Fiscalía acusará a dos miembros de la fuerza pública por masacre de Tumaco

En los próximos días la Fiscalía General de la Nación le imputará cargos al comandante del ‘Núcleo Delta’ de la Policía Nacional, capitán Javier Enrique Soto, y al comandante del Pelotón Dinamarca I del Ejército Nacional, Jorge Niño, por la muerte de los siete campesinos en Tumaco, ocurrida el pasado mes de octubre.

 

La Vicefiscal General de la Nación, María Paulina Riveros, anunció este viernes que los oficiales de la Policía y del Ejército serán imputados por los delitos de homicidio agravado y homicidio agravado tentado.

 

“Tras la investigación realizada y la recopilación de material probatorio, el grupo de fiscales “encontró mérito” para solicitar la audiencia de formulación de imputación de cargos a los dos oficiales”, señaló la número dos del ente acusador.

 

A los indiciados se les imputarán los delitos en calidad de autores, por posición de garantes”, agregó.

 

Tras conocerse la decisión judicial, el Ministerio de Defensa se pronunció sobre el hecho a través de Twitter asegurando que, “como siempre”, acatan todas las decisiones de la justicia.

Indígenas denuncian nueva masacre en el suroccidente del país

El líder indígena Feliciano Valencia denunció a través de su cuenta en Twitter una nueva masacre ocurrida en Cerro Tijeras, municipio de Suárez, Cauca.

El trino publicado por Valencia está acompañado por varias fotografías donde se observan los cadáveres de las personas masacradas.

De acuerdo con las autoridades del municipio de Suarez, Cauca, los hechos se presentaron en la madrugada y tarde de este viernes 8 de diciembre, cuando hombres armados irrumpieron en las veredas Agua Bonita, Betulia y Olivares, generándose el enfrentamiento.

Entretano el Ejército señala a las disidencias de las Farc que operan en esa zona como los autores de esta nueva masacre.

“Son grupos residuales de las Farc, entre ellos de la Columna Miller Perdomo. Estos se están disputando las actividades relacionadas con el narcotráfico que existen en este punto de Suárez, la comunidad indica que las víctimas mortales no son de la zona y que los enfrentamientos se presentaron en dos momentos, uno alrededor de las 1:00 a.m. y el otro ya en la tarde. Ya hay presencia de nuestras unidades, quienes verificaron que sin son seis las personas que fallecieron por disparos de fusil, ahora se está trasladando los cadáveres al casco urbano para que policía judicial adelante la correspondiente labor de identificación”, explicó una fuente del Ejército.

El argumento del ELN para justificar la masacre de Magüi Payán

Este viernes el ELN aceptó su participación en la masacre ocurrida en el municipio nariñense de Magüi Payán a finales del mes de noviembre.

De acuerdo con el ELN, los muertos no eran campesinos sino miembros de un grupo armado que opera en el pacífico.

 

“No fue una masacre de campesinos, sino que dimos de baja a 10 integrantes de las Guerrillas Unidad del Pacífico, entre ellos Álvaro, Samuel, Marcos y Tigre”, manifiesto el grupo guerrillero.

 

Asimismo, el grupo insurgente manifiesta que detuvieron a 6 personas que luego de ser desarmados fueron dejados en libertad, puesto que, según el ELN, eran miembros de la comunidad al servicio de las GUP.

 

En el comunicado se asegura que los hechos se presentaron por la ofensiva de las Guerrillas Unidas del Pacífico, puesto que este grupo ataco de forma intencional a la población civil del caserío.

Trump 'se hace el loco' con el debate sobre las armas en EEUU

En una breve rueda de prensa desde la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, describió el la masacre de Las Vegas como “el mal absoluto” y llamó a Estados Unidos a mantenerse unido y a orar. Pero no dijo ni una palabra sobre el control de la venta de armas de fuego. Poco después, su portavoz, Sarah Huckabee Sanders, dijo que era “prematuro” iniciar esa discusión.

 

Por su parte, los opositores demócratas del presidente estadounidense ya exigen una modificación de la legislación sobre armas, un asunto que suscita virulentas pasiones en Estados Unidos.

 

Apoyado en la campaña electoral por la mayor organización estadounidense defensora del derecho a poseer armas de fuego, la National Rifle Association (NRA), Trump siempre fue un feroz defensor de la Segunda Enmienda de la Constitución, objeto de ásperas discusiones sobre su interpretación, que estipula que no se puede atentar contra “el derecho del pueblo a tener y portar armas”.

 

Horas después de la tragedia en Las Vegas, su exrival demócrata en la carrera a la Casa Blanca, Hillary Clinton, pidió un debate de fondo sobre las armas. “Nuestra pena no es suficiente. Podemos y debemos dejar la política de lado, enfrentar a la NRA y trabajar juntos para intentar que esto no vuelva a ocurrir”, escribió en Twitter.

 

A esto, la portavoz de la Casa Blanca respondió: “Es muy fácil para la señora Clinton criticar, pero debe recordarse que la única persona que tiene sangre en sus manos es el tirador, y este no es el momento de atacar a individuos u organizaciones”.

 

Nancy Pelosi, líder de la bancada demócrata de la Cámara de Representantes, escribió al republicano Paul Ryan pidiendo la creación de una comisión para proponer “una ley de sentido común para ayudar a poner fin a esta crisis”.

 

Pero Trump no ha dado hasta ahora ninguna señal de que fuera a cambiar su postura, que entusiasma a su base electoral más fiel. “Tienen un auténtico amigo en la Casa Blanca (…). Ustedes me han apoyado, yo los voy a apoyar”, declaró el mandatario 100 días después de su llegada al poder, en una insólita comparecencia de un presidente en ejercicio ante la NRA.

 

Durante la campaña ya había ido lejos en su argumentación, cuando puso como ejemplo el régimen francés, muy restrictivo, afirmando que los atentados del 13 de noviembre en París no hubieran sido tan letales si la ley hubiera sido diferente.

 

Para ganarse la simpatía de miles de miembros de la NRA, Trump recuerda regularmente que dos de sus hijos son socios de esa entidad desde hace años. “Tienen tantos fusiles y armas que a veces hasta yo estoy un poco preocupado”, contó alguna vez entre risas.

 

Masacre tras masacre, los demócratas no dejaron de intentar hacer más estricta la legislación sobre la venta de armas, pero los republicanos lograron hasta ahora actuar en bloque y oponerse a cualquier limitación.

 

El senador demócrata Chris Murphy, de Connecticut, donde en diciembre de 2012 tuvo lugar la masacre de la escuela de Sandy Hook, en Newtown, no ocultó su enojo el lunes. “Es sencillamente exasperante que mis colegas en el Congreso tengan tanto miedo a la industria de las armas que pretendan que no hay ninguna solución política a esta epidemia”. “Es hora de que el Congreso se mueva y haga algo”, enfatizó.

 

Las encuestas de opinión indican que la mayoría de los estadounidenses son favorables a un endurecimiento de la legislación.


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