Internacional

Las acusadas de matar a hermano de Kim Jong-un se arriesgan a la horca

Al cumplirse este martes un año del asesinato de Kim Jong-nam, hermano del líder norcoreano, Kim Jong-un, la indonesia Siti Aisyah y la vietnamita Doan Thi Huong se arriesgan a la horca de ser halladas culpables de un crimen del que se declaran inocentes, en un proceso cuya siguiente vista está prevista para el próximo 22 de febrero.

El juicio comenzó el año pasado y cuando la fiscalía concluya sus alegatos, lo que se calcula para mayo, el Alto Tribunal de Shah Alam decidirá si desestima los cargos o si prosigue la defensa.

Hace un año, en la mañana del 13 de febrero de 2017, las dos acusadas abordaron al norcoreano mientras imprimía su tarjeta de embarque en la terminal de salidas del aeropuerto de Kuala Lumpur y le frotaron el rostro con el neurotóxico VX, un agente nervioso catalogado como arma de destrucción masiva.

La víctima, quien viajaba con un botiquín con antídotos para el VX, entre otros venenos, y una gran cantidad de dinero en su equipaje, acudió rauda al centro sanitario del aeródromo donde se desmayó cuando era atendido y pereció minutos después en una ambulancia de camino al hospital.

Parte de una broma

Ambas mujeres, detenidas en los días siguientes, se declaran “no culpables” del asesinato y mantienen que creían participar en una broma para un programa de televisión por la que tenían que rociar la cara de la víctima con aceite para bebé.

Las sospechosas aseguran que fueron contratadas días antes del homicidio por un grupo de desconocidos, que decían ser productores de televisión y prometieron pagarles unos 100 dólares por jornada.

El Alto Tribunal de Shah Alam comenzó el pasado octubre a escuchar el alegato de los testigos presentados por la fiscalía que pretende demostrar la “intención de matar” de las mujeres.

Enfermeras, médicos forenses, investigadores de policía y trabajadores del aeropuerto, entre otros, han respondido a las preguntas de acusación y defensa, en una primera fase de proceso cuya duración está prevista hasta principios de mayo.

Durante el juicio, expertos del departamento químico malasio identificaron el veneno utilizado como el agente nervioso VX, un líquido oleoso incoloro y sin olor considerado por Naciones Unidas como arma de destrucción masiva.

El investigador jefe de la Policía, Azirul Nizam, identificó además a cuatro ciudadanos norcoreanos que presuntamente “orquestaron” el ataque y quienes coinciden con las personas que supuestamente contrataron a las detenidas.

Los sospechosos, que observaron desde el aeropuerto la ejecución del plan, dejaron el país poco después del asesinato en un vuelo que partía de una terminal anexa a la escena del crimen.

Los equipos de abogados que defienden a Doan y Aisyah mantienen que los norcoreanos son los verdaderos responsables del asesinato y que sus representadas desconocían completamente los planes, por lo cual no pueden ser culpadas.

Una vez concluido el turno de la fiscalía, el juez considerará si las pruebas presentadas son consistentes y prosigue con la exposición de la defensa o, en caso contrario, desestima la causa y libera a las sospechosas.

Los servicios de inteligencia de Corea del Sur y Estados Unidos atribuyeron a agentes norcoreanos el crimen, pero Corea del Norte mantiene que la muerte se debió a un ataque cardíaco y acusa a Malasia de conspirar con sus enemigos.

El asesinato dañó las hasta entonces buenas relaciones bilaterales entre Kuala Lumpur y Pyongyang, con la expulsión cruzada de embajadores.

Kim Jong-nam, hermano por parte de padre de Kim Jong-un, estuvo considerado en su día como el favorito a heredar la jefatura del régimen norcoreano, pero cayó en desgracia en 2001 y vivió los últimos años en el exilio.

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