión de Verificación debidamente identificados con chalecos e insignias propias de las entidades que representaban y se escucha a los miembros de Antinarcóticos diciéndoles que se “abran” y amedrentándoles con disparos al aire y balas de aturdimiento.

 

Es necesaria una intervención inmediata de la Fiscalía Nacional para esclarecer lo ocurrido y tomar las medidas necesarias para que estos hechos no queden impunes. El llamado es a que el fiscal Néstor Humberto Martínez tome las riendas de la investigación con celeridad y se capture a los responsables de estos hechos a la mayor brevedad.

 

En un país donde se está trabajando por construir la paz no tiene presentación que los victimarios sean miembros de la Fuerza Pública y los colombianos exigimos justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición para las víctimas de estos hechos.

 

Presidente Santos, lograr la firma de la Paz con las FARC ha sido uno de los logros más importantes de cualquier gobierno en las últimas décadas, sin embargo el éxito está en que la implementación se haga de manera adecuada. La lucha contra la pobreza y la inequidad deben ser su prioridad y la erradicación no se puede dar sin sustitución.  

 

¿Qué está pasando con la Policía Antinarcóticos en Tumaco?, ¿por qué actúan contra la población civil de esta forma?, ¿dónde están el Ministro del Interior y de Justicia y el Ministro de Defensa? ¿Será que la inadecuada implementación de los acuerdos está colaborando con una nueva configuración del conflicto en Colombia?

 

Los hechos en Tumaco, aunque son los más relevantes por la gravedad de lo ocurrido no son los únicos que se han presentado esta semana en el país. El enfrentamiento de la comunidad indígena de Coconuco en Puracé, Cauca que dejó como resultado un muerto y tres heridos, el asesinato de 2 mujeres y 3 hombres en Caucasia, Antioquia entre muchos otros hechos que han ocurrido es un llamado a que no se olvide que en Colombia la violencia y el conflicto son estructurales y se deben a la inequidad social. El asesinato sistemático a líderes y defensores de derechos humanos a lo largo y ancho de todo el país que ya deja un saldo de por lo menos 49 muertos desde la firma de los acuerdos de paz es un reflejo de esto y es un reto de este gobierno y los venideros nunca perder el norte que es proteger a los que históricamente no han tenido Estado y no atacarlos.

 

No podemos decaer en la lucha por proteger a los más necesitados y es necesario que un acuerdo de paz tan bien logrado se implemente de manera adecuada para que se puedan tener garantías reales de no repetición. 

 

Twitter: @Diana_Noguera

  

Referéndum zarzuelero


Los maestros compositores Chapí, Luna, Soutullo y algunos otros estarían contentos de vivir en estos días los episodios independentistas en Cataluña. Lo vivido el 1 de Octubre parece ideal para el libreto de una zarzuela romántica y surrealista, con su final trágico.

 

Romántica por que hay que echarle mucha cara al asunto, para convocar un referéndum en afrenta al viento y la marea del Tribunal Constitucional que declaró ilegal la ley que lo convocaba. Organizar semejante despropósito de disponer para los votantes unas urnas previamente llenas de votos; y conseguir que la gente votara en la calle sin ningún orden ni control; y que los vecinos pudieran votar decenas de veces, más  un pintoresco conteo a mano de los “votos”, sin jurados, ni testigos, ni capacidad tecnológica para entregar resultados confiables y con un record milagroso en la entrega de resultados: “91% a favor” pero ¿ y el resto de la aritmética, suma una burlona cifra de 100.88%.? No me dan los números.

 

Romántica por que los partidos independentistas tenían a sus militantes preparados y pertrechados en los supuestos “colegios electorales”, para responder a cualquier presencia del Estado Español, como si de un golpe militar se tratase.

 

Romántica por que  los encargados autonómicos de defender el orden público, los Mossos de escuadra, lloraban (eso sí portando sus armas), al ver como el trabajo que les habían encomendado los administradores de la justicia española, no lo podían realizar sin quedar mal con los vecinos de su barrio.

 

Romántica por que tras decenas de años insuflando proclamas independentistas, la gente en su gran mayoría desinformada y de buena fe fue a depositar lo que físicamente era una papeleta de voto, pero que no tendría ningún efecto ni reglas que la avalara dentro del sistema democrático.

 

Romántica por que desde el comienzo de este descalabro independentista, sus líderes parecen con mas ganas de salir en Gran Hermano y no en poner en orden  las ideas, y privilegiar el y diálogo tal y  como les han estado aconsejado, por meses,  importantes líderes europeos.

 

Surrealista por que los medios de comunicación españoles, conocedores de las advertencias legales que reiteradamente les han hecho las instituciones jurídicas del Estado, han ido cayendo en la trampa de la desinformación y la empatía de los pobres catalanes oprimidos generando un desbalance de la información.

 

Surrealista la reacción de los medios internacionales que sin saber nada de lo que estaba pasando, divulgaban noticias o fotos falsas,  o simplemente medias verdades pensando en el admirable “seny” catalán, que nada tiene que ver con estos despropósitos. 

 

Surrealista la ambigüedad de algunos partidos políticos, que aprovechando la situación de debilidad del gobierno, tratan de s de pescar en “rio revuelto” con el consiguiente daño irreparable a la democracia española.

 

Surrealista la utilización de personas de la vida pública, para tomar partido a favor o en contra del proceso de independencia, dividiendo aún más a la población española en la perplejidad sobre lo que declaran sus ídolos de la música, la cultura o el deporte.

 

Surrealista las medias verdades sobre la actuación de las fuerzas de seguridad del Estado, que como siempre emplean los mismos métodos, ya sea para disolver una manifestación sindical o una revuelta deportiva. ¿Será que en Francia, Alemania o Bélgica sus fuerzas del orden público no han actuado con esa contundencia en los últimos años?

 

Surrealista la desproporción informativa sobre la cantidad de asistentes a las manifestaciones a favor o en contra de la independencia después de todos estos años de probar con la más sofisticada tecnología que pilla la mentira de los interesados. ¿Alguien les come el cuento sobre el número de “millones” de asistentes a las mismas?

 

Como toda buena Zarzuela el desenlace casi siempre es fatalista.

 

Y ojalá en este caso se imponga el sentido común y el dialogo.

 

El sentido común en el gobierno de la Generalitat de Cataluña, para que deje de huir hacia adelante, se ponga bajo el paraguas constitucional español y busque salidas negociadas a sus demandas políticas, que de ser razonables serán de seguro aceptadas. 

 

Y por supuesto al Gobierno central, que no, por tener la ley de su parte, se puede esconder bajo el ala y dejar que las cosas se resuelvan por si solas. Desgraciadamente la falta de dialogo y de compromiso, hacen que muchas veces, gobiernos bien intencionados terminen en el peor de los escenarios democráticos.

 

Las zarzuelas terminan con una la emoción del público que se conmueve con la música y la historia. Esperemos que la música del gobierno central esté acorde con el difícil libreto del gobierno catalán y así podamos aplaudir una salida favorable para los intereses de todos los ciudadanos españoles.

La abstención, verdugo electoral

Foto: ElUniveral.com.co


Hace un año se llevaron a cabo las votaciones del plebiscito en el que el gobierno nacional le preguntó a los ciudadanos lo siguiente ¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?

 

A pesar de que la pregunta se dirigía a responder si se apoyaban los textos del acuerdo de paz las votaciones del plebiscito se convirtieron en una lucha política entre el presidente Juan Manuel Santos y el senador Álvaro Uribe Vélez, los resultados dejan ver que en Colombia ganó la abstención.

 

De los 34.899.945 ciudadanos aptos para sufragar solo votaron 13.066.047, lo que significa que más del 60% se abstuvieron de hacerlo.

 

La falta de interés del elector en conocer a fondo el contenido del texto del acuerdo, la falta de pedagogía para entender el contenido del texto final, la acelerada convocatoria a las urnas, el papel de las iglesias cristianas, la campaña de desinformación de la oposición, el exceso de confianza en las tendencias de las redes sociales, la politización de los acuerdos, la mal llamada “ideología de género”, entre otros, minaron la confianza de los votantes y disminuyeron considerablemente la intención de voto posicionándose por encima del contenido real del texto y afectando los resultados finales.

 

El estrecho margen con el que el NO se impuso permite ver el poder que aún maneja el senador Uribe. La oposición reiteradamente atacó el proceso con diversos argumentos como por ejemplo la claudicación del Estado al terrorismo, la participación de las Farc en la arena política sin pagar por los crímenes de guerra y de lesa humanidad, el narcotráfico como delito conexo, la amnistía para miembros de la guerrilla, entre otros. Nuevamente los ruidos externos pesaron más que los argumentos contenidos en el Acuerdo Final y el Centro Democrático supo explotarlos de la mejor manera.

 

Con relación a lo anterior, la incertidumbre sobre el futuro de cara al posconflicto terminó configurando un escenario en el que los ciudadanos prefirieron dejar las cosas como están y dejar que otros decidieran por ellos.

Queda como lección de este plebiscito que a los ciudadanos deben ser actores de decisión y de cambio, un margen tan alto de abstencionismo no tiene precedentes y en un tema como la terminación del conflicto con uno de los actores armados preponderantes en el país es necesario aprender del silencio de los ciudadanos.

 

Abstenerse no significa simplemente ser apático. La abstención es el resultado de un sistema político estancado donde los gobernantes no representan a los ciudadanos y estos no se relacionan ni con el gobierno nacional ni con las posturas del senador Uribe. Será necesario entonces buscar estrategias para que los ciudadanos que no se sienten representados por las posturas oficiales y la oposición sean escuchados y que en la configuración del nuevo escenario electoral se tenga en cuenta la posición del electorado abstencionista que hace un año demostró ser la mayoría.

 

Si más del 60% de la fuerza electoral no apoya ni a Uribe ni a Santos ¿a quién apoyan? Por otro lado los reales perdedores en las elecciones del domingo no fueron quienes apoyaban el SI, fueron las víctimas del conflicto armado, quienes confiaron en el Gobierno Nacional y en la ciudadanía y nuevamente se vieron victimizados, esta vez por la falta de apoyo popular. La Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas tiene registradas más de 8 millones de víctimas directas ¿Será que ese 60% de colombianos que no votaron no han vivido el conflicto armado de cerca y no se conmueven por lo que viven sus compatriotas?.

 

Personalmente creo que ese resultado del plebiscito no es más que una radiografía de la política de nuestro país donde los más corruptos monetizan y politizan los temas que son de interés popular volviendo a los electores personas apáticas y desconfiadas de las instituciones. La crisis de la justicia, la corrupción y la crisis de los partidos nos ha hecho dudar de la importancia del voto pero la realidad es que estamos en riesgo de caer en un círculo vicioso en el cuál por falta de confianza en los gobernantes nos abstenemos de votar lo que permite que siempre estén los mismos en el poder.

 

Que el resultado del plebiscito sea una lección para todos y que nunca olvidemos que el poder de lograr el cambio está en cada uno de nosotros con nuestros votos. Todos estamos cansados de la corrupción, de la falta de justicia, de la inequidad y somos los únicos que podemos lograr que eso cambie votando bien. Mi invitación hoy es a romper con la apatía y centrarnos en la búsqueda de un país donde todos nos veamos representados. Que no sea la abstención la ganadora de las elecciones presidenciales de marzo y que no decidan por usted. Vote, pero vote informado!

 

Twitter: @Diana_Noguera


Si te interesó lo que acabas de leer, recuerda que puedes seguir nuestras últimas publicaciones por Facebook Twitter