Opinión, Sociedad Superficial

La electrónica: la mayor industria del mundo, la cenicienta en Colombia

Por sus características, la electrónica no es visible como otras tecnologías e industrias, por eso, no está en el radar inmediato de los actores y de la sociedad, olvidando que detrás de todos los desarrollos humanos hay electrónica, y dependiendo del grado de desarrollo de la economía y la importancia que esta le otorgue, es el valor que tiene en el imaginario de los funcionarios públicos, en el sistema productivo, en la educación, en el sistema de CTeI, y en la sociedad. Para ilustrar al lector, estos son los subsectores de la electrónica: computadores, aparatos de comunicaciones, instrumentos de medición, control, navegación y médicos; medios magnéticos y ópticos; dispositivos de audio y video; y componentes electrónicos.

Colombia en la retaguardia de la industria más inteligente. Ocupa el puesto 72 en las exportaciones mundiales de electrónica, y en América Latina el séptimo, es decir, peor posición que en el ranking de la competitividad donde tiene escriturado un lugar por allá en los puestos sesenta, el mismo que tiene escriturado en las exportaciones de alta tecnología, en el valor agregado manufacturero de media y alta tecnología, y en el índice de complejidad económica de Harvard.

Tiene el déficit comercial electrónico más alto de países comparables y por supuesto respecto a economías más avanzadas: la relación es 40 a 1. Esto indica que siendo la industria más potente del sector manufacturero mundial y uno de los más importantes en servicios de alto valor agregado, en Colombia prácticamente no existe, y explica en gran medida la baja competitividad, productividad e innovación de la producción y de las exportaciones colombianas, por la siguiente razón.

Es la industria en la cual se invierten más recursos en I+D+i en el mundo según fuentes de la OCDE: 26% de todos los sectores productivos, y en los sectores más intensivos en electrónica, como el aeroespacial, industrias de transporte, bienes de capital y energía, la I+D+i es del 78% de todos los sectores manufactureros. Entonces, la industria inteligente más importante del mundo, es de las menos importantes en Colombia, aunque existen grupos A1 y A con muy buenos desarrollos esperando la reglamentación de la ley de spin offs, y cuando además se gradúan más de 3.500 ingenieros electrónicos cada año.

Políticas diferentes en los países. Las políticas del sector no son idénticas en ningún país, hay aprendizajes de otras experiencias y al final tienen su propia identidad, sin embargo, es un sector clave en las políticas de desarrollo productivo, de CTeI y de emprendimiento, y en algunos territorios que se reconocen como espacios de la electrónica, como la ciudad de Dresde en Alemania, base del Silicon Saxony, y muchas más en el mundo.

En la Unión Europea y desde la Comisión, emanan orientaciones claras con generosos fondos económicos de cofinanciación, no obstante, la implementación en cada país tiene rasgos propios en cuanto a direccionamiento y resultados, porque las matrices productivas, los sectores estratégicos, y otros factores endógenos, son propios de cada nación, y de cada territorio electrónico.

En Colombia ni siquiera se puede hablar del barrio, de la zona, de la manzana, y menos del distrito de la electrónica en alguna ciudad, salvo los centros comerciales y calles donde se venden todos los juguetes electrónicos importados o de contrabando.

En las políticas de desarrollo productivo, de CTeI y de educación, la electrónica es una industria estratégica. No hay apuesta estratégica de sectores claves del orden nacional donde la electrónica no esté a través de programas transversales y de desarrollos específicos con grandes proyectos de I+D+i para desarrollar esta industria, y por tanto está en todos los programas de investigación de alta tecnología o de investigación aplicada para la sofisticación de sectores tradicionales con alto potencial de innovación.

Electrónica y las industrias 4.0 y las energías alternativas. En todos los países avanzados y en los emergentes más dinámicos, las matrices productivas son sofisticadas y fuertes en sectores de alto valor agregado, lo cual incluye y requiere del avance en subsectores específicos de la electrónica. Según el nivel alcanzado y la orientación de la especialización, unos países son más fuertes en unos subsectores que en otros.

En este sentido, la electrónica hace parte de la revolución de las industrias 4.0 y de las energías alternativas, como base tecnológica o hardware de la economía digital, o porque es una 4.0, como la robótica. En otras palabras, no habría industrias 4.0 ni energías alternativas, sin electrónica. Por eso, las 4.0 y la electrónica deben ser parte estratégica de las naranjas digitales del nuevo gobierno, y por tanto de una apuesta estratégica de la política de desarrollo productivo.

Desde el 2012 todos los países desarrollados y todos los emergentes más veloces, tienen planes estratégicos para las industrias 4.0, y todos tienen programas estratégicos en altas tecnologías donde está la electrónica. Por supuesto, los países más avanzados construyen proyectos para suscitar nuevos paradigmas, y los emergentes en una frontera superior a la que ahora tienen para poder avanzar, por ello se alían con países de la vanguardia tecnológica con el fin de hacer el mejor aprendizaje.

Ciencia tecnología Innovación. Los países emergentes que pasan del 1% del PIB su inversión en CTeI, dan igual importancia a la investigación básica y aplicada, con recursos importantes, y proyectos donde se integran los dos tipos de investigación. Sin embargo, en economías emergentes, el ascenso de la investigación básica en los presupuestos nacionales es porcentualmente más alta que en los países avanzados, con el fin de cerrar la brecha tecnológica, y para desarrollar actividades donde tendrán posicionamiento internacional. En este esquema siempre está la investigación asociada a la electrónica.

La CTeI tiene impacto positivo en términos de empleo, nuevas empresas, exportaciones, si la inversión es cada vez más alta porque es un sector económico del conocimiento, por tanto sus inversiones deben responder con resultados e impactos positivos al estado, la sociedad y la economía. Esto es posible cuando los recursos son crecientemente importantes. Imagínese el impacto de los billonarios recursos en I+D+i en electrónica para la economía, la sociedad y el estado. Si la inversión en CTeI es baja, como en Colombia,  no tiene impacto macroeconómico, salvo en casos micro y de algunos subsectores muy escasos.

Si se desarrolla la tecnología se desarrollan industrias nuevas. Incentivos a las spin offs, start ups y pymes de tecnología, entre ellas las de electrónica.

Clusters electrónicos existen en todos los países avanzados y emergentes.

Parques tecnológicos y centros de emprendimiento y de innovación, donde la electrónica es un sector estratégico.

Educación de calidad: énfasis según como se desarrolle la industria.

La integración entre países y la electrónica. El despegue de la industria electrónica y sus fases iniciales de consolidación, se logran atendiendo el mercado interno y los mercados de los países vecinos (Europa- Asia –  Norte América), luego se lanzan al resto del mundo. En América Latina, con el fracaso absoluto, relativo o parcial de los acuerdos de integración, la electrónica no es un sector que lo piensen y desarrollen entre países. ¿A caso está en la Alianza del Pacífico siendo México el exportador de electrónica número 11 del mundo?

Conclusión, Colombia sigue estancada en el enfoque transversal de la política productiva, entonces, la electrónica debe ser una apuesta estratégica de esta política, porque es transversal, ya que aplica a todos los sectores productivos. Se deja esta inquietud al alto gobierno y a las mentes transversalistas, a ver como la resuelven, porque las naranjas digitales son una apuesta estratégica de impacto transversal, y las 4.0, las energías alternativas y la electrónica, también.  Muy importante será atender las recomendaciones del Centro de la OCDE que viene haciendo un valioso trabajo de recomendaciones para mejorar la política de desarrollo productivo y el sistema nacional de competitividad y de CTeI.

 

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