Comunicar la paz y la guerra: la historia de Radio Venceremos de El Salvador

Por: Digna Irene Urrea - @direneu | Junio 5, 2015

“Fui un guerrillero un poco atípico, porque vengo de una familia donde casi todos son de derecha, además estudié en un colegio muy conservador en Costa Rica”, así se define Marvin Galeas exguerrillero del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador. A los 17 años ingresó a este grupo insurgente; duró 12 años en la guerra siendo miembro de Radio Venceremos, la emisora oficial de esta guerrilla durante la guerra civil.

Su hermano menor había ingresado a un círculo de poetas. A Marvin, el nuevo guerrillero sin serlo, le llamó la atención el mundo de la poesía y fue en esas reuniones donde tuvo su primer acercamiento con la revolución.

 

Pero antes de irse al monte con el fusil y un micrófono en mano, en 1981 Marvin estuvo en Nicaragua para hacer un curso militar. Ese mismo año se trasladó al departamento de Morazán en donde se encontraba el Frente Oriental y funcionaba la emisora.

 

La radio de la revolución


 

No era como las emisoras comerciales, y la tecnología para transmitir brillaba por su ausencia: una mesa de madera, una consola pequeña de ocho canales, un cable largo que llevaba a un transmisor de KB (Kilobytes) de onda corta que transmitía en todo el territorio salvadoreño y en amplitud modulada. Seis personas hacían labores en la emisora, sin embargo esta era solo la parte de producción y difusión, ya que estaba la cuadrilla de seguridad de 20 guerrilleros, las cocineras y el puesto de mando y de inteligencia.

 

Radio Venceremos era tan vital como los ideales por lo que se habían ido a la guerra; era la forma más certera de disparar y el golpe más contundente lo hacían a través de la palabra, “cada vez que se oía en el territorio salvadoreño, “transmite Radio Venceremos desde Morazán, territorio en combate”, era decirle al Estado aquí estamos y a la gente eso la moralizaba”, manifiesta Galeas.

 

Los bombardeos al campamento por parte del Ejército salvadoreño no cesaban, pero tampoco los ideales que viajaban en ondas. Marvin, ahora casado con una de sus compañeras de combate, con tres hijas y una empresa de comunicaciones, comenta que la orden suprema por parte de la comandancia para quienes hacían Radio Venceremos era preservar la vida y todos los elementos de la emisora.

 

“Cuando llegaba el Ejército a atacar el campamento nosotros nos movíamos y cada quien tenía algo que meterse en la mochila, en ella había una muda extra, un plástico para taparse, otro para tenderse y dormir, y algo de la radio que podría ser una grabadora,  una batería o cualquier cosa que ayudara a cuidar la voz de Radio Venceremos”.

 

El joven guerrillero que entró a los 17 años a ser parte de las filas de FMLN se desmovilizó a sus 31 años, cuando el 16 de enero  de 1992 el gobierno de El Salvador  y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional firmaron el acuerdo de paz en México para ponerle fin a una guerra civil de 12 años.

 

“El FMLN llegó a tener un control territorial muy grande, no de una selva, sino de pueblos y de ciudades importantes. El hecho de existir una radio que el Ejército no podía destruir  y que estaba ahí tan cerca de la ciudad para los periodistas era toda una leyenda. Se transmitía todos los días, a la misma hora -esa era la disciplina-; empezó a transmitirse dos veces al día y luego cuatro, en vivo era a las seis de la mañana, luego lo pasamos en la noche. Nosotros cuidábamos mucho la credibilidad. Radio Venceremos se ganó el respeto de los salvadoreños”.

 

Todas las mañanas, debajo del sol o la lluvia, con el comandante jefe que era Joaquín Villalobos hacían un consejo de redacción y aunque tenía 25 años y ninguna profesión, su palabra era la que valía a la hora de tomar decisiones editoriales.

 

Luego del Consejo, si había combates en algún frente de esta guerrilla pasaban un reportaje directamente desde la línea de fuego. Luego venía alguna crónica sobre los frentes de guerra, por ejemplo, decían: “aquí estamos en el trapiche, vamos a entrevistar a Pepito Pérez, vemos una vaca, hay tantas personas y así…“; luego venía  siempre una editorial de Radio Venceremos que reflejaba los puntos de vista del grupo insurgente.

 

Marvi recuerda que la prensa internacional tomaba nota de todo de lo que ellos decían; al día siguiente salía: “Radio Venceremos informó esta mañana que atacaron tal cosa, o hicieron tal otra”, así se convirtieron en un referente de la prensa extranjera.

 

Estar 12 años al aire en el monte huyendo del Ejército salvadoreño no era tarea fácil, quizá no lo hubieran podido hacer sin los apoyos que venían de Nicaragua o de Estados Unidos, a través de personalidades de Hollywood que apoyaban la causa de la guerra civil.

 

Por un lado, “Nicaragua donaba armas y el dinero llegaba de Estados Unidos por medio de artistas”. Según Marvin, recogían el dinero o realizaban conciertos para recaudarlo, como lo hizo el salvadoreño Carlos Santana.

 

Compraban pilas, gasolina, casetes y todo lo necesario para que nunca la voz de Radio Venceremos dejara de sonar durante tiempo que duro la guerra. “La guerrilla salvadoreña no le robaba nadie, esta era una diferencia con las Farc” señala el exguerrillero.

 

Además de difundir sus ideales por medio de la radio y los porqués de la guerrilla salvadoreña para alzarse en armas, también tenía una función pedagogía de la paz. Cuando el FMLN se sentó a dialogar con el Estado, durante el curso de las negociaciones explicaban a la gente, por ejemplo, que todo lo que estaba pasando era para “ahorrar vidas”, la importancia que tenía una solución política negociada del conflicto y se informaba de los avances de las negociaciones, aunque la guerra seguía, porque al igual que los diálogos de paz entre las Farc y el Gobierno colombiano, dialogaron en medio del conflicto.

 

La prensa en los diálogos de paz

 

Sin duda alguna  la manera en cómo se informe de un proceso de paz va a determinar cómo se desarrollen las negociaciones.

 

“El escepticismo de los periodistas es uno de los peores enemigos del proceso de paz, lo que pasó con Pastrana fue un fiasco, no hay ningún argumento para estar en contra de uno. La guerra es lo peor que puede haber, lo dice una persona que la vivió y vio gente morir”  señala el exguerrillero.

 

-¿Qué debe hacer la prensa?

 

-La prensa lo que debe  hacer es criticar, pero aferrarse con fe a ese proceso y no tomar el punto de vista, por ejemplo, ni el de Uribe, ni de Santos, ni de las Farc, sino el de la gente que sufre, no el de la gente influenciada, sino el de la gente que está en medio de la guerra. Sin embargo, creo que la prensa se suma al escepticismo para torpedear el proceso.

 

Marvin señala que estar “12 años en la guerra o  50 son una locura. La guerra se hace por el pueblo. Jaime Bateman decía que era una vergüenza pasar 8 años en el monte, la guerra se hace para hacer cambios a favor de la sociedad no para estar metido ahí toda la vida”.

 

Y continua, “por eso es que las mentes que dirigen los medios y que están con el tema deben ser las más lúcidas, deben sobreponer favoritismo o predilecciones conservadores, de derecha o izquierda  y más bien aferrarse a esa lucecita del proceso de paz”.


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