Opinión, Sociedad Superficial

Productividad y emprendimiento en Colombia

He tenido la oportunidad en el último largo año de conocer las potencialidades de algunas regiones de Colombia en materia de innovación y emprendimiento. Dos de ellas están ubicadas en los tres primeros lugares en los rankings de competitividad y de innovación; dos, entre los puestos cinco a diez; y una quinta, por allá en el lugar quince.

En clasificaciones de dudosa metodología se ha dicho que Colombia es un país emprendedor e innovador. Mentiras, es un país de nuevos negocios, en su mayoría franquicias, y no de empresas innovadoras y disruptivas de alto impacto. Nos han tramado también con las APPs de la economía digital, una verdad a medias, pues si bien hay empresas exitosas, la mayoría fracasan, lo cual es importante tener en cuenta ahora que Duque nos ha metido en el viaje de las naranjas digitales.

Como en todo, hay casos excepcionales. Como territorio, Medellín; como emprendimientos disruptivos, también Medellín y Bogotá (seguramente habrán en Cali y Bucaramanga, y de pronto en Barranquilla), aunque cuando se trata de ver que tantas spin offs y start ups disruptivas tiene la capital, no es fácil encontrarlas, lo cual es una falla del mercado y del estado local por problemas de política y de coordinación.

En las ciudades con menores capacidades a las dos grandes, también existen magníficas iniciativas, aunque escasas, ahí están. Sin embrago, el desarrollo productivo, la ciencia tecnología innovación (CTeI), y el emprendimiento, tienen problemas de foco estratégico, de recursos y de concepción sistémica, como la política productiva, o porque no existen, en el caso de la CTeI y el emprendimiento. ¿Y por qué es deficiente la primera y porque no se tienen las otras dos? Buena pregunta a los que negociaron los TLC y en la OMC. Además, porque según algunos que dictan extrañas reglas de juego, el mercado asigna y decide todo bajo la libre iniciativa de los privados. Así, el estado termina siendo servil, dedicado a cosas que muchas hace mal por razones de clientelismo, corrupción, ineficiencia y precariedad conceptual sobre el desarrollo, las instituciones y la productividad, en consecuencia, el estado es marginal para impulsar innovaciones y emprendimientos disruptivos en sectores claves, que en ningún país sensato los hacen solo los privados, en ninguno, pero en Colombia se inventaron semejante barbaridad.

Ahora paso a las spin off y start ups que generan rendimientos crecientes y por tanto spillovers, porque con ellas habrá una economía más diversificada, sofisticada y de alta productividad que transforme la sociedad, la saque de la dependencia del extractivismo, de las rentas feudalistas, y de la agroindustria del narcotráfico.

Imagen de referencia./ Foto: Pixabay

Spin off y start ups disruptivas

He conocido algunas. Realmente son maravillosas. Y existen más, aunque no decenas, porque la innovación y las start ups disruptivas no se producen como pan, ni aquí ni en ningún lugar del mundo.  Por deficiencias en las políticas del estado, estas, a diferencia de lo que ocurre en los países avanzados y en los emergentes más veloces, el estado financia y asume el riesgo inicial para que fueran realidad. Las grandes empresas del mundo fueron algún día una start up, luego una pyme, y llegó el estado para financiar la investigación básica y dar incentivos correctos (económicos y no económicos), para que pudieran ser disruptivas. Siempre el estado llega mediante compras públicas, contratos públicos, investigación básica, y otros estímulos.

En esos países existen sistemas productivos y de innovación complejos que en la práctica relacionan política industrial, con CTeI, emprendimiento y desarrollo regional, y no como Colombia, con sistemas de papel que en muchos casos solo sirven para la especulación y el autoengaño.  La excepción, Medellín, también Risaralda, pero existe el riesgo que la situación de EPM afecte ciertos programas, entonces, tendrá el Sindicato Antioqueño que meterse la mano al bolsillo, no tanto para comprarlas y hacerlas funcionales a sus intereses, sino que en muchos casos, simplemente hacer que fluyan libremente, con participación en su valor.

Innpulsa ha hecho esfuerzos por apoyar empresas innovadoras de alto impacto, sin embargo, ante los fracasos de unas convocatorias, se repliega y crea otra iniciativa en vez de corregir y profundizar. Colciencias también ha aportado recursos, pero como ocurre con esta institución, son apoyos discontinuos, lentos, inseguros, inciertos.  Entonces, la ley de spin off servirá si está dotada de instrumentos para desatar capacidades que impulsen innovaciones y emprendimientos disruptivos. Se necesita una estrategia para empujar en un primer año máximo 10 iniciativas de este tipo, en el siguiente otro número similar, para disponer al final del gobierno de Duque unas 20 a 30 startups disruptivas, que se convertirán en pymes y en unos años serán grandes empresas, como son hoy Corona, Argos, Nutresa, Alpina, entre otras. Así se ha desarrollado el capitalismo del bien común en el mundo.

Un programa para estas spin off y start ups requieren de 120 a 150 mil millones en 4 años, lo que se roban dos congresistas de los mega carteles de la corrupción. El retorno de esa inversión a la sociedad, a la economía y al estado, es muy alto, porque son emprendimientos con altas tasas de crecimiento, algunas exponenciales.

Imagen de referencia. / Foto: Pixabay

Spin off y Start ups innovadoras

Existen también, y en número mayor a las anteriores, aunque tampoco por decenas de decenas, iniciativas muy buenas y promisorias, algunas, se me antojan, algo tímidas, porque están muy ancladas al mercado regional, a veces ni al nacional y menos al internacional. Si  establecen en su imaginario un escenario de mediano y largo plazo, para vender más lejos, su despegue será mejor, más cierto y menos arriesgado. He conocido magníficas start ups de este tipo en las cinco regiones. Con gente muy inteligente, decidida, bien formada, innovadora, y como todo emprendedor innovador, sacrificado su bienestar inicial para cosechar después. De esas iniciativas no hay más de 40 a 50 en Colombia. Y un programa a 4 años, podría ser de 70 a 80 startups, para que sumadas a las disruptivas, haya en el 2022 unas 100 startups del Futuro. Este otro programa no alcanza los 100.000 millones en 4 años. Es decir, lo que se roba cualquier Ñoño.                        

Las agrotech

Un sector agrícola acostumbrado a explotar el Edén, sin hacer mayor cosa que los subsidios del estado y escapar de la tributación, por tanto, con gran déficit tecnológico con efectos en la productividad, es otro espacio para crear empresas agrícolas de I+D+i. Sin embargo,  las empresas que quieran emigrar  deben hacer una revolución en su mentalidad. La manera cómo piensan los negocios, es casi que bastante rudimentaria y feudalista. Van del voz a voz, y no a los fundamentales del conocimiento. Se habla del potencial de Colombia como una de las despensas del mundo, y esto es un cuento. Por supuesto, hay empresas que son la excepción.

Así las cosas, las start ups agrotech debe ser otro programa comprensivo de los ajustes estructurales que se requiere para cambiar la manera cómo funciona este sector primario, porque está en la cultura, en las mentalidades, viven de la contemplación, sin darse cuenta que son actividades con rendimientos decrecientes sostenidos que conduce a la precariedad, a la quiebra, y a que llegue el narcotráfico a comprar fincas y testaferros.

No hay mejor lavadero de activos que fincas perezosas con baja productividad. Un programa de 100 agrotech, es posible y deseable, porque hay excelentes empresas agrícolas que se agroindustrializaron. Además, hay empresarios agricultores que pueden y quieren dar el salto del feudalismo a la tecnología, al emprendimiento, a la innovación, y emigrar a  industrias y servicios sin abandonar el campo.

El problema está en las mentalidades y en el narcotráfico mientras no se legalice el consumo, en la corrupción, en la envidia, en el odio por el odio, en abogados corruptos amparados en leyes permisivas que les permite robarse la tierra que nunca trabajaron, en el individualismo, en la maldad de algunos, en la traición de los amigos, en la corrupción sin límites, hasta razones de género si el que asoma la cabeza es una mujer. Hay un territorio que en medio de una belleza alucinante, lo copa la maleza humana. En una cara de la moneda tiene gente buena, en la otra, muy mala.

El camino

Empresas disruptivas e innovadoras no serán dinámicas y morirán muchas, si la incubación está en manos de nadie, porque la aceleración sin incubación potente es un cuento de algunos para ver como compran barato el esfuerzo de otros.

No sé si el presidente Duque, el ministro Restrepo, el director Hernández, el consejero naranja, el super consejero Moreno, quieran pensar la economía desde la economía de la innovación, para que el conocimiento, la creatividad, la innovación, el emprendimiento disruptivo y el innovador de alto impacto, eleven la productividad de la economía mediante la transformación del sistema productivo. Si la productividad está al frente de las ideas y de las políticas, la innovación y el emprendimiento estará en la cabeza de la sociedad y al servicio del bien común.


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