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Opinión: ¿Ganar es perder un poco? Las legislativas, el partidor de las presidenciales

Por Carlos Andrés Arias Orjuela      

Luego del monumental error del Registrador Nacional del Estado Civil, Juan Carlos Galindo, @jcgalindovacha, que ya dijo que no renuncia y al que los órganos de control aún no le abren investigaciones por una falla que en cualquier empresa privada le costaría la destitución sin indemnización, se viene la campaña con las cartas abiertas entre los precandidatos y un nuevo Congreso.

Todos se sienten ganadores desde su punto de vista, pero hay triunfos amargos. Modificando la frase de Maturana, en muchos casos: “ganar es perder es un poco”.

Cambio Radical se toma las curules y los espacios que el desinflado Partido de la U deja a la deriva. Con cinco curules más que en 2014 y que hoy suman 16 con 2.155.487 votos, se pensaría que la maquina está lista para revertir las encuestas presidenciales alrededor de su candidato Germán Vargas Lleras.

Sin embargo, eso está por verse porque las elecciones uninominales son diferentes a las legislativas. En las primeras, la asociación con la personalidad y emociones que mueve el candidato se alejan de los intereses regionales de las legislativas, en las que barones electorales buscan su beneficio personal.

Nombrados los representantes y congresistas, muchos honrarán sus compromisos, pero también estarán atentos hacía donde giran las preferencias de sus electores. Por muy fieles que sean los nuevos parlamentarios saben que el Presidente es el que capitaliza en muchos casos los recursos que llegan a sus regiones y el oxígeno que dinamiza los compromisos que adquirieron en campaña. Apoyar tercamente a un candidato que tiene baja favorabilidad e intención de voto entre los ciudadanos podría ser un error imperdonable que los dejaría sin el pan y sin el queso.

Por otro lado, se encuentra el ganador de la consulta de la izquierda en la que Gustavo Petro triunfa con una importante votación, que aunque le generará un golpe de opinión entre los que aún desconfiaban de su favorabilidad e intención de voto y afianza la confianza de los petristas, confirma que no puede llegar a ganar la presidencia en solitario.

Por otro lado logra ser más que Petro y logra por fin su propio movimiento; Coalición Lista por la Decencia superó el umbral y tiene hoy cuatro curules, pero la polarización en el discurso de sus integrantes, por ejemplo Gustavo Bolívar @GustavoBolivar prevé que sería difícil un ejercicio de concertación con ellos.

La victoria del Centro Democrático, que pone al partido con la mayor votación en el Senado y creciendo en la Cámara, también deja quemados a algunos de sus más significativos representantes como José Obdulio Gaviria, quién es el que más protege de los ataques internos al ganador de la consulta, Iván Duque.

El Centro Democrático si bien tiene candidato, Congreso, opinión y maquinaria para llegar a la presidencial, tendría que jugársela fuerte en una alianza con los Conservadores, el Partido de la U, Vargas Lleras o con las maquinarias de este último en las regiones, si quiere ganar en primera vuelta porque el escenario en segunda siempre será un riesgo. Pero esto implicaría ceder.

Por su parte, Fajardo recibiría el empujón que necesitaba por la significativa  votación de las legislativas del Partido Verde, que aumenta su representación en el nuevo Congreso. Si Fajardo recoge la emoción que genera el renacer de la Ola Verde, encarnada en la impresionante votación de Antanas Mockus, la segunda mejor del Senado 2018, y si logra las alianzas con los sectores más cercanos a la Paz del partido Liberal y del partido de la U, retomará el rumbo que lo proyectaba como el favorito para ser el presidente de los colombianos.

Fajardo es el candidato con mejor favorabilidad de imagen de los candidatos presidenciales en casi todas las encuestas. Tendría para donde crecer, pero su falta de firmeza y claridad han hecho que se desinfle y su rol lo asuma Petro.

Los que perdieron… perdieron.

Pierde Carlos Caicedo, porque a pesar de estar en la consulta de la izquierda para darse a conocer nacionalmente, fue utilizado por Petro para dar un golpe de opinión. Caicedo ni siquiera alcanzó la votación que obtuvo cuando fue Alcalde de Santa Marta y su hermana se quemó con a penas 25.098 votos a la Cámara de Representantes. El candidato también fue objeto de investigaciones periodísticas que muestran que pudo haber usado recursos de la Alcaldía para llevar a cabo su campaña y desarrollar sus estrategias en redes sociales.

Pierde Gaviria y el partido Liberal que cede su participación en el Senado y deja a Humberto de la Calle en trance sin opción propia, pero como la llave de la centro izquierda para pasar a la segunda vuelta.

Pierde el Partido de la U que cedió varias curules que se tomaron Cambio Radical y el Centro Democrático. Aunque repunta en regiones como el Valle del Cauca

Pierde Opción Ciudadana, el antiguo PIN, porque no supera el umbral y ganan los que han denunciado históricamente a ese movimiento como refugio de políticos con posibles cercanías con el paramilitarismo.

Pierden los movimientos cristianos porque se confirma que su voto poderoso es un mito. Aunque Mira supera el umbral a cuentavotos.

Empata y pierde el Polo Democrático porque aunque logra las mismas curules del 2014, evidencia que sin Robledo ya no es lo que era en la época de Carlos Gaviria. Se fragmentó y ahora se diluye en sus facciones.

 

Carlos Andrés Arias Orjuela     @cariasann

Docente de la Maestría en Comunicación Política de la Universidad Externado de Colombia y Gerente de la firma Estrategia&Poder

 

 

 

 

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