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¿Libro mojado? Este truco es perfecto para dejarlo como nuevo

A veces, por accidente o por simple torpeza, puede derramarse la taza de café o vaso de agua que justo estaba al lado de un buen libro. Las páginas se pegan y quedan agrupadas, pero incluso cuando finalmente se ha secado, el papel queda arrugado. Todo ello por no hablar de que esa forma queda así para siempre, como una cicatriz.

Afortunadamente, existe una manera de dejarlo como nuevo siguiendo estos sencillos pasos de mano de la Biblioteca Nacional de la Dieta de Japón. Dado que los líquidos son la Kryptonita de los documentos impresos -que sin duda también tienen un pequeño problema con el fuego-, hoy hablaremos de un truco perfecto para secar adecuadamente un libro mojado.

Tal y como explican en la página web de la Biblioteca Nacional de la Dieta, el procedimiento no requiere ningún instrumento que no tengas en casa. Esencialmente necesitarás una toalla de material absorbente, rollo de papel, ventilador eléctrico o secador de pelo, una superficie dura y plana, pisapapeles o algo similarmente pequeño y pesado.

Una vez tengas todos estos materiales a mano, debes empezar por presionar la toalla sobre las partes más húmedas del libro. Inicialmente, de este modo la bayeta estará absorbiendo la mayor cantidad de líquido derramado sobre las páginas. A continuación se coloca papel entre las páginas del libro que aún están húmedas, teniendo sumo cuidado de no romper las páginas o deformar la forma.

En caso de que la cubierta sea lo suficientemente rígida como para quedarse de pie, coloca el libro en vertical, con la parte mojada en la parte superior. Si la tapa es blanda, debes dejar el libro sobre una superficie plana. Después, enciende el ventilador o secador y apunta al libro en cuestión. Asegúrate de que el flujo de aire sea frío, no caliente.

A medida que el papel entre las páginas absorbe la humedad, se aconseja reemplazarlas periódicamente hasta que lo mojado ya no esté frío al tacto. Una vez que esto sucede, retira el papel y coloca el libro sobre una superficie dura y plana para terminar de secarlo.

En este punto se recomienda aplicar mucho peso: pon encima un pisapapeles o tablero que cubra la superficie del libro. Si lo has dejado así más de un día, retira al menos una vez cada 24 horas y revisa las páginas para tener la certeza de que no se peguen entre sí.

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