Encuestas a la carta

Por: Augusto Reyes / @augustoreyes | Junio 23, 2015

Sostuve hace poco una conversación informal con algunos colegas también dedicados a la estrategia electoral y afirmé que las encuestas eran la nueva forma del pasquín político. Algunos se echaron a reír y otros no tanto, por supuesto entendí la falta de humor de quienes se dedicaban a realizar los estudios de opinión.

El pasquín como instrumento de guerra sucia, usado incluso antes de conocerse el nombre de JJ Rendón tenía como objeto manipular a la opinión pública con una sarta de mentiras vestidas de veracidad. Esos papelitos se tiraban debajo de las puertas en la madrugada para que la gente comentara durante el día su contenido, así, igual como muy temprano se divulgan en los medios los resultados de las encuestas a la carta.

 

Las encuestas a la carta, esas que se acomodan de acuerdo a los intereses y necesidades propias del cliente que las paga son la nueva forma del pasquín,  solo que mas tecnificado por aquello de vestir ¨las verdades¨ con indicadores. Las encuestas a la carta hoy quieren influir no solo en la opinión pública en general sino que son usadas para provocar alianzas entre candidatos, desacelerar a otros, incentivar la participación de donantes, estimular la suma de liderazgos o sencillamente lograr la agitación de los sonajeros políticos. Las encuestas a la carta encuentran comensales de todo gusto, los que tragan entero y los que ni prueban bocado porque saben que comerse el cuento hace daño. 

 

Al revisar el mapa político en el país,  se observa el fenómeno de los candidatos efervescentes, esos que en un abrir y cerrar de ojos pasan rápidamente de estar en el fondo del vaso a rebosar burbujas con fascinante ruido, todo gracias a las encuestas a la carta, las mismas que como el alka-seltzer le traen alivio a los candidatos con pesadez.

 

Las encuestas a la carta son legítimas en el entendido que así como el pasquín son métodos válidos en la “guerra” electoral, lo complejo es que las encuestas a la carta carecen del anonimato del pasquín, en algún momento las falsedades vestidas de indicadores se quiebran y no porque existan otras encuestas que contradigan sus resultados sino porque sencillamente llega el día de elecciones, el día de la verdadera encuesta, la de carne y hueso, la que no miente y deja al descubierto con nombre propio a los chefs expertos en cocinar encuestas a la carta.

 

P.D. Cuando se trata de futbol y elecciones todos somos expertos, y aprovechando esa licencia quiero posar de comentarista deportivo al advertir que ésta Copa América ha mostrado mas peinaditos y tatuajes que calidad en el futbol, las estrellas no brillan y no se ha mostrado gran diferencia entre el nivel de las selecciones. La Copa está para que se la gane cualquiera, incluso Colombia (lo linchan).


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