La opinión de Diana Noguera: Sin Olvido

Ayer 6 de noviembre se conmemoraron 32 años del Holocausto del Palacio de Justicia. Aunque en el momento de la toma y retoma del Palacio yo solo tenía 2 años, crecí conociendo de cerca los hechos y tratando de entender cómo ocurrieron y preguntándome como muchos de ustedes ¿dónde están los desaparecidos del Palacio de Justicia?.

 

En dichos hechos se reconoció inicialmente la muerte de 98 personas, las cuales presuntamente murieron en el fuego cruzado y en el incendio, y digo presuntamente porque por ejemplo, Carlos Horacio Urán Rojas, Magistrado Auxiliar del Consejo de Estado, salió con vida del Palacio y fue encontrado asesinado con un tiro de gracia, en la morgue de Medicina Legal, su cuerpo fue lavado previamente y sus efectos personales aparecieron en una bóveda en el Cantón Norte, su billetera, que siempre tenía en su saco, tenía una perforación por arma de fuego, consistente con la herida que le causó la muerte.

 

Pero hubo 12 personas de las que, hasta ahora estamos conociendo su paradero, a pesar de que en los videos de los medios de comunicación de la época se ve salir a muchos con vida. Carlos Augusto Rodriguez Vera, David Suspes Celis, Gloria Estela Lizarazo Figueroa, Norma Constanza Esguerra, Bernardo Beltrán Hernández, Lucy Amparo Oviedo, Hector Jaime Beltrán, Luz Mary Portela, Ana Rosa Castiblanco, Cristina del Pilar Guarin, Gloria Anzola de Lanao e Irma Franco Pineda fueron declarados como desaparecidos.

 

Los restos, y cuando digo restos me refiero a pedazos de sus cuerpos, de Lucy Amparo Oviedo, Ana Rosa Castiblanco, Luz Mary Portela y Cristina del Pilar Guarín fueron encontrados en fosas comunes, mientras que los restos de Hector Jaime Beltrán aparecieron en la tumba de Julio Cesar Andrade (Magistrado Auxiliar) quien ahora es uno más de los desaparecidos y los de Bernardo Beltrán, fueron encontrados el 1 de septiembre de este año en la tumba de Jorge Alberto Echeverry Correa (Magistrado Auxiliar) de quien ahora tampoco se conoce su paradero.

 

La aparición de los restos de los desaparecidos del Palacio, más que traer luces sobre lo que pudo ocurrir aquel 6 y 7 de noviembre de 1985 levanta muchas más dudas. Personas como Bernardo Beltrán, a quien claramente se ve salir con vida en videos y fotos, bajo el control de la Policía y el Ejército Nacional, quien fue conducido a la Casa del Museo del Florero y de quién hasta el 1 de septiembre de este año no se supo de su paradero, son una muestra de la impunidad y falta de justicia en este país.

 

No existe crimen más atroz que la desaparición forzada y aún más cuando es un crimen de Estado. Aunque presumo la muerte de todos los desaparecidos del Palacio de Justicia, el hecho de no saber dónde están, ni poder tener la certeza de cómo fueron asesinados, no permite darle un cierre a ese capítulo de nuestra historia. En el caso del Palacio no ha habido verdad, ni justicia. A pesar de que en 2015 el Presidente Juan Manuel Santos, atendiendo a una Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, reconoció la responsabilidad del Estado y pidió perdón a los familiares de los desaparecidos del Palacio de Justicia este fue un evento meramente protocolario.

 

Seguimos sin saber qué pasó con los desaparecidos, seguimos sin saber dónde están sus restos, seguimos esperando que se juzgue a los responsables. Mientras que en noviembre de 2015 Santos pedía un perdón protocolario en diciembre del mismo año, a 30 años de los hechos del Palacio, el Coronel Luis Alfonso Plazas Vega, era absuelto por los mismos hechos porque para la Corte Suprema de Justicia las órdenes emitidas por el Coronel en comunicación con los otros comandantes del operativo de retoma, o los testimonios presentados por la fiscalía y los abogados de los familiares de los desaparecidos, no era suficiente para determinar su implicación en los hechos, aunque muchas de estas mismas pruebas si fueron suficientes para condenar al General (R) Jesús Armando Arias Cabrales.

 

Testimonios como los de Yolanda Santodomingo y Eduardo Matson, estudiantes de Derecho de la Universidad  Externado para la época de los hechos y que se encontraban en el Palacio por casualidad el día de la toma, nos dan luces sobre el nivel de violencia que los militares ejercieron contra las personas que consideraban “especiales”, un eufemismo barato que quería decir guerrilleros del M-19 y a quienes torturaron sin piedad.

 

Hoy, pasadas más de tres décadas de estos hechos, los colombianos seguimos pidiendo verdad, justicia y reparación y no dejaremos de preguntarle al Estado ¿DÓNDE ESTÁN LOS DESAPARECIDOS DEL PALACIO DE JUSTICIA?

 

NOTA: Esta columna, más que un recuento de los hechos del Palacio es un homenaje a las familias que llevan 32 años buscando la verdad. Que sepan que no están solos y que existen colombianos que los acompañan en su búsqueda y que los llevan acompañando 32 años. Muchas personas han muerto en la búsqueda de esta verdad como es el caso de Eduardo Umaña, también es un homenaje para él, su familia y sus amigos. SIN OLVIDO.

 

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