Rajoy rechaza una reunión en Bruselas con Puigdemont

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha descartado un adelanto electoral en España tras los resultados de las elecciones catalanas del 21D, donde el bloque independentista ha logrado conservar la mayoría absoluta.

 

“En este momento, después de todo lo que está pasando en España, ¡creo que ya lo que nos faltaba era convocar elecciones generales!”, expuso Rajoy, para a renglón seguido incidir en que su Gobierno está ejerciendo su labor “tranquilamente” y ve cómo la consolidación de la recuperación económica se está produciendo y se está creando empleo.

 

Por tanto, ha subrayado que está en condiciones de gobernar y que no tiene ninguna intención de adelantar las elecciones generales. “Intentaré que la legislatura termine cuando toque, a mitad del año 2020”, remachó el jefe del Ejecutivo. Así, ha insistido, el resultado de las elecciones no debería influir en la negociación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2018, un proceso que señaló comenzará la semana que viene.

 

No a la reunión con Puigdemont en Bruselas

 

Al margen de esto, Rajoy ha avisado de que el nuevo Ejecutivo que se forme en Cataluña estará “sometido al imperio de la ley” y ha confiado en que el futuro Gobierno de la Generalitat “abandone las decisiones unilaterales y no se sitúe por encima de la ley”.

 

En este contexto, el jefe del Ejecutivo ha pedido una etapa en Cataluña de “entendimiento y no enfrentamiento” y ha ofrecido “toda la colaboración y voluntad de diálogo constructivo, abierto y realista”, aunque siempre dentro de la ley. “Haré todo lo que esté en mi mano pero no aceptaré que nadie se salte la Constitución ni el Estatuto de Cataluña ni la ley”, ha subrayado.

 

Sin embargo, ha rechazado la propuesta del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont de mantener una reunión en un país que no sea España. “Yo en todo caso con quien tendría que reunirme es con la señora Arrimadas que es quien ha ganado las elecciones“, ha respondido Rajoy en alusión a la candidata de Ciudadanos, Inés Arrimadas.

 

Por otra parte, y en relación a la caída del PP de Cataluña – que ha pasado de 11 a tres escaños- ha asegurado que asume como propio el ‘batacazo’ de Xavier Albiol “al igual que todos los militantes del PP de España”.

Cataluña, en sus horas clave con el españolismo al alza y el independentismo en la cárcel o fugado

En las últimas horas se conocieron los últimos sondeos sobre las elecciones catalanas programadas para el 21 de diciembre y que apuntan a un nuevo Parlament catalán fragmentado.

 

Según reportes de la prensa española, los partidos tendrán que alcanzar un acuerdo para poder formar un nuevo Govern en Cataluña.

 

Tanto el bloque nacionalista como el constitucionalista se mueven en márgenes muy estrechos de acuerdo a las encuestas publicadas en las últimas semanas.

Ciudadanos sería la fuerza más votada

Ciudadanos sería el partido más votado en las próximas elecciones del 21 de diciembre por delante de los independentistas de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), según el último barómetro electoral del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas). Los de Inés Arrimadas, de ideología de centro derecha y afines a permanecer dentro de España, obtienen un 22,5% en estimación de voto, mientras que los de Oriol Junqueras se quedan en un 20,8%. Estos resultados dejarían a Cs con 31-32 escaños en el Parlament y a ERC con 32.

 

El dato más significativo del estudio, no obstante, es que las fuerzas independentistas no alcanzan ni en su mejor proyección, la mayoría absoluta en la cámara catalana que ostentaban en la ùltima legislatura. La suma de ERC, Junts per Catalunya (JxCAT) y la CUP se queda en 67 escaños (hacen falta 68 para la mayoría).

 

En las elecciones de septiembre de 2015, la alianza de ERC y del PDeCAT bajo la marca Junts pel Sí (JxSí) logró 62 escaños y, unidos a los 10 de la CUP, daba una holgada mayoría absoluta al independentismo.

 

Ayer tambièn se supo que el Tribunal Supremo español determinó que el vicepresidente cesado, Oriol Junqueras, tendrá que hacer campaña desde la cárcel, dado que el juez correspondiente no le concedió la libertad condicional a la espera de juicio por delitos de Rebelión, sedición y malversación de fondos al declarar la independencia hace un mes. Además, Carles Puigdemont, ex presidente, se encuentra huido de la justicia en Bruselas (Bélgica) y tampoco podrá entrar en territorio español, pues sería detenido y llevado a prisión por los mismos delitos que a Junqueras.

La opinión de Jaime Polanco: Cataluña, el día de la marmota

Recordemos esa magnífica película del director Harold Ramis en la que un soberbio Bill Murray trató por todos los medios de cambiar su vida cotidiana, aunque sus especiales circunstancias se repetían una y otra vez cada día igual al anterior y estaba condenado a vivir los mismos momentos al despertar de cada mañana. Así pasa en la película catalana. ¿Será que después del 21 de diciembre, volverán las cosas a estar como estaban antes de los despropósitos que siguieron al primero de octubre?.

En estos días vemos el arrepentimiento de los líderes del ‘proces’ ante las autoridades judiciales españolas, con el único objetivo de salir de la cárcel para proceder otra vez a liderar ese sinfín de medias verdades sobre la conveniencia de una Cataluña independiente de España y ahora, también de Europa. Lideres que han aceptado el 155 con los dedos cruzados para demostrar a la militancia rabiosa que ellos siguen teniendo una inquebrantable lealtad al concepto independentista.

Casi todas las encuestas realizadas en estas últimas semanas siguen arrojando unos datos muy similares. Ganan con diferentes procesos aritméticos los independentistas, apoyados por el populismo de Podemos en Cataluña, y mejoran pero no lo suficiente, los partidos de la oposición con claras subidas para el PSC y Ciudadanos . La suma de diputados podría dar otra vez la mayoría en el Parlament a estas formaciones y no necesariamente el número total de votos, que quedaría otra vez por debajo del 50%. Ósea, otra vez la misma historia.

A nadie se le escapa que la convocatoria de elecciones para el 21 de diciembre, ha sido precipitada y mal manejada por el gobierno en su afán de proceder con la aplicación del articulo 155. Tampoco se le escapa a nadie que las heridas abiertas en la sociedad por los despropósitos del gobierno del ya ex president Puigdemont , no se curan con dos meses de olvido institucional. Ni un mal remedio casero ha sido aplicado por el gobierno central a esos heridos en su orgullo y en sus dudas, para mejorar su estado de ánimo y repensar las posibilidades de un nuevo fracaso después de la cita electoral de diciembre.

Dos meses es muy poco tiempo para cicatrizar heridas que llevan décadas supurando en los corazones de tantos catalanes, entre quienes aun buscan fórmulas de consenso y quienes intuyen la mala fe de quienes los han gobernado.

Dos meses no cambian la lluvia fina del nacionalismo de Convergencia que terminó atrapado en su propia inconsistencia y sus problemas éticos que le llevaron a caer en brazos de los partidos independentistas de siempre.

Dos meses no son suficientes para que los catalanes de toda la vida, nacionalistas y españolistas, pero desapegados del futuro de su región, cambien su cómoda postura y dejen de ser testigos anónimos de lo que acontece en su autonomía.
Muchos de ellos, empresarios de éxito, vendieron sus empresas en la España saudita a compañías extranjeras que son las que en la actualidad deciden sobre el futuro industrial de Cataluña. Ellos los que vendieron, viven cómodamente con los ingresos de sus desinversiones y desapegados de los necesidades y los compromisos con sus conciudadanos.

Otros, los que compraron, están más preocupados en mantener la competitividad de sus empresas, que en entender el daño que estas medidas pueden producir en la rentabilidad de sus inversiones en el medio y largo plazo.

Pero al final “unos por otros y la casa sin barrer”.

Lo que deberían ser estrategias que ayuden a movilizar a aquella población silenciosa e indiferente políticamente hablando, solo encuentran desconfianzas y antiguos resentimientos personales. La inoculación del virus ya es una realidad.

Lo que deberían ser complicidades en el objetivo común de devolver a Cataluña una gestión sería de sus recursos y replanteamientos en sus competencias frente al estado central, vuelven una y otra vez al cortoplacismo electoral que convoca a fuerzas políticas que ya no se diferencian en nada desde el punto de vista ideológico. Al final lo mismo de siempre, cada día amanece igual, con la desilusión de no poder cambiar nada, porque pensamos que todo está previamente arreglado. Pues señores, espabilen, que hay en juego la vida y el bienestar de millones catalanes, que quieren vivir en paz y tranquilidad, en busca de un futuro mejor para los suyos.