“En la guerra, cada uno responde por lo suyo”: Gral (r) Bonnet

Por: Digna Irene Urrea - @direneu | Julio 23, 2014

Uno de los temas más álgidos en el proceso de paz  entre el gobierno y las Farc, es la inconformidad de algunos militares de las Fuerzas Armadas con los acuerdos que se están firmando en La Habana. Manuel José Bonnet, excomandante del Ejercito Nacional, en entrevista con Confidencial Colombia, manifestó su punto de vista frente a los diálogos. Asimismo, señaló cómo debería ser el proceso de desmovilización de los guerrilleros si se llegara al final del conflicto y el futuro de la fuerza pública. 

Bonnet, luego de su retiro en 1998, se ha dedicado a la docencia y a la investigación en temas  de seguridad nacional y continental en las facultades de ciencias políticas y de gobierno de la universidad del Rosario, Sergio Arboleda, entre otras universidades. 

 

C.C ¿Está de acuerdo con el proceso de paz? 

 

MJB: Desde el primer momento estuve de acuerdo y desde antes en el servicio activo, porque creo que es la vocación natural de un Estado. Además, el contenido de los acuerdos internacionales, es lo que da la solución política y pacífica de los conflictos, esa es la tendencia y es el orden internacional. 

 

C.C ¿Y también con la estructura del proceso que planteó el gobierno y las Farc, por ejemplo, con el punto de las víctimas? 

 

MJB: El asunto de las victimas está apenas conversándose, no sabemos qué van a sacar de ahí. Lo único es que debería haber una mayor representación de las víctimas del terrorismo, porque la tendencia es buscar victimas del Estado, como si el Estado produjera la violencia. Eso es un concepto errado que de ser cierto, el establecimiento no podría aceptar porque, este no anda persiguiendo ni matando a nadie.

 

El tema de victimas del Estado es muy peligroso. Primero, por las consecuencias internacionales que eso pueda tener sobre el establecimiento, y segundo, por el tema de las reparaciones. Vamos a terminar arruinados si aceptamos que las víctimas son del Estado. 

 

C.C Carlos Arturo Velandia, ex guerrillero del ELN, dijo que además de ser victimario, también era víctima porque según él, los paramilitares con el Gaula del Ejército le desaparecieron a un hermano. Además, manifestó que si estuviera en el proceso de paz, él no iba aceptar un acuerdo desigual, sino en igualdad de condiciones con el Estado. ¿Qué opinan al respecto, cree que los guerrilleros de alguna manera, también son víctimas? 


MJB: Es una falacia presentarse así. Él es victimario. Él mató a mucha gente, él produjo muchas víctimas y si él dice que los paramilitares le secuestraron a su familia, pues que los paramilitares paguen por sus culpas. Pero el Estado no va pagar por los delitos de los paramilitares. Suficiente habilidad debe tener el Estado para no dejarse meter esos micos en el proceso. Él debería estar agradecido con el Estado y no a venir a parecer con esto, porque él fue perdonado siendo uno de los peores criminales que ha habido en la guerrilla. Y si las Farc captan lo qué está diciendo y no acepta la negociación, pues que sigan combatiendo. 

 

C.C Es decir, ¿los guerrilleros serían los únicos responsables y los que tendrían que pagar por todas las víctimas que han generado? 



MJB: En este proceso de paz sí. Porque ellos son los que han producido lo que Colombia está sufriendo. ¿El asesinato de los diputados del Valle qué? ¿Las emboscadas que hacen miserablemente qué? ¿El terrorismo de los oleoductos qué? ¿Qué es dejar sin luz a la población por estar tumbando las torres? ¡Eso qué es! Ellos no son víctimas, son victimarios. 

 

C.C Frente a los tres puntos que se han acordado ¿usted cree que el Estado si tiene la capacidad económica para financiar y ejecutar, por ejemplo, “La política de desarrollo agrario integral”?

 

MJB: Hasta ahora no hemos logrado nada importante, y te lo digo yo, una persona que está de acuerdo con el proceso de paz. En el acuerdo, el Estado no requería una guerra de 50 años para mejorar la situación de los agricultores, de crear condiciones para que los campesinos trabajen, que tengan cadenas de mercadeo y comercialización, para eso no se requiere un proceso de paz.  

 

En el segundo acuerdo de “participación política”, tampoco se requería un proceso de paz para algo que la Constitución ordena como, por ejemplo, el estatuto de la oposición y cosas como esas que son vocación de un Estado liberal. Lo que pasa es que el establecimiento nunca ha sido demócrata ni liberal, ha sido autocrático, exclusivista e inequitativo. Entonces, por eso lo tiene que obligar el enemigo, los victimarios, a aceptar cosas que no requieren un proceso de paz, ni una guerra.  

 

Ahora, en el tercer acuerdo, lo que hay que hacer es obligarlos a que terminen el narcotráfico, hay que combatirlos. 

 

C.C ¿Y el gobierno sí tiene la capacidad de ganarles en el terreno militar? 


MJB: Un Estado como el colombiano y con el tremendo apoyo de los Estados Unidos, debe tener la capacidad de hacer cualquier cosa. Yo nunca he creído en la incapacidad de un Estado. Lo que falta es voluntad y fuerza.  

 

Colombia es el único país que no tiene una política de seguridad, no tenemos una norma que nos guíe en materia de seguridad, casi todo es inventado. La Seguridad Democrática que inventó Álvaro Uribe, la de Pastrana y, así, todos crean normas de seguridad, la convierten en un decreto y en unos discursos, pero una política de Estado en seguridad no hay. 

 

La única política de seguridad nacional, fue la del presidente Carlos Lleras, en el año 1966, de ahí para acá Colombia no ha sido capaz de hacerla. Primero, por falta de interés del Estado y, segundo, por total inoperancia del Congreso, que nunca se ha preocupado por eso. Si se le pregunta a un senador qué diferencia hay entre seguridad nacional y defensa no saben, para ellos no existe. 

 

C.C¿Por qué cree que las Farc decidieron después de 50 años sentarse a negociar? 


MJB: Varias cosas hicieron que las Farc se sentaran a negociar. Una de ellas, los repetidos golpes militares que bajo el gobierno de Uribe y de este se dieron. Nunca habían tenido la suerte de dar de baja al secretariado que se consideraba inmortal. La inteligencia militar se ha superado mucho y tiene la capacidad de detectarlos donde estén. Por eso sabemos que hoy en día están en Venezuela, si estuvieran en Colombia ya los hubiéramos dado de baja o capturado. 

 

Otra causa, es el indudable repudio internacional, en donde son declarados terroristas, gracias al doctor Pastrana. Ellos están muy desacreditados. Y por último, el repudio nacional. Además, ellos saben que no van a lograr tomarse el poder, es un imposible que la guerrilla colombiana llegue a hacer política por medio de su ley. 

 

C.C ¿Cómo deberían ser las condenas para militares y los guerrilleros que cometan delitos de lesa humanidad? ¿Deberían ser iguales? 

 

Manuel José Bonnet, excomandante del Ejercito Nacional, en entrevista con Confidencial Colombia

Manuel José Bonnet, excomandante del Ejercito Nacional, en entrevista con Confidencial Colombia

 

MJB: Cada uno responde por lo suyo. La prensa habla frescamente de los militares, como si nosotros estuviéramos matando gente o haciendo tráfico de drogas, nos revuelven en la misma bolsa. Nosotros eso no lo aceptamos. En el caso de que haya un desarrollo de los acuerdos (amnistía o perdón u olvido) ahí sí debería ser generalizada, porque no vamos a tener un soldado o general pagando 40 años de cárcel y los señores de las Farc, que han asesinado a diestra y siniestra, libres por la calle. Los acuerdos tienen que ser para todo el conflicto, sino es para todo el conflicto, no es aceptable. El proceso de paz debe tener efectos generales, de lo contrario no sirve. 

 

C.C Una cosa es el Secretariado que está en la mesa de negociación y otra muy distinta el guerrillero raso. En este sentido, ¿cómo Colombia debería recibirlos para que, por ejemplo, no pase lo mismo con la desmovilización de los paramilitares, de donde surgieron las bacrim?  

 

MJB: Qué pasó con el proceso de desmovilización de los paramilitares; que los metieron en unos buses y los mandaron para la calle, y luego se convirtieron en bacrim, por un anómalo proceso de desmovilización. 

 

Un proceso de desmovilización contempla como mínimo cuatro etapas y deberían durar por lo menos cinco años. Después de los acuerdos de paz, debe venir un cese de hostilidades decretado por el gobierno, a continuación una concentración, luego una entrega de armas y la desmovilización; terminado esto, se inicia el proceso critico que consiste en diseñar bien para hablar con la sociedad civil, la empresa pública y privada para la reinserción de los guerrilleros.  

 

Ahí se les empieza a enseñar y como decíamos en el Ejército, antiguamente, a prepararlos para la vida civil, para que sean legales, ciudadanos. Calculo que la inmensa mayoría no tiene cédula de ciudadanía, no son bautizados o no tienen registro civil. Los empresarios, curas, maestras, autoridades deben empezar a desplazarse a donde están, a organizarlos, a darles charlas de motivación o de superación; a explicarles qué es la sociedad civil, que el pueblo colombiano no se puede matar. Hecho este proceso se introducen en la sociedad.  

 

Lo más fácil para un proceso de reinserción es manejar a las Farc, pero no son capaces, porque lo que quieren es despachar la gente, decir que ya desmovilizaron y luego el Presidente saca pecho y sale a buscar premios internacionales. 

 

C.C ¿Qué tan cierto es que si se llegara a firmar los acuerdos y los colombianos le dieran el sí al acuerdo de paz, muchos soldados y policías van a quedar desempleados y va generar una tasa de desocupación alta? 


MJB: El país no se va a encoger, el país seguirá siendo el mismo. ¿O es que con el proceso de paz se va acabar el narcotráfico, o se van a menguar las bacrim? Al contrario van a crecer. ¿O será que se va acabar la minería ilegal? En ese sentido firmando unos acuerdos no se va a terminar el conflicto, desaparece un 30 por ciento, pero ¿el 70 por ciento que queda qué? Muchos creen que el conflicto son las Farc y eso no es así. Las necesidades de las fuerzas armadas van a crecer, porque va a quedar el crimen organizado. 

 


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