Desde Mi Rincón, Lo + Confidencial, Opinión

La polarización del mundo en la era de ‘la libertad de desinformación’

Que todo está medio revuelto no es descubrir que el agua moja, solo hay que conocer un poco el tablero político internacional. Que este mundo medio revuelto tiende cada vez a revolverse más, quizás hasta límites de crispación generalizada nunca antes vistos, es una afirmación un tanto alarmista, pero se fundamenta en dos hechos imparables: la deriva extremista de los políticos en general a partir del nacionalismo, y el entorno de ‘libertad de desinformación’ y la crisis de los medios de comunicación tradicionales.

Los partidos políticos moderados que se fortalecieron tras la Segunda Guerra Mundial: socialdemócratas y democristianos, en los últimos años se han visto desbordados a derecha e izquierda por partidos más extremos. Si bien durante décadas trajeron concordia, estabilidad y riqueza al mundo, estos partidos tradicionales no han sabido evolucionar con los tiempos y, sobre todo, dejaron de dar las soluciones a los problemas reales del pueblo.

Los socialdemócratas se olvidaron de su esencia, los trabajadores, para emprender campañas de minorías: ecología, neofeminismo (feminismo mal entendido a mi juicio) o multiculturalismo… aunque loables y bienintencionadas iniciativas, no han sabido compensar en las urnas la caída de la confianza en sus casi siempre fiascos en política económica y corrupción política. La crisis del centro derecha le viene más bien por la corrupción y la inmigración. No haber sido claros en establecer un modelo nacional de países y en la defensa de los valores tradicionales, que no es cosa menor para su electorado.

Y el resultado es el surgimiento de nuevos líderes y partidos políticos que ya han perdido los complejos de llamar a las cosas por su nombre, no el que designa la corrección política (a veces ridícula por enrevesada). Nueva forma de hacer política con gente que habla un idioma que el pueblo entiende: directo, claro, sin filtros. Y que por supuesto prometen dar solución a los complejos problemas de un mundo tan globalizado y en continua transformación.

Al mundo le sorprende que desde Estados Unidos, a Austria, Hungría, Filipinas y ahora Brasil, sólo por citar unos pocos casos, lleguen al poder este tipo de gobernantes y la respuesta no es tan difícil: no son corruptos ni cómplices serlo (al menos en el momento de ser elegidos), aparentemente, son cercanos, transparentes, no responden a partidos podridos en el poder, odian el desfalco en forma de impuestos del Estado en nombre del pueblo, que más bien está cansado de ver cómo asesinan en las calles (más de 60.000 muertes violentas por año en el caso de Brasil) mientras sus gobernantes se cruzan de brazos. En Europa o Estados Unidos, además, con la problemática de la inmigración y el choque cultural de yihadismo.

Estos nuevos ‘mesías’ prometen salir de la crisis, imponer el orden y empleo para todos. Ni Jesucristo prometió tanto.

Por todo esto, porque pesa más en la balanza de los votantes la imagen de honestidad y la supuesta eficacia económica, que la brusquedad de la retórica, son elegidos en un entorno mediático en el que la prensa ya es prácticamente irrelevante. Un líder no necesita el apoyo de los grandes conglomerados mediáticos. Una buena estrategia digital, casi gratis, le pone en la órbita, a partir de ahí su discurso más o menos populista hará lo demás en más o menos tiempo, a algunos les lleva décadas y a otros unos pocos años o incluso meses. Vivir en la era de la ‘libertad de la desinformación’ tiene que pagar estos peajes.

Cuando la opinión pública la controlaban los medios tradicionales, manipulada o no, había un filtro que generaba credibilidad. Simplemente las cosas eran como salían en los periódicos o en la televisión. Hoy en día eso se perdió. La universalidad de opinión en las redes sociales confunde, distorsiona lo real de la opinión interesada. Exactamente igual que pasaba antes, pero ahora no son miles de generadores de opinión pública, sino miles de millones de personas desde un smartphone.

Para bien o para mal este es el contexto del nuevo orden mundial, y como ha pasado toda la vida, al final llegan a la cima del poder, sea por un método u otro, los más inteligentes, los más astutos o también los más ‘sin escrúpulos’. Pongan el calificativo que quieran a su líder actual favorito.

Previous ArticleNext Article

1 Comment

  1. Así las cosas cómo evolucionarán las cosas parábolas Venezuela? Alguno tan osado de intervenir? O solo son contundentes hacia adentro?

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *