La opinión de Diana Noguera: Sueños de Paz

Por: Diana Noguera | Diciembre 11, 2017

Desde hace 2 semanas se ha venido debatiendo acerca de la votación en el Congreso de la República mediante la cual, a pesar de los 50 votos a favor el proyecto de Ley que otorgaba curules especiales para las víctimas del conflicto armado por interpretación legislativa, no pasó.


El debate ha sido extenso y, a pesar de que muchas personas, consideran que 50 votos a favor debería ser suficiente para aprobar el proyecto de Ley, teniendo en cuenta que el Senado de la Repùblica cuenta con 103 Senadores y que de estos 4 han perdido la curul por procesos judiciales (5 si contamos al senador Álvaro Ashton, capturado en el fin de semana por parapolítica), la mayorìa absoluta se debería calcular sobre 99, que son los senadores que efectivamente se encuentran ocupando sus curules. La semana pasada el Presidente del Senado - Efraín Cepeda- ratificó la decisión tomada en el debate y se mantuvo en que el proyecto de Ley se habría hundido. Sin embargo, el Consejo de Estado emitió un concepto en el que ratifica la postura de muchos, mediante la cual se debe calcular la mayoría absoluta teniendo en cuenta el quórum decisorio de 99 Senadores.

 

El debate aún no termina y más que ser un debate técnico con respecto al quórum decisorio o la mayoría absoluta debería centrarse en otros temas de fondo que son mucho más relevantes. Por ejemplo, tuve la oportunidad de reunirme con un grupo de víctimas la semana antepasada y vivir con ellos la celebración de las bancadas del Centro Democrático, Cambio Radical y de Viviane Morales, entre otros.

 

A diferencia de lo que muchos creen las curules para las víctimas son un ejercicio de reconocimiento al daño sufrido por el abandono estatal, también es un ejercicio de empoderamiento y participación efectiva de las víctimas. Para ellos era muy importante poder participar en las decisiones legislativas y volver a ser parte del Estado pero el resultado inicial de la votación y, más que eso, la actitud de los senadores que celebraban con emoción sincera el haberles quitado la oportunidad de participar a las víctimas fue un hecho revictimizante. Fue un despropósito oír a varios Senadores diciendo que votaban negativamente o se abstenían de votar porque esas curules se las iban a dar era a las FARC.

 

Para mi, estando rodeada de víctimas del conflicto armado, el hecho de ver en sus rostros el sentimiento de pérdida y derrota, vivir con ellos el abandono estatal y confirmar que solo son parte de un discurso pero en la práctica no le importan a los Honorables Parlamentarios que se llenan la boca hablando de ellos y por ellos.

 

Aunque el Gobierno Nacional en cabeza de Juan Manuel Santos logró la firma de unos ambiciosos Acuerdos de Paz con la guerrilla de las FARC la realidad es que la capacidad instalada del Gobierno y los intereses particulares de algunos políticos han hecho que la implementación de los acuerdos no se haya dado según lo esperado.

 

La reconfiguración de los actores armados en los territorios es sumamente preocupante. Poco se habla de los grupos neoparamilitares o de los nuevos actores que han surgido y que ni siquiera en los mismos territorios la población civil ha podido identificar quienes son, el aumento de los cultivos ilícitos, la radicación de estos sin sustitución, las nuevas rutas de tráfico de drogas que se están configurando, el asesinato sistemático de líderes sociales, entre muchos otros, son escenarios que si no se manejan adecuadamente van a terminar por ser mucho más dañinos para las víctimas y para la población civil de lo que se pueda pronosticar desde los escenarios aprendidos en otros procesos de desmovilización (por ejemplo los del M-19 o de las AUC).

 

Desde mi opinión personal y mi quehacer, aplaudo el arduo proceso que fue la firma de los Acuerdos y exhorto a los Senadores, Representantes, Gobernadores, Alcaldes, Ministros y demás funcionarios públicos a que estén a la altura de este momento histórico que apenas está empezando.

 

La firma de los acuerdos no es la paz, la paz es una construcción de todos los días y que necesita el esfuerzo de todos. Este es el momento en el que nos debemos a las víctimas y donde todos los colombianos debemos enfocar nuestra mirada en ellos. Protegerlos, y ser partícipes de las garantías de no repetición.

 

Señores Parlamentarios, ustedes más que nadie se deben a las víctimas y aunque el debate de la mayoría absoluta se da por la ausencia de 4 Senadores, la realidad es que la bancada completa del Centro Democrático y de Cambio Radical llevan toda esta legislatura asistiendo a los debates a “calentar silla” y entorpecer la labor de los Senadores que sí van a trabajar.

 

Señores votantes, tengan en cuenta esto las próximas elecciones. Que quien escoja para representarlo realmente lo haga y no sea, por ejemplo, una marioneta de un expresidente con ansias de poder, que se quedó en una época en la que era Presidente de Colombia y sus buenos muchachos lo acompañaban como Sancho Panza al Quijote y aunque en la actualidad muchos se encuentran presos ha ido encontrando en el camino apóstoles y discípulos que creen en él con fe ciega y lo siguen como borregos a su pastor. No sea un discípulo, no sea un apóstol, no sea un borrego. Sea un ciudadano activo, lea, infórmese y no se deje engatusar. Sueñe en el país que quiere tener y búsquelo con su voto.

 

Yo por ejemplo sueño un país donde las víctimas tengan participación efectiva, reparación integral, goce efectivo de derechos, garantías reales de no repetición y no sean revictimizadas, un país donde se valore y no se estigmatice la labor de defensa de derechos humanos y haya libertad de expresión . Es muy probable que ningún candidato pueda garantizar que todo se cumpla pero si buscaré el que màs cerca esté de lograrlo y usted debería hacer lo mismo.

 

Twitter: @Diana_Noguera


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