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La locomotora del turismo: la visión de cada candidato de esta industria clave

*Opinión: Julián Martínez Espinosa, docente de la Facultad de Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras de la Universidad Externado de Colombia.

En días en los que casi solo se habla de propuestas y visión del país de los candidatos a la Presidencia, resulta fundamental para todos los colombianos conocer y entender el impacto de las políticas que cada uno quiere implementar sobre el segundo productor de divisas de nuestra economía: el turismo.

Éste, por sus más de 5.700 millones de dólares de divisas durante el 2017, superó a sectores tradicionales como el café y las flores. Además, su alcance social permitirá una transformación transversal en esa Colombia profunda que busca alternativas para su desarrollo social y económico.

Pero al profundizar en la visión de turismo de cada uno de los candidatos nos encontramos con que los punteros en las encuestas (Iván Duque, Gustavo Petro y Sergio Fajardo) son los que menos tienen propuestas claras y sostenibles. No permiten pensar en un crecimiento sostenido del sector, ni tener presente que este se convierte en un pilar de la economía como lo es en España o México.

Veamos un poco más de cerca las propuestas:

Iván Duque: ha repetido un par de veces que quiere que el turismo se convierta en el nuevo petróleo. Ojalá esto lo diga solamente por las divisas que deja al Estado colombiano y no por el impacto negativo que tiene sobre el medio ambiente y la sostenibilidad de las regiones. Pretende crear infraestructura –así como Fajardo, Vargas Lleras y De la Calle– sin decirnos cómo lo hará y cómo esto beneficiará al sector turístico. Tiene una visión tradicional de qué es el turismo y, por ello, promete lo que ya se ha hecho: exención de impuestos a inversionistas, promoción en nuevos mercados, impulso al turismo de nicho, fortalecimiento del viceministerio de turismo y vinculación del sector privado con el público para el desarrollo de la industria en general.

Sus propuestas son viables –por lo seguras y cómodas– pero poco innovadoras y no tienen un sustento estratégico para cumplir su meta de duplicación de turistas, con el agravante de que su posición en contra del proceso de paz resulta contradictoria puesto que éste, si ha tenido un impacto positivo, ha sido precisamente el de incrementar el flujo de turistas que llegan al país.

Gustavo Petro: La única propuesta clara del candidato que hizo ruido, se divide en dos absurdos que afectan el sector. El primero es su pretensión de triplicar el número de turistas en los próximos 4 años. Claro, quién podría estar en contra, pero ¿acaso el candidato contempló los efectos ambientales y culturales que semejante incremento generaría en el país? Por otro lado, el candidato habla de implementar un nuevo modelo de turismo en el que los hoteles no existan, dentro de un esquema de economía colaborativa, según el cual los turistas se hospedan en las casas de los lugareños, modelo que funciona como AIRB&B y otras empresas que tanto ha criticado el exalcalde.

Acabar la hotelería tradicional no puede ser una decisión del gobierno de turno: esta propuesta es inviable porque, además, el candidato no nos explica cómo esos 15 millones de turistas que llegarían serán atendidos por habitantes, sin ningún tipo de capacitación, sin seguridad laboral y aumentando el déficit de vivienda en los destinos turísticos más solicitados en Colombia, porque si los ciudadanos prefieren alquilar sus casas para los turistas, no habrá oferta de vivienda para los propios habitantes de la ciudad.

Lo único viable de su propuesta es tomar a la paz como detonador de la economía turística ya que permitirá que los mercados vean al país como un espacio de paz.

Sergio Fajardo: Para el exgobernador, el turismo no es lo más importante en el plan de desarrollo, pero lo ve como una herramienta de crecimiento de las zonas más apartadas del país. Presenta unas propuestas no muy ambiciosas, pero reales y viables, relacionadas todas con la formación; esto es, la educación como motor de capacitación y diferenciación frente a los demás destinos turísticos mundiales. Habla sobre la importancia de promover el ecoturismo y todos los productos que se desglosan de él cómo el avistamiento de aves, rutas ecológicas, entre otros.

También reconoce la importancia de la infraestructura y expone sus deseos de vincularla con un producto turístico nacional que logre unir los destinos tradicionales con los nuevos destinos de la Colombia profunda que busca alternativas de desarrollo económico.

Sus propuestas dan una idea de lo que sería el turismo en un eventual gobierno suyo, pero no son disruptivas y estratégicas sobre lo que se quiere en el sector.

Germán Vargas Lleras: en este caso, el turismo es fundamental y esta centralidad permea tanto su estrategia de comunicación como su discurso. Su lema “Mejor Turismo” es claro sobre el valor que le da al sector. Pretende crear el Ministerio de Turismo, más de 800.000 nuevos puestos de trabajo, duplicar el número de turistas en su gobierno, con la visión de aumentar en los próximos 15 años en número de turistas a 20 millones al año.

Estas son metas ambiciosas que el candidato soporta con unas propuestas sólidas como la formalización del empleo en hotelería, cielos abiertos para el ingreso de más turistas, más y mejor promoción en el exterior, capacitación, infraestructura, estímulos económicos a los inversionistas y diversificación del destino país. Su plan es muy ambicioso, pero habrá que ver cómo lo hace viable.

Humberto de la Calle: el candidato reconoce la importancia del turismo en el desarrollo de las zonas más apartadas del país y la trascendencia de la paz para su crecimiento sostenible, y eso lo hace construir un plan de turismo viable, sólido y con visión. Promueve la creación del Ministerio de Turismo y la importancia que éste tendría en un crecimiento sostenible del sector y las comunidades. Como los demás, incluye el tema de infraestructura, capacitación de comunidades, diversificación de los destinos y competitividad del sector, pero también hace propuestas nuevas como la creación de la certificación de turismo sostenible, la exención del IVA para los turistas extranjeros y una, muy sensata, de generación de estímulos tributarios para la inversión en zonas apartadas.

En la contienda política algunos candidatos ubican al turismo como prioridad en su gobierno, pero al revisar sus propuestas se encuentra que solo son retóricas, porque su ejecución es imposible o porque no se construyen sobre un concepto ni una idea claros de turismo. Lo cierto es que los retos para quien gane la contienda electoral consisten en no dejar perder el impulso ganado por el sector en los últimos cuatro años – incentivado por el acuerdo de paz– y reconciliar al turismo con la sostenibilidad de las regiones más apartadas. Esto permitirá que este sector realmente se convierta en el motor de la economía, locomotora que, por ahora, ninguno de los candidatos demuestra saber manejar.

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