México lindo y querido Opinión: Por Jaime Polanco

Por: Jaime Polanco - @jaimepolancos | Febrero 22, 2017

 

En la opinión pública mundial es tema de conversación las excentricidades del nuevo presidente de Estados Unidos. Pero en las tertulias entre amigos en México, hay un enfoque adicional: La relación directa entre la impopularidad del personaje del norte y el ascenso a las alturas del denostado Andrés Manuel López Obrador, líder del partido Morena.

 

 

 

Pero desgraciadamente las cosas se truncaron. Comenzó con el horroroso crimen de los estudiantes. Apenas empezaba la legislatura y hoy después de casi cinco años, no ha sido esclarecido. Ayotzinapa manchó, como si de tinta se tratara, a todo el sistema político mexicano.

 

 

 

El Presidente Enrique Peña Nieto, recién llegado y asesorado por otros menos experimentados que él, tardó en reaccionar y de manera poco contundente puso paños calientes a un tema que conmocionaba al mundo entero.

 

 

 

A ese duro golpe, se unieron un sinfín de escándalos personales y de gobierno, y en el pueblo mexicano empezó a erosionarse la fe en este ex gobernador del Estado de México que venía con fama de buen chico y eficaz gobernante.

 

 

 

Las variables económicas encontradas en el camino, los despropósitos familiares que alimentaron las sospechas de enriquecimiento, la falta de capacidad de gestión de la macro política y la mala comunicación con la ciudadanía, han conseguido que Peña Nieto tenga un 12% de aceptación entre su gentes y con tendencia a seguir bajando.

 

 

 

La inexplicable invitación a Trump, entonces candidato republicano, en pleno proceso electoral, los despropósitos que produjo semejante desacierto, condujeron al gobierno a variar en el último tramo del periodo, la política exterior. Aplazar sine die todas las demás reformas pendientes, en beneficio de los resultados del acercamiento del nuevo canciller y sus relaciones con algunos familiares del nuevo presidente americano.

 

 

 

Mientras tanto, la oposición no sale de su asombro, pero enredada en sus políticas internas nadie lidera un trabajo que permita tener algo de cordura en estos momentos políticos históricos. Ni el PAN, que sigue pensando en quien será su candidato  más adecuado, entre la juiciosa Margarita Zabala o el joven Anaya, o el PRD que todavía no se ha repuesto de esa escisión de los más izquierdistas del partido, que los abandonaron a su suerte,  y quienes ahora están pensando en volver a reclutar a los clásicos de siempre.

 

 

 

En todas las tormentas electorales siempre hay un beneficiado. El experimentado político y líder del movimiento Morena ha resultado, con astucia y con la lección bien aprendida, el gran beneficiado. “Cuanto más se tense la cuerda con el vecino de arriba más margen de rédito electoral tiene Morena frente a los demás”. Esa es la frase de moda entre la gente que supuestamente está mejor informada. Morena, esta sacando provecho de todos los errores de los demás adversarios políticos y como botón de muestra las recientes movilizaciones con motivo del gasolinazo.

 

 

 

En la opinión pública del establecimiento capitalino ya se da por descontado una posible victoria del líder tabasqueño. Los opinadores e incluso algunos medios de comunicación siempre contrarios a la particular manera de hacer política del ex regidor capitalino, empiezan a hacer guiños como si de una opción real se tratara. Muchas de sus antiguas amenazas quedaron en el olvido, muchas de sus políticas de izquierda radical parecen tener eco entre los jóvenes empresarios mexicanos, hartos de no saber por dónde poder circular en estos momentos de zozobra política. México cuenta con un 50% de población que vive por debajo del umbral de la pobreza. ¿Qué pasaría si los mensajes de Andrés Manuel López Obrador hicieran que el 10% de estos, votaran por él?

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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