Intento independentista le está saliendo muy caro a Cataluña

Por: El Economista América | Octubre 23, 2017

La ofensiva independentista de Cataluña le está saliendo muy cara a esta comunidad autónoma. La huida masiva de las empresas ante la inseguridad jurídica generada por la Generalitat -hay un total ya de 1,118 sociedades que han trasladado su sede social, según los datos del Colegio de Registradores- y el desplome de la inversión y la actividad pueden recortar el PIB hasta en cuatro puntos, según distintos análisis y estudios presentados en los últimos días, lo que supondría una factura de casi 9,000 millones de euros.

 

Cataluña se sitúa ya así al borde de la recesión, hundiéndose en una crisis que para los expertos puede ser mucho mayor que la gran depresión vivida a partir de 2008.

 

Un informe elaborado por David Veredas, profesor de la Escuela de negocios Vlerick, la principal de Bélgica, alertaba ya la semana pasada que, frente a una previsión de crecimiento inicial del entorno del 3%, la caída de la economía catalana sería de, al menos, un 0.18% como mínimo. Este informe no tiene en cuenta, sin embargo, el impacto turístico y según la patronal Exceltur Cataluña ya ha perdido 1,200 millones de euros de gasto procedente del sector, lo que representaría una caída adicional del PIB autonómico del 0.74%.

 

En cualquier caso ese estudio, es el más optimista de lo que ha salida hasta ahora. En otro elaborado por la Cámara de Comercio de Barcelona y hecho público también en los últimos días se asegura que la sucesión unilateral tendría un efecto aún mayor, con una caída de entre el 1.1% y el 5.7% del PIB de forma inmediata.

 

Más lejos aún ha ido la asociación Sociedad Civil Catalana (SCC) que ha hecho público otro estudio en el que se asegura que el coste económico del proceso independentista ha hecho perder ya a Cataluña el 4% del PIB, elevando el Índice de Riesgo Catalán en 212.5 puntos sobre 100, lo que lo convierte en "un máximo histórico" desde 2004.

 

Pérdida de competitividad


El fundador y vocal de la junta directiva de SCC, Ferrán Brunet, subraya en este sentido la pérdida de competitividad de Cataluña entre las regiones europeas que la sitúa hoy en el puesto 153 de un ránking de 273 frente al puesto 83 que ocupa Madrid, su mayor competidora.

 

Todo ello como consecuencia, fundamentalmente, de la fuga de depósitos bancarios y el traslado masivo de domicilio de empresas fuera de la región. Para el responsable económico de SCC, la fuga de empresas es "inaudita y extraordinaria" pero también "difícilmente reversible" con la consecuente repercusión sobre el empleo.

 

Frenazo a la inversión


Y en la misma línea también, aunque sin cifrar la caída, se ha pronunciado en los últimos días JP Morgan. "Esperamos que este nivel de incertidumbre afecte significativamente la inversión extranjera y doméstica en Cataluña, así como los flujos turísticos en el trimestre actual. Si se prolonga aún más, el impacto podría ser similar a un choque de confianza amplio y afectar al consumo también", aseguraba el banco de inversión.

 

Todos los expertos coinciden en señalar los flujos y saldos comerciales entre Cataluña y el resto de España se verían afectados de forma drástica ante una hipotética declaración unilateral de independencia, una DUI. Y ello por dos motivos. El primero sería el boicot comercial por parte del resto del país, algo que ya está afectando de hecho a muchos productos, como el cava, pero también al denominado efecto frontera, es decir, la imposición de aranceles tras la salida inmediata de Cataluña de la Unión Europea.

 

Todos los datos económicos que se empiezan a conocer anticipan ya, de hecho, un desplome de la economía catalana. El pasado jueves, durante su intervención en el Congreso, el ministro de Economía Luis de Guindos, avanzó ya que las ventas de las grandes superficies se han hundido un 20% desde el 1 de octubre, tras la celebración del referéndum ilegal y hasta el día 17 como "consecuencia de las decisiones irresponsables del Gobierno de la Generalitat".

 

La cuestión de fondo es que el gran comercio tiene músculo financiero para aguantar sin tener que hacer, por ahora, despidos, pero el desplome de las ventas amenaza, en cambio, con fuerza a las más pequeños, que en muchos casos podrían verse obligados a cerrar si la situación se prolonga.

 

Emiliano Maroto, secretario general de la Agrupació de Botiguers i Comerciants de Catalunya, asegura que "la caída en el pequeño comercio se sitúa entre el 2% y el 3% en el conjunto de Cataluña, pero es mucho más acusada aún en el área de Barcelona, con descensos de hasta el 11%".

 

Cataluña es, precisamente, una de las comunidades autónomas donde el pequeño comercio tiene más fuerza de toda España, con cerca de 100,000 establecimientos, que dan empleo a un total de 350,000 personas, según los datos de la asociación. "Hay que tener en cuenta que son pequeñas empresas familiares, que como mucho tienen dos o tres empleados y que trabajan con márgenes pequeños, por lo que si la tensión política se prolonga puede ser terrible", advierte Maroto.

 

Desplome de la hostelería


Y mucho más crítica es aún la situación de bares restaurantes y cafeterías, especialmente ante del desplome del turismo. "Primero fue el conflicto generado por la ordenanza de terrazas del Ayuntamiento, por el que perdimos un espacio muy significativo, luego el fenómeno de la turismofobia, que también nos hizo daño, después los atentados en la Rambla el pasado mes de agosto, y ahora, por último, la tensión política, que nos está afectando mucho, y que está provocando ya una caída de las ventas acumulada de entre el 25% y el 30%", explica Roger Pallarols, director general del Gremi de Restauració de la capital catalana, la asociación que defiende los intereses de los hosteleros.

 

Y es que, hasta los principales índices económicos de la propia Generalitat están ya en negativo. Como publicó elEconomista el pasado jueves, de acuerdo con las cifras de Idescat, el INE catalán, el pasado mes de septiembre la demanda eléctrica en la industria cayó un 0.8%, lo que supone un síntoma claro de moderación. El número de matriculaciones de vehículos industriales ese mismo mes se hundió un 8.6% y el de turismo se redujo un 0.4%. Y a la espera de los datos del tercer trimestre del año, en el segundo la inversión extranjera se ha hundido un 10.20% y la manufacturera, en concreto, hasta un 21%. El semáforo está en rojo.


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