Cinco trucos para escoger siempre la fila más corta en el supermercado

Por: @confidencialcol | Noviembre 13, 2016

Resulta frustrante casi siempre que cuando uno termina de hacer la compra tiene la sensación de que elige la fila más larga en el supermercado a la hora de pagar. Pues bien, un estudio de una universidad española da varios consejos basados en conceptos matemáticos para que eso no nos suceda más

Según recoge un artículo del diario español El País, un estudio del psicólogo Pau Obiol, de ISEP Clinic Barcelona, especializado en bienestar emocional y mindfulness, explica que “esperar en una cola nos genera malestar porque vivimos en base a expectativas. Si no se cumplen, como por ejemplo salir pronto del supermercado para ir a hacer la comida o volver al trabajo, el estrés y la ansiedad hacen su aparición. Este estado emocional comienza entonces a alimentar una corriente de pensamientos del tipo ‘estoy perdiendo el tiempo’, ‘hoy no voy a poner comer’, etc. Así vamos entrando en un bucle que se retroalimenta cada vez más. De hecho, muchas veces entramos en el modo piloto automático, es decir, nos desligamos del presente y reaccionamos a los estímulos que van surgiendo en el ambiente sin ser muy consciente de lo que hacemos o pensamos”. Se trata de un sentimiento universal, y por ello especialistas de todo el mundo lo han estudiado y han hallado fórmulas para elegir la cola más rápida. Entre ellas, una que tiene que ver con las matemáticas.

 

1. Mejor detrás de un comprador con el carro lleno

Es la conclusión de Dan Meyer, matemático y director de Desmos, un centro de enseñanza online. Este profesor cuenta en su blog que hay factores que influyen más en la velocidad de avance de la cola que la cantidad de productos que llevan los clientes. Entre los saludos, comentarios sobre el tiempo o la salud, la manera de pagar (en metálico o con tarjeta), la rapidez en llenar las bolsas de cada persona…, calcula que se pierden una media de 48 segundos por comprador. Después, pasar cada artículo lo contabiliza en 2,8 segundos, por lo que una compra grande de 100 productos significa un total de 5,4 minutos. En cambio, cuatro personas con un total de 20 productos cada uno, tardarán (al tener que añadir los 48 segundos de otros factores multiplicados por cuatro) un total de 6,9 minutos. Conclusión: no se asuste si el de delante ha comprado toda la tienda; la cola irá más rápida que si se pone detrás de cuatro compradores con pocos artículos en sus cestas.


2. Escoja las filas de la izquierda

Same Ole Line Dudes es una empresa estadounidense que se encarga de hacer cola por usted. A su fundador, Robert Samuel, se le ocurrió la idea del negocio justo cuando se quedó sin trabajo y esa misma semana las filas daban la vuelta a los edificios de Nueva York esperando la salida del iPhone 5. El negocio parece funcionarle bien —cobra 25 dólares por hora de espera—, y hace poco contaba su experiencia al New York Times dando un par de trucos a los lectores: “Hay que ir siempre a las colas situadas a la izquierda porque la mayoría de las personas, al ser diestras, siempre tienden a dirigirse a la cola de la derecha, lo que las hace más concurridas”. También recomendaba elegir siempre a las mujeres cajeras: su experiencia le ha demostrado que son más ágiles con las transacciones.

 

3. Fíjese en la edad del comprador (y el tipo de productos que lleva)

En su libro ¿Por qué la otra fila siempre va más rápido?, David Andrews aconseja elegir las colas donde hay mayoría de hombres: ellos tienen menos paciencia y, de hecho, cabe la posibilidad de que se rindan y abandonen la fila. Otro truco es observar el tipo de producto que tienen los compradores de delante, ya que si son muchos productos, pero todos iguales (por ejemplo, 20 botellas del mismo refresco) la caja irá más rápida. También recuerda que pagar en metálico ayuda a terminar antes y que los clientes de edad avanzada, las familias y las personas que van acompañadas de amigos suelen entretenerse más a la hora de efectuar el pago.


4. Intente distraerse: el tiempo pasará más rápido

Según cifras del profesor Richard Larson, de MIT (EE UU), considerado el mayor experto en filas, se estima que los americanos pasan el equivalente a dos años de su vida haciendo cola. Visto así, suena a pesadilla. “Cuando estamos percibiendo la situación en la que nos encontramos como totalmente negativa, nuestra atención se dirige al paso del tiempo, a contar los minutos y segundos de espera. Por ello parece que el tiempo transcurre más despacio”, describe el psicólogo Pau Obiol. Por ello, Larson, que lleva décadas estudiando la espera y ha escrito más de 75 artículos sobre el tema, se confiesa un entusiasta del sistema de Disney, según el cual sus clientes perciben esperar 45 minutos para una atracción de dos minutos de duración como la experiencia de su vida. “Construyen todo tipo de entretenimiento y crean expectación desde la fila, por lo que el cliente ya se siente que está disfrutando de la atracción desde el momento en que se coloca en la cola”, indica el experto. Lo malo es que en el comercio de nuestro barrio no tenemos a Mickey Mouse haciéndonos monadas, pero siempre nos quedará nuestro smartphone.


5. No se asuste de la fila única: es más ágil

Si la espera desespera, lo que ya directamente cabrea es ver que los de la fila de al lado avanzan más rápido (incluso a pesar de haber llegado más tarde). No es justo, y con la idea de que nadie es más importante que nadie y todo el mundo debe ser atendido por el orden en el que llegó, se creó la llamada cola serpentina: una misma cola para varias cajas en lugar de la tradicional, que son varias colas para sus correspondientes cajas. Entre otras compañías, fueron Wendy’s, Citibank y American Airlines los pioneros en imponerlas en sus establecimientos. Es cierto que al ser fila única suele ser interminable y da pavor al consumidor, pero es la más rápida y justa con diferencia porque nunca se para. Al final de la fila única habrá tres o cuatro cajas que atienden por turno y si alguna tiene un problema, la cola sigue avanzando y los consumidores van siendo atendidos por las otras cajas.


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