¿Qué se juegan las regiones en las elecciones del 25 de octubre?

Por: Gonzalo Murillo. Director Red Prodepaz | Agosto 25, 2015

Las elecciones locales del próximo mes de octubre tienen el reto de permitir la reelección de mandatarios que tendrán la tarea de implementar lo que se acuerde en La Habana con las Farc. Un oportunidad para transformar el territorio colombiano. Columna de Opinión. 

Las elecciones territoriales que se llevarán a cabo el próximo 25 de octubre resultan trascendentales para la vida del país. Vamos a tener la oportunidad de elegir alcaldes, concejales, gobernadores, diputados y ediles que tendrán en sus manos la responsabilidad de implementar los acuerdos que se logre como frutos de los diálogos entre Gobierno Nacional y las Farc en La Habana, y en la medida en que avance el proceso con el Eln, también habrá oportunidad de generar las condiciones en los territorios para que estos acuerdos se puedan implementar. En términos generales, el proceso de paz debe significar una gran oportunidad para transformar los diferentes territorios del país.

 

No obstante, independiente del proceso de paz, estas elecciones también representan la posibilidad de superar viejas prácticas de politiquería que afectan la manera como se gestionan los recursos públicos.

 

Los territorios que hayan construido sus agendas de desarrollo y paz, en estas elecciones van a tener la posibilidad de discutir y debatir con los diferentes candidatos, de qué manera sus programas de gobierno representan las iniciativas que estén contenidas en dichas agendas.

 

A diferencia de las elecciones del 2011, cuando no teníamos un proceso de paz en marcha, en esta ocasión sí tenemos la posibilidad cierta de generar mandatos de paz por parte de la ciudadanía para estos diferentes candidatos que optan por regir los destinos de las regiones. La profundización de la democracia y su ampliación constituye una condición supremamente importante para que este proceso de paz sea sostenible y para que se ofrezcan condiciones de no repetición.

 

El conflicto que ha sufrido Colombia durante más de medio siglo se debe, en parte, a que no hemos tenido la capacidad como pueblo de tramitar nuestras diferencias por la vía política y democrática. La persecución de los opositores, la eliminación de nuestros contradictores, la cohesión a la libre expresión de las ideas y que debatir en democracia las diferencias, tienen que terminar para que la paz política pueda dar paso a que se construya también una paz económica, social y finalmente, una reconciliación entre las instituciones, es decir, un nuevo orden social, un nuevo orden político, a partir de la participación efectiva de los ciudadanos en la definición de su futuro.

 

Eso es justamente lo que nos jugamos en las  próximas elecciones el 25 de octubre, la posibilidad de construir un futuro diferente, que no le entreguemos de manera acrítica el destino de nuestros territorios a personajes que tiene una dudosa reputación y que probablemente han tenido cuentas pendientes con la justicia, que han estado involucrados en el conflicto armado, porque han estado involucrados en situaciones relacionadas con la corrupción o con el clientelismo.

 

Aquí hay una responsabilidad ciudadana muy grande en estas elecciones y es necesario que las diferentes fuerzas vivas de los territorios definan con claridad ¿qué es lo que quieren hacer con sus territorios? ¿cuál es la visión compartida que tienen sobre el desarrollo y la paz? Y, de esta manera, constituyan mandatos ciudadanos para que los próximos planes de desarrollo reflejen esta voluntad popular y no solamente se expresen en un  acto democrático como es el voto, sino que también se mantenga durante toda la discusión de los próximos planes de desarrollo que va a tener un escenario privilegiado en los concejos, en las asambleas, sino que además se ejerza de manera conciencie, honesta, un ejercicio de control social y político sobre estos mandatarios, sobre estos representantes que vamos a elegir.

 

Desde la Redprodepaz invitamos a profundizar y ampliar la democracia porque es la mejor garantía no solo de construcción de paz sino de que este conflicto no se repita.


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