Se va la guerra

Por: Jaime Acosta Puertas | @acostajaime | Junio 22, 2016

Hoy es un gran día para Colombia y para quienes pensamos que la paz es el camino a las transformaciones que necesita esta nación que por obra y gracia de una dirigencia patética nos metió hace 70 años en una violencia cruenta e interminable que hizo de esta tierra la tierra de los desplazados y de las víctimas. [Opinión]

Colombia vivirá un momento de alegría y de esperanza. La gente comenzará a sentir que algo empezará a cambiar en su manera de pensar, de ver la vida y la realidad de esta nación atribulada por la desgracia, la exclusión, la segregación e injustica, carente de pensamiento y de ideología propia.


No es aún el final de todo el proceso de paz, pero sí de la negra noche y la llegada de la luz del día. Faltan cosas por cerrar en la mesa de negociaciones, pero el 23 de junio de 2016 será el comienzo del último periodo de maldad en el túnel sin salida.


Colombia vivirá en ambiente de reconciliación un proceso que el mundo acompaña. La gente del campo y de las ciudades irá a las urnas el domingo del plebiscito a votar masivamente por el SI A LA PAZ. Será otra jornada de alegría. Luego vendrán los actos donde las FARC entregarán las armas a las Naciones Unidas. Entonces, se habrá ido para siempre la guerra y así la vida será sagrada.


La paz duradera estará en manos de la gente de Colombia, y empezará un largo camino: desafiante, creativo, estimulante, complejo, con nubarrones creados por los enemigos de la reconciliación, y la paciencia que debemos tener para cerrar el ciclo de violencia cuando algo igual ocurra con el ELN.

 

La gente tendrá que unirse para construir una sociedad distinta, una sociedad que debe transformarse en sus instituciones y en sus poderes para modernizar el modelo económico, político, jurídico y social. Se irá la cultura de la violencia con todas sus perversas expresiones, y la reemplazará gradualmente una cultura de la convivencia para la creatividad, el emprendimiento, la innovación, la equidad, el medio ambiente y el desarrollo.


La Colombia de una economía de mercado neoliberal con crecimiento mediocre, rezagado y modelo extractivo, también se irá porque no es el modelo para un país en paz, con necesidades y con sueños. Llegará la economía de la innovación de la nueva sociedad industrial y de las nuevas tecnologías verdes.


Irán languideciendo los que rechazan el proceso de La Habana, haciendo daño porque la maldad está en su espíritu. Los escépticos y los que quieren la paz sin que nada cambie, empezarán a cambiar. Y los alineados con la paz y con la necesidad de cambio nos echaremos al hombro el país para conducirlo a un futuro nada parecido a su pasado, por eso estoy alineado con el Compromiso Ciudadano por Colombia.


Gracias presidente Santos a pesar de sus derrames verbales, y a los negociadores de la paz: gobierno, guerrilla y mediadores internacionales. Su lugar en la historia ya está reservado para siempre.


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