¿Por qué todavía no somos capaces de predecir los terremotos?

Por: Rocío P. Benavente, Pablo López Learte y El Confidencial.com | Marzo 10, 2015

Se fue tan rápido como llegó, pero el sismo que tuvo lugar en Colombia este martes, dejó a más de uno con el susto en el cuerpo. Porque si algo tienen los terremotos es que nadie se los espera. La comunidad científica reconoce que, hasta el momento, no hay una forma eficaz de predecir cuándo se va a producir un terremoto. 

Así lo explicaba a El Confidencial Rémy Bossu, director del Centro Sismológico para Europa y el Mediterráneo: "Somos incapaces de predecir un terremoto. Un seísmo va generalmente seguido por una serie de réplicas de menor magnitud", pero esa es, de momento, toda la predicción posible. En la misma línea habla José Juan Giner, director de la Unidad de Registro Sísmico de la Universidad de Alicante. "No se pueden predecir los terremotos con antelación. Hay muchos grupos en el mundo investigando en ello, y lo conseguiremos, sin ninguna duda. Pero a día de hoy no tenemos cómo". 

 

Uno de esos grupos es de la NASA. Y es que en la agencia espacial estadounidense proponen que la mejor forma de tener controlada la superficie terrestre es observándola desde bien arriba. Así, lleva varios años investigando para crear una red de satélites que, equipados con sistemas ópticos, registren los movimientos de las placas tectónicas, por leves que estos sean. La idea es recoger datos suficientes que permitan analizar qué ocurre en los días, semanas o meses previos a un terremoto a nivel de superficie para así poder predecir cuándo van a tener lugar.

 

Pero lo que Giner señala como fundamental para alcanzar el objetivo es un avance tecnológico que aún está por llegar. "Necesitamos un sistema que nos permita ver con nitidez qué ocurre a 70 u 80 kilómetros bajo tierra. Nos pasa los mismo que cuando alguien se rompía un hueso antes de descubrirse los rayos X, que no tenemos cómo verlo", explica. Si se lograse desarrollar la tecnología que permitiese ver los movimientos de las placas bajo la superficie terrestre, los sismólogos podrían encontrar los puntos en los que se acumula mayor tensión, pudiendo predecir dónde se va a liberar esa tensión en forma de movimientos tectónicos violentos. 

 

La única vez que se predijo un terremoto

 

Se han probado varios enfoques distintos para esta problemática, hasta ahora sin pruebas concluyentes de su eficacia. "Hubo un único acontecimiento, un terremoto ocurrido en China en 1975, en el que se avisó unos días antes de que se produjera. Pero no se ha vuelto a repetir, de forma que no podemos considerar que el proceso fuese válido", asegura Giner. Lo que los científicos observaron en aquella ocasión fue una serie de temblores de magnitud media, llamados sismos iniciales, que junto con otras indicaciones (comportamiento extraño de los animales y subida de los niveles de agua subterránea) los pusieron en alerta. Esto permitió evacuar a un millón de personas en la ciudad de Haicheng. Murieron unas 2.000 personas, pero se estima que las víctimas habrían alcanzado las 150.000 de no haberse activado la alarma.

 

Sin embargo, un año después se produjo un devastador terremoto en Tangshan, a 400 kilómetros de Haicheng que causo cientos de miles de víctimas (250.000 según fuentes chinas). Aunque se realizó el mismo monitoreo, no pudo predecirse porque no se registraron ninguna de las señales previas que sí se captaron con el anterior. Eso demostró que no era un método científico fiable para la predicción de seísmos.

 

A falta de predicción, alerta y prevención

 

Mientras expertos en sismología de todo el mundo siguen trabajando para conseguirlo, Giner subraya la importancia de la prevención en caso de terremotos de magnitud relevante: "Imagina que pudiésemos predecir que mañana va a ocurrir un potente terremoto en Tokio. ¿Qué hacemos? Es inviable desalojar una ciudad con esa población. Por eso hay que incidir en la prevención". En ese sentido, sí existen sistemas de alerta que si bien no pueden predecir dónde ocurrirá un terremoto, sí pueden avisar de que este se acerca con tiempo suficiente para que la gente tome las medidas necesarias, si bien no son aplicables por igual en todos los lugares del mundo.

 

¿Cómo funcionan esos sistemas? Para entenderlo, hay que explicar qué es exactamente un terremoto. Este fenómeno geológico está causado por los choques de las placas tectónicas que forman la superficie terrestre, al moverse lentas pero imparables sobre el núcleo líquido de la Tierra. El punto bajo tierra en el que chocan o rozan entre ellas se llama hipocentro, y el punto de la superficie situado justo encima es lo que llamamos epicentro.

 

 

 

De ahí es de donde surgen las ondas sísmicas, que son de varios tipos. Las primeras son ondas longitudinales o P. Son las más rápidas pero no tienen demasiado poder destructivo. A éstas les siguen las ondas transversales, o S, más lentas. La interacción entre las ondas P y las S genera las ondas superficiales. Son estas las que pueden causar daños materiales, derrumbando edificios, y con ello a las personas.

 

Así que los sistemas de alerta más avanzados, como ShakeAlert, que se utilizan en lugares donde los grandes seísmos son más habituales y peligrosos como México, California o Japón, cuentan con sensores (sismómetros) situados cerca de las zonas con mayor probabilidad de actividad tectónica. Estos captan esas primeras ondas longitudinales y se encargan de avisar a las autoridades para que tomen las medidas de seguridad necesarias en los centros de población cercanos. "Las comunicaciones actuales viajan más rápido que las ondas generadas por un terremoto, de forma que, dependiendo de la distancia, pueden llegar hasta uno o dos minutos antes. No es mucho, pero sí suficiente para tomar medidas efectivas, sobre todo si la población está bien enseñada".

 


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