Lo + Confidencial, Opinión, Sin Reservas

La opinión de Jaime Polanco: Latam, la desaceleración acelerada

Tras meses de turbulentos cambios políticos regionales, las previsiones económicas y de crecimiento que hacen los organismos internacionales no son nada halagüeñas.

Todo parecía indicar que este 2018 sería el año del despegue económico en Latam. Elecciones prometedoras en algunos de los grandes países y una recuperación sostenida de los Estados Unidos y China, indicaba que las economías domésticas comenzarían a mejorar después de la desaceleración de los últimos años.

China, otrora referencia económica regional, no ha conseguido volver a su crecimiento de dos dígitos de los últimos años (6.6% para el 2018) y eso ha dado lugar a un enfriamiento en la demanda de materias primas con las que las economías de Latinoamérica aprobaban sus proyecciones sin grandes esfuerzos.

Argentina abre la caja de pandora con un serio problema de credibilidad sobre su sistema económico y financiero. Los prestamos del FMI por más de 57 mil millones de dólares no han hecho más que despertar los viejos fantasmas del pasado y elevar la tasa de cambio a más de 40 pesos por dólar. Las previsiones de crecimiento se han venido abajo y, en el mejor de los casos, se reducirá en 2.5%.

Nada diferente de lo que pasa en Brasil. Con una previsión de crecimiento del 1.2% , el país está en vilo por los resultados de la primera vuelta, que llevan al líder de la extrema derecha, Jair Bolsonaro, a ser el virtual ganador con un 47% de los votos. Solamente un milagro en una gran coalición de centro izquierda (cosa poco probable) haría cambiar ese resultado.

Todos los ajustes que el gobierno actual tenía previstos se han deteriorado a la misma velocidad que los escándalos políticos de sus responsables. Las huelgas de transportes, los subsidios a algunos carburantes, y el gran déficit presupuestario, han llevado la inflación a tasas por encima del 4%.

En cambio, México, todavía no repuesto del apabullante resultado electoral de Andrés Manuel López Obrador, es una pequeña excepción. Desde luego no por méritos propios, sino por el arrastre que tiene sobre el país, el fortalecimiento de la economía americana. El preacuerdo sobre la renovación de la alianza comercial con Canadá y Estados Unidos ayudará a consolidar el raquítico crecimiento del 2.3% y permitirá al nuevo gobierno enderezar las cuentas públicas y las reformas necesarias para terminar de encontrar la senda del crecimiento sostenido.

En un mismo saco estarán con crecimientos de moderados a pequeños, pero siempre insuficientes para reducir desigualdades, Colombia 2.8%, Perú 3.9% y Chile 4%.  Las expectativas de cambios que han generado los tres nuevos mandatarios, parece que no verán reflejadas en el corto plazo.

Las anunciadas reformas fiscales y el menor gasto público proyectado no terminan de cuajar. Una menor inversión extranjera y una permanente devaluación de las monedas locales por la apreciación de dólar, hace que la recuperación vía materias primas sea insuficiente.

Capitulo aparte, está como siempre, Venezuela. Sin futuro, con la economía destrozada, una inflación sideral y un crecimiento negativo del 18% hacen que el cuarto país más importante de la zona, sea un factor clave para la desaceleración regional. Nada de lo que haga el gobierno dictatorial venezolano hará cambiar en el corto plazo su situación económica. Solamente una vuelta a la democracia y un plan de ayuda económica internacional, conseguirá que su economía vuelva por la senda del crecimiento.

Todas las fórmulas conocidas se han ido aplicando con el paso de los años. La reducción del déficit público, el mejor manejo en los gastos del Estado, la menor dependencia de la financiación exterior etc… han ido y venido sin grandes éxitos. Además, la región tiene los llamados “cisnes negros” desastres muchas veces naturales, otras veces económicos, que regularmente afectan de manera dramática las economías de los países mas desfavorecidos. Por eso las previsiones de crecimiento regionales no superarán el 1% este año.

Dejar pasar los ciclos alcistas tiene una penalidad muy importante en la economía y la calidad de vida de la gente. El desencanto con la clase política no tiene que alejar la conciencia de la sociedad civil, para perseguir el despilfarro y la corrupción.

Más equidad e igualdad, mejoras en la educación, innovación y optimización en el gasto público deberían formar parte de la hoja de ruta de la recuperación. Esperemos que en una sociedad convulsa globalmente, encontremos el camino del urgente progreso y el crecimiento.

Previous ArticleNext Article

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *