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La producción industrial colombiana sigue sin levantar cabeza

El año 2017 se ha caracterizado por ser un año de incertidumbre para la economía colombiana, la cual ha estado acompañada por una alta volatilidad de los mercados y un proceso de desaceleración que ha afectado tanto el consumo doméstico como el comercio mundial.

 

Este complejo panorama se ha reflejado en los resultados de la actividad manufacturera donde al iniciarse el último trimestre del año, la producción y las ventas continúan en terreno negativo, los indicadores de pedidos e inventarios se deterioran frente a los años anteriores y el clima de los negocios refleja una situación desalentadora.

 

En efecto, de acuerdo con los resultados de la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta para el período enero-octubre de 2017, comparado con igual período de 2016, la industria colombiana reporta tasas de crecimiento negativas de -0.7% en producción, -0.1% en ventas y las ventas hacia el mercado interno se contraen -2.1%.

 

Si se excluye el subsector de refinación la industria registra en los diez primeros meses de 2017 caídas de -1.2%, -1.5% y -2.7%, respectivamente.

 

Comparando con otros países, encontramos que el comportamiento de la industria colombiana está muy por debajo de las economías desarrolladas e incluso inferior a otras economías de la región.

 

Con estos resultados, se reitera la importancia de una estrategia de industrialización orientada a generar un panorama favorable para el crecimiento, la inversión, la generación de empleos formales y de calidad, y, que nos permitan aprovechar las oportunidades que tiene el país. Esta estrategia pasa por trabajar en temas como desarrollo de la infraestructura y logística, calidad y pertinencia de la educación, innovación, ciencia y tecnología, transformación digital, seguridad jurídica, crecimiento verde y lucha contra la corrupción y el contrabando, entre otros.

 

Con respecto al indicador de utilización de la capacidad instalada, el comportamiento promedio en el año 2017 es similar al del año anterior, ubicándose en 75.8. El valor observado para el 2017 se ubica ligeramente por debajo del promedio histórico (76.2%).

 

En promedio, en el año 2017, el 79.4% de la producción reportada calificó sus pedidos como altos o normales, porcentaje muy inferior al registrado en 2016 (87.2%). En el caso de los inventarios, éstos fueron calificados como altos por el 21.6% de la producción manufacturera. Este último indicador reflejó una mayor acumulación de existencias frente al indicador de 2016, cuando el 16.3% calificó como alto el nivel de inventarios.

 

La situación de la industria manufacturera también se refleja en la percepción de los empresarios sobre el clima de negocios. El panorama sigue siendo complejo ya que, en el año 2017, el 54.6% de los encuestados consideró la situación actual de su empresa como buena, este resultado es significativamente inferior al 68.7% observado en el año 2016.

 

Los principales obstáculos que han enfrentado los empresarios en lo corrido del año hasta octubre son en su orden: falta de demanda ocupando el primer lugar, seguido de volatilidad de la tasa de cambio, costo de materias primas, estrategias agresivas de precios y comercialización, incertidumbre tributaria, contrabando, infraestructura inadecuada y altos costos logísticos.

 

Al analizar los problemas de la industria manufacturera en el transcurso del año 2017, encontramos que algunos de ellos muestran una clara tendencia creciente. Es el caso de las estrategias agresivas de precios y comercialización y la falta de demanda.

 

En los resultados de la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta de 2017, la incertidumbre tributaria surge como un obstáculo importante para la actividad productiva.

 

Se preguntó a los empresarios sobre el comportamiento de sus ventas en lo corrido del mes de noviembre. El 33,4% de las empresas afirma que sus ventas aumentaron, el 52,5% evidencia una disminución, mientras que el 14,1% restante, afirma no haber presentado variación.

 

Los canales en los que las empresas presentaron mayores disminuciones en las ventas fueron las ventas mayoristas (48,1%), seguidas por las cadenas de almacenes (45,7%), las grandes superficies (43,4%), las ventas directas a clientes (41,7%), el canal tradicional (39,8%), y las licitaciones (38,6%).

 

Con el fin de conocer cómo perciben los empresarios el próximo año, se preguntó por el crecimiento presupuestado para las ventas totales, nacionales y las exportaciones. El crecimiento real presupuestado para las ventas totales es de 4,2%; en ventas nacionales, los empresarios esperan crecer un 3,9% en términos reales, y en las exportaciones estiman un crecimiento de 13,6%.

 

Por otro lado, de aquellos aspectos que los empresarios consideran que perjudicarán a su compañía o sector, el principal es la incertidumbre política asociada con el año electoral (31,7%), seguido de la desaceleración económica (15,8%), la competencia y los precios bajos (15%), el impacto de la reforma tributaria (14,2%), el costo y volatilidad de las materias primas (14,2%), la baja demanda (10%), y la volatilidad de la tasa de cambio (10%).

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