Un empresario que aporta a la construcción de paz

Por: Confidencial Colombia - @confidencialcol | Agosto 2, 2016

A Pablo López, fundador y director de los Laboratorios cosméticos Pal Plus la vida le dio una segunda oportunidad para comenzar de nuevo, y también, para dársela a una persona desmovilizada de un grupo armado al margen de la ley.

Tras ser secuestrado en los años 90, cuando trabajaba transportando plátano al departamento de Arauca, y al no recibir el apoyo esperado por quien era su esposa, decidió de mutuo acuerdo separarse e iniciar una nueva vida junto a sus hijos de 11 meses y 3 años de edad.


Oriundo de una pequeña vereda cerca al Puente de Boyacá, con tan solo estudios de bachillerato y tratando de superar el trauma de haber sido secuestrado, divorciarse y ser responsable de dos pequeños, Pablo empezó de ceros, tal y como lo hacen miles de excombatientes que deciden dejar las armas e iniciar una nueva vida.


Desde el colegio fue un alumno sobresaliente en química, así que con el apoyo de sus padres, en un cuarto de 2x2 metros cuadrados decidió montar su propio negocio de productos cosméticos. Sin fórmulas y poco conocimiento empezó a crear sus “menjurjes”, desde champú con gelatina hasta cremas corporales con glicerina. “Me tacharon de loco”, afirma Pablo, quien inició su propia empresa, Laboratorios Pal Plus, el 6 de enero de 1993.


Hoy, cuenta con 38 empleados y es una de las microempresas líderes en el procesamiento y fabricación de productos cosméticos y línea capilar profesional, con presencia en más de 20 departamentos y con unos cinco mil clientes de salas de belleza y empresas mayoristas en el país.


Un secuestro que lo llenó de resentimiento
Cuando terminó su bachillerato en 1985 Pablo comenzó a trabajar como ayudante de camión y terminó siendo camionero. Transportaba papa y legumbres a Boyacá.


En 1992 tuvo su primer contacto con la guerrilla de las Farc, cuando al transportar madera en Saravena, Arauca, le exigían pagar la “vacuna” o extorsión a este grupo armado que ya había hecho seguimiento a los movimientos y negocios de Pablo y sus socios, Andrés y Saturnino. Él se negó a darle un peso a la guerrilla, y al poco tiempo, él y sus dos socios fueron retenidos por el frente 35 cuando transportaban plátano en Arauquita.


Aunque no recibió malos tratos, Pablo alcanzó a estar secuestrado por 28 días en una vereda que se llamaba ‘Las nubes’. Lo dejaron libre para poder juntar el dinero que la guerrilla les pedía, así que tuvo que desprenderse de todo lo que tenía: 5 camiones y el capital que pudo juntar para poder liberar a sus socios y amigos.


“Queda uno con mucha rabia y resentimiento. Es algo que me marcó por mucho tiempo”, asegura Pablo, quien agrega que tuvieron que pasar muchos años para pasar por un proceso de verdadera reconciliación.

 

Un nuevo comienzo con obstáculos
“Comencé mi empresa con un palo y una caneca, de manera muy rudimentaria empecé a crear productos sin fórmula y por intuición” afirma López.


Luego del secuestro, iniciar una nueva vida y hacer las veces de padre y madre cuando su exesposa le cedió la custodia de sus hijos, la vida de Pablo no fue la misma, pero su empresa y sus pequeños se convirtieron en su motor de vida.


Pal Plus progresó paulatinamente, y en el 2003, mientras se iniciaban las desmovilizaciones de las Autodefensas Unidas de Colombia, Pablo se cruzó ahora con otro grupo armado al margen de la ley que también quiso extorsionarlo.


Por esa época ya se había aventurado a ir a los llanos, donde la situación ya estaba “bastante caliente” por los grupos al margen de la ley. Un día, personas que se identificaron como autodefensas lo localizaron y le avisaron que iban para su empresa, ubicada al norte de la ciudad de Bogotá.


“Al principio me asusté mucho, pero luego logré tranquilizarme”, relata. Llegaron en dos camionetas, estacionaron una en cada esquina, eran un hombre y una mujer armados. Se presentaron y le explicaron que venían a pedir la contribución para la causa, por estar combatiendo a la guerrilla. Pablo les contó la historia del secuestro.


“Se montaron en un peladero porque soy un microempresario”, les dijo Pablo. Aunque su negocio estaba en crecimiento, él pagaba arriendo, tenía pocos empleados y muchas deudas. Les mostró la contabilidad y aunque la pareja le pedía 800 mil pesos “para la gasolina” tuvo que darles lo único que tenía en el bolsillo: 250 mil pesos, a cambio de la promesa de que no lo molestarían más y le permitirían comercializar sus productos en los llanos.


Aunque fue poco dinero, Pablo asegura que esta vez también quedó con mucho resentimiento. Estaba en el proceso de fortalecer su laboratorio con todas las de ley y cualquier monto era importante.


Su aporte a la paz y la reconciliación
Hace tres años exactamente se inició la construcción de la sede propia de los laboratorios, y Pablo necesitaba mano de obra. Su amigo Hugo le presentó a un muchacho que estaba buscando trabajo. Un chico humilde con poca experiencia pero ganas de trabajar.


Efraín* hacía muy bien su trabajo y cuando terminó la obra le pidió empleo a Pablo. Le hicieron algunas pruebas y decidió contratarlo. Hizo unas prácticas y lo capacitaron para usar las máquinas. Luego se realizó un contrato formal con todas las de la ley. Ya llevaba como tres meses en los que se había desempeñado muy bien y él se acercó a hablarle.


“Don Pablo, quiero contarle que tengo un problema con la justicia, soy desmovilizado de las Auc y necesito varios permisos para presentarme a la Fiscalía y continuar mi proceso con la Agencia Colombiana para la Reintegración”, le contó Efraín a su jefe después de muchas dudas y aconsejado por su reintegradora, la persona que acompaña el proceso de reintegración de Efraín a la sociedad para que se capacite, estudie y salga adelante.


Pablo quedó atónito, pues después de haber sido secuestrado por las Farc y extorsionado por las Auc, no era fácil escuchar esto de parte de uno de sus empleados. La profesional de la Agencia Colombiana para la Reintegración le había aconsejado a Efraín contar la verdad para poder continuar con su proceso y asistir a las citaciones de la Fiscalía. Luego, junto a otras profesionales de la entidad visitaron a Pablo y le explicaron el paso a paso de la ruta de reintegración.


El empresario quedó más tranquilo pero igual con muchas dudas. “Hice un balance, ya lo conocía, y al final entendí que era una persona vulnerable. Fue un choque emocional bastante fuerte también. Consulté con mis abogados y ellos me dieron los pros y contra. También lo analicé con mis hijos que aunque viven en el exterior nos comunicamos permanentemente. El menor me aconsejó que le diera una oportunidad y que de pronto así podría curar mis heridas”, cuenta Pablo.


Efraín continuó trabajando en la compañía y en septiembre cumplirá tres años laborando para Pal Plus. Desafortunadamente no son muchos los detalles que se pueden contar de su vida porque prefieren que la identidad de él se mantenga en el anonimato, pues Pablo no quiere que otros empleados lo estigmaticen y rechacen.


“Yo le pregunto a los empresarios: ¿ustedes cómo van a contribuir a la paz cuando se desmovilicen las Farc? El rol del sector privado es muy importante para darles un trabajo formal a estas personas que en su mayoría trabajan en la informalidad”, asegura el director de Pal Plus.


Pablo da el voz a voz en reuniones contando su historia y a los empresarios los invita a devolverle algo a la sociedad, porque todos merecen una segunda oportunidad, la misma que la vida le dio a él para iniciar de ceros una nueva vida tras su secuestro y divorcio, y ser hoy un empresario exitoso que ha recibido varios premios que reconocen la calidad de sus productos y su emprendimiento.


Pablo también es fundador de una organización que apoya a hijos de mujeres que están en la cárcel y habitantes de calle, y trabaja en la creación de ‘Bionubes’, una compañía empacadora de agua en botella y bolsa. ‘Bionubes’ es en homenaje a la vereda donde fue secuestrado, ‘Las nubes’, como una manera de reconciliarse con su pasado y también poder contribuir a emplear a los excombatientes que vienen con la firma del acuerdo de paz con las Farc, para darles, así como a Efraín, la oportunidad de construir un nuevo comienzo.


*Identidad protegida por petición de la fuente.


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