Actualidad, Opinión, Sociedad Superficial

De la Calle y Fajardo, acuerdo en la primera vuelta para triunfar en la segunda

Según  los resultados de las elecciones del 11 de marzo, todos los candidatos están en el partidor de la primera vuelta en condiciones bastante parejas, porque entre los dos extremos, el uribismo con dos millones setecientos mil votos y el partido conservador con dos millones, nadie tiene segura la victoria o la derrota, por eso los godos y los de la U empiezan a poner precio su apoyo al Duque de Uribe o al Vargas de Santos.

En las consultas de los populismos de derecha y de izquierda, donde cualquiera votó como lo de dio la gana, porque amigos o enemigos podían hacerlo, Colombia va para el 27 de mayo en medio de una gran incertidumbre y el peligro de una radicalidad ultraconservadora.

Entonces, la ciudadanía está a merced de una terrible manipulación a través de las encuestas – como la que acaba de publicar RCN – en la que puede caer presa si no se informa y decide con base en sus criterios, si los partidos de la oposición a Uribe no transmiten bien su mensaje programático, y si los medios hacen debates inteligentes y a profundidad y no de lugares comunes donde reproducen las mismas preguntas como si hubiera un pacto donde todos están igualmente libreteados, como si no existieran aspectos tanto o más importantes o diferentes que tratar. Un debate que a veces tiene preguntas superficiales como si los candidatos a la presidencia debieran tener memoria enciclopédica en la era de la información digital, de las big data y de la inteligencia artificial.

En los jóvenes está el futuro de Colombia porque a los abstencionistas de más años difícilmente se los saca de su indiferencia, pues perdieron la confianza en los políticos, en las instituciones, en el modelo de crecimiento y en los poderes del estado. Solo algunos se movilizarían en torno a la candidatura de Fajardo y de la Coalición Colombia, porque es lo nuevo, sensato y distinto a la política de más de los mismos y de las mismas.

En este contexto, uno de los debates de estos días y sobre el cual insisten los medios en cuanta entrevista hacen a De la Calle y a Fajardo (por orden alfabético), es la reiteración a una alianza entre ellos.

Mockus se ha echado al hombro la tarea, y según Noticias Uno, las dos partes han nombrado como compromisarios a Claudia López y a Héctor Riveros, para iniciar conversaciones de cara a la segunda vuelta porque para la primera el Partido Liberal tiene un impedimento jurídico financiero para sumarse a Fajardo porque debería pagarle al estado los 40.000 millones que le costó a la registraduría hacer su consulta interna, y dado que el segundo componente de la pregunta de la consulta  mediante la cual se faculta al partido liberal para hacer coaliciones, no tiene aún concepto de autoridad competente sobre su viabilidad inmediata sin tener que pagar los 40.000 millones.

El diálogo comenzaría con ese obstáculo porque obligaría a la Coalición a deponer de entrada sus aspiraciones y abortar un trabajo serio y responsable construido en un año largo y cuya génesis data de hace 18 años. Esto es imposible, porque sería una locura y sus seguidores saldrían en estampida para distintos lados, sobre todo al voto en blanco o la abstención, y porque no está en la cabeza de Fajardo, de Claudia y de Robledo entregar la Coalición al primero que pase por el frente, sobretodo con un partido que está abajo en la opinión para aspirar a la presidencia.

Mientras se despeja lo jurídico   deben abordar temas de fondo, como la corrupción, que implica el fin de los contratos y nombramientos a dedo, el fin de los cupos indicativos regionales o mermelada, y la reforma a la justicia, porque en términos de la paz y de las propuestas de desarrollo podría haber incluso un enriquecimiento superior si suman las dos visiones.

Ahora bien, la viabilidad política es asunto determinante. ¿Estaría el Partido Liberal dispuesto a parar la maquinaria de malas prácticas políticas y convertirla en una fuerza política transparente? ¿las bancadas liberales que se eligieron el 11 de marzo tendrán disciplina de partido para ver si son o no sostenibles esos votos, o por el contrario, algunos se van donde Vargas, otros donde Uribe y otros se quedan?

En Colombia los partidos son importantes para los congresistas en las elecciones parlamentarias, de ahí en adelante, muchos actúan como ruedas sueltas. Se está viendo como la U y los conservadores le van poniendo precio a sus cabezas para apoyar a Vargas o a Duque, pero ninguno ha dicho que les gustaría sumarse a De la Calle o a Fajardo. Este no es detalle menor, es un detalle político, ético e ideológico de fondo, y De la Calle debe tratarlo al interior de su partido para saber si éste tiene interés de jugar con la Coalición o con la corrupción y el autoritarismo uribista.

A más de factores jurídicos hay factores de tiempo que están en contra de un pronto acuerdo. En el supuesto de que se logre la viabilidad política y jurídica, vendría un proceso de acordar un texto general y otro programático. El primero no tiene problema, pero no es suficiente para un pacto confiable. El segundo toma más tiempo y es necesario. Basta recordar que para conocerse, lograr confianza suficiente y estructurar la propuesta programática de 27 páginas, le tomó a la Coalición un año de trabajo.  Y el reciente pacto entre Ángela Merkel y los partidos de oposición para hacer posible la gobernabilidad de Alemania, se demoró cinco meses e incluyó la elaboración de un documento de 73 páginas, como me recordó un amigo.

Por eso, en un escenario de crecimiento de Fajardo y de Claudia en la opinión, el cual no tiene techo, algo que si tiene el partido liberal, la única posibilidad es un acuerdo que debe trabajarse con responsabilidad y prontitud en torno a Fajardo como candidato, para aspirar a  derrotar a Petro en la primera vuelta y a Duque en la segunda.

Previous ArticleNext Article

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *