La afirmación del Papa que puede generar malestar en El Vaticano

El Papa Francisco emitió una aguda crítica a la alta administración del Vaticano el jueves y dijo que “traidores” obstaculizan sus reformas y que hacían que cualquier cambio fuera tan difícil como limpiar la Esfinge de Egipto “con un cepillo de dientes”.

 

Por cuarto año consecutivo, Francisco usó su saludo anual de Navidad a la burocracia central de la Iglesia Católica Romana, o Curia, para hablar a los cardenales, arzobispos y otros jefes de departamento reunidos sobre la necesidad de los cambios. “Reformar a Roma es como limpiar la Esfinge de Egipto con un cepillo de dientes, sostuvo, citando a un clérigo belga del siglo XIX.

 

Desde su elección como el primer Papa latinoamericano en 2013, Francisco ha tratado de reformar a la Curia dominada por italianos para llevar a la jerarquía de la Iglesia más cerca de sus miembros, para aplicar reformas financieras y sacar a la Iglesia de escándalos que marcaron el pontificado de su predecesor, Benedicto XVI.

 

Sin embargo, Jorge Mario Bergoglio ha encontrado resistencia, particularmente ante el cierre, fusión o reformulación de algunos departamentos.

 

Francisco dijo que algunos en la Curia, el sistema nervioso central de la Iglesia con 1,200 millones de fieles y cuyos miembros tienen que concretar las decisiones del Papa, eran parte de “camarillas y complots” y además lo calificó de “desequilibrado y degenerado” y un “cáncer que lleva a una actitud autorreferente”.

 

En su discurso el jueves, habló de aquellos “traidores de la confianza” a los que se había confiado realizar las reformas, pero que “se dejaron corromper por la ambición y la vanagloria”. El Papa no citó ejemplos específicos.

 

En junio, el primer auditor general del Vaticano renunció en forma repentina. Posteriormente afirmó que había sido obligado a salir del cargo debido a que había descubierto irregularidades, pero el Vaticano afirmó que había estado espiando a sus superiores. Este mes, el subdirector del banco del Vaticano fue despedido bajo circunstancias que no se han explicado.

 

En julio, Francisco reemplazó al máximo teólogo del Catolicismo, un cardenal conservador alemán que no concuerda con su visión de una Iglesia más inclusiva, en un importante cambio en la administración del Vaticano.