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“No me importa lo que me puedan hacer. Quiero despertar a la gente”: Lucy Molinar

Confidencial Colombia habló con la periodista y exministra de educación panameña, Lucy Molinar, quien manifiesta sentirse perseguida jurídicamente por el gobierno de Juan Carlos Varela. Molinar lanzó su primer libro titulado: “El Silencio de los Buenos”, que coincide con la extradición de su antiguo jefe, el expresidente panameño Ricardo Martinelli.

Confidencial Colombia: ¿Valió la pena dejar una exitosa carrera como periodista, saltar esa barrera para muchos impensable y ser parte de un gobierno?

Lucy Molinar: Jamás me arrepentiré.  Cuando acepté ser Ministra de Educación del gobierno de Ricardo Martinelli puse tres condiciones: cero política, total transparencia y recursos para trabajar; condiciones que fueron  respetadas hasta el último día de gestión.

Martinelli fue electo Presidente con  juan Carlos Varela  del partido Panameñista  como Vicepresidente; a los 26 meses  pelean y se rompe la alianza. En el Ministerio de Educación esa ruptura paso inadvertida porque defendí la premisa con que empecé: “Educación y política no se juntan”. En ese momento me convertí para el grupo cercano al presidente en la intrusa amiga del recién destituido, para los  otros en alguien que eligió quedarse con el gobierno en el poder. La realidad fue que ni lo uno ni lo otro, a esas alturas habíamos adelantado mucho, cerca de 12 mil docentes trabajaban en los nuevos programas y estructuras. ¿Cómo después de dos años de discursos sobre la separación de la política iba yo a tomar parte en esa lucha que no era mas que una guerra de intereses? Seguí trabajando.

En las elecciones siguientes Varela se convierte en Presidente de la República y empieza una cacería feroz contra “algunos” a quienes acusaron de actos de corrupción.

En esa cacería me incluyeron. Fue un golpe muy duro. Toda mi vida profesional la dedique fundamentalmente a combatir la corrupción. Verme involucrada en 4 casos después de haber dejado el alma en el proceso de cambios de la educación panameña fue devastador.

C.C. ¿Qué ha sido lo mas difícil de lidiar estos años: la justicia, su profesión o el sistema educativo?

L.M.  Lo más doloroso ha sido ver cómo todo lo que con mucho esfuerzo se logró construir, fue destruido en menos de un año y nadie dijo nada, nadie hizo nada. En algún momento me tendrían que dejar en paz porque ni robe, ni participe, ni facilite la comisión de actos ilícitos; lo que probablemente nunca pueda superar es el retroceso que ha representado el hecho de desmantelar todos los programas y sistemas que se crearon en procura de mejor calidad educativa, transparencia administrativa y la estructura para la actualización permanente de la educación panameña. Y, quisiera ser muy clara en esto, el trabajo no lo hice yo, lo llevó adelante un equipo extraordinario de profesionales que han estado allí por años acumulando experiencia y frustración al ver que gobierno tras gobierno eran ignorados y sometidos para complacer a quienes, por décadas, han tenido secuestrado el sistema educativo.

Me refiero a aquellos grupos políticos, económicos y gremiales que han controlado, cada uno una porción de la institución educativa.

Anular la estructura de capacitación docente que creamos cuya eficacia fue comprobada ya que en un mes lográbamos llevar cualquier innovación hasta el último docente del último rincón del país, es doloroso. Desarticular el equipo de docentes capacitados para llevar adelante anualmente la actualización del currículum, así como el programa Entre Pares que logro que Panamá fuera el primer país del continente en tener 100% de los docentes capacitados en el uso de tecnología en el aula y una serie de programas que empezaban a motivar una estructura institucional anquilosada y resignada a los vaivenes de los negocios y la política gremial y partidista.

C.C. ¿Por qué el libro se llama El Silencio de los Buenos? ¿Porqué sacarlo ahora?

L.M. Guarde silencio casi 4 años a la espera de que la justicia hiciera su trabajo y develara la verdad de cada una de las patrañas que montaron en mi contra; no obstante me ha tocado asumir que la meta no era hacer justicia, siento que se trataba de dañar a quien no agradaba al nuevo poder político, de la mano de un grupo de medios útiles para tales efectos y con la complicidad de grupos afectados por mi afán de procurar una mejor educación para la juventud panameña.

Demuestro que no hay delito perfecto, como poco a poco fueron saliendo los errores en el montaje de los procesos y a pesar de ello usan cualquier recurso para no cerrarlos.

Le puse ese nombre porque cuando conocí el sistema por dentro, cuando ví la categoría profesional y humana de muchos de los que trabajan allí, entendí que nuestra educación no es mejor porque los buenos callan pero también porque los políticos son cobardes y sucumben a las presiones gremiales y económicas.

C.C. ¿Qué papel han jugado los medios de comunicación en todo esto?

L.M. Creo que cabe un estudio de la posverdad como caso en Panamá. Hoy confirmo que nos falta mucho para jugar el papel al que estamos llamados. La confusión que produce la falta de límites entre el negocio, las animadversiones, la cercanía y la lucha por el poder (por ser un país tan chico) complica el panorama.

Cuesta que se entienda que no todo el mundo entra al gobierno a robar o a beneficiarse del estatus que da ser ministro. Yo me enamore de una tarea tan complicada como desafiante, luchar por un mejor sistema educativo se convirtió en una pasión, una maravillosa pasión

C.C. ¿No teme Lucy Molinar represalias del gobierno actual?

L.M. Ya no me importa lo que hagan, no puede ser peor. Ahora quisiera más bien despertar la conciencia de esa gente buena para que reaccione. No es justo que sigamos secuestrados por el afán de que no haya huelga, no es justo que se despilfarre millones de dólares en viajes y viáticos para tenerlos contentos, no es justo flexibilizar  procesos como la Acreditación  Universitaria para satisfacer intereses comerciales…

Ellos, unidos, tendrían la fuerza moral para cambiar esta realidad y lograr que nuestra educación le aporte a la juventud las herramientas necesarias para procurarse un mejor futuro. De allí la importancia de romper EL SILENCIO DE LOS BUENOS.

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