Francisnel Hernández Martínez el labriego que perdonó a las Farc

El próximo 23 de noviembre de 2017, se cumplen ocho años del momento que cambio la vida de Francisnel Hernández Martínez para siempre. Ya que llega el recuedo que para ese día, pero del año 2009, integrantes de la hoy pacificada guerrilla de las Farc, llegaron hasta su finca del corregimiento Maracaibo, en el municipio tolimense de Rioblanco, y asesinaron a su padre y a su hermana que tenía ocho meses de embarazo.

 

Cristóbal Hernández padre de Francisnel, tenía para ese entonces 53 años y a su hija Emilse le faltaba solo una semana para cumplir los 18. El motivo del doble crimen, por parte de las Farc. Fue que su padre era informante del Ejército y la Policía y que ella tenía amores con un militar.

 

“Pero eso no era cierto. Mi familia llevaba como 30 años viviendo en la finca. Mi papá nunca tuvo problemas con nadie. No se metía con nadie, todo el mundo lo quería”, agregó Hernández, mientras recuerda el mensaje que le envió la guerrilla a su familia tras el asesinato de don Cristóbal y Emilse: “Se pueden quedar a trabajar que no les va a pasar nada”.

 

Los Hernández, sólo esperaron darle sepultura a su padre y a su hermana para salir huyendo del corregimiento Maracaibo. Ubicándose en el municipio de Chaparral Tolima. Allí Francisnel Hernández y dos de sus hermanos, Anselmo y Edinson, se instalaron en la vereda Potrerito Alto, para sembrar café en dos predios que les cedió un amigo al que ellos consideran como un padre.

 

Terrenos que presentaban problemas de escritura pero que fueron solucionados por Agencia Nacional de Tierras, a través de un evento en donde Visiblemente emocionado, este campesino dijo estar de acuerdo con el proceso de paz que hace un año sellaron el gobierno nacional y las Farc.

 

“Yo digo que el proceso de paz es bueno para que no haya tanto conflicto. Antes uno ni siquiera se podía movilizar. Gracias a Dios hoy en día nos podemos movilizar tranquilos y nadie le dice nada a uno”, dijo Francisnel Hernández, casado y padre de tres hijos.

 

Según él, su corazón ya no alberga odio. Es más, añadió que si pudiera hablar con los miembros del llamado secretariado de las Farc, les diría que ya los perdonó, “aunque reconoce que será difícil verle la cara a alguien que le ha hecho tanto daño, porque (la muerte de mi padre y de mi hermana) nunca se me va a olvidar”.

 

Finalmente, Francisnel Hernández dijo que si tuviera la oportunidad de darle trabajo en su finca a un guerrillero desmovilizado “lo haría con gusto y sin odio porque las personas tienen derecho a una segunda oportunidad. Le daría trabajo para que ya (ese ex rebelde) no piense en otras cosas sino en el trabajo y en el campo”.



 


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