Mucho más que fanáticos: los planes del ISIS para construir su Estado

Por: El Confidencial | Diciembre 8, 2015

Estado Islámico está muy lejos de ser un ejército de fanáticos. Es una organización política, profundamente calculadora con una infraestructura extremadamente compleja y bien planificada.

Un documento del Estado Islámico publicado por el diario británico 'The Guardian' revela el alcance de los planes de la organización yihadista para Irak y Siria a la hora de construir un estado completamente desarrollado, con sus propias instituciones, programa económico y sistema de propaganda, que pone de manifiesto el pragmatismo de una organización habitualmente percibida como un grupo de simples fanáticos.

 

"Si Occidente ve a Estado Islámico como una banda habitual de asesinos psicópatas nos arriesgamos a subestimarlos dramáticamente", explica el general retirado Stanley McChrystal, el excomandante en jefe de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán (ISAF), tras examinar este documento.

 

El documento tiene fecha de 2014, unos meses después de que el líder de la organización, Abú Bakr al Bagdadi, declarara el 28 de junio el "Califato" territorial en Siria e Irak. Se trata de un manual de 24 páginas titulado "Principios en la administración del Estado Islámico" que describe, entre otros aspectos, un modelo económico basado en ingresos obtenidos de la explotación del crudo en los territorios controlados por la organización yihadista e, incluso, contempla la creación de un organismo diplomático para iniciar relaciones con otros países de estado.

 

Además, el documento sirve de guía educativa -"adoctrinadora, más bien", apunta McChrystal- desde la educación infantil hasta los más altos cadres de la organización. "El documento es un reconocimiento de la importancia que comporta tener un Gobierno efectivo, así como del uso de la tecnología para dominar la información, y de la voluntad que tienen de aprender de los errores de movimientos pasados", añade.

 

"En realidad", dice el militar retirado, "no se aleja demasiado de las obras de Mao, de las prácticas de Viet Mihn en Indochina, o de cualquier otro movimiento cuyas acciones de alto perfil no eran más que la punta de un iceberg organizativo, repleto de matices" El investigador de la Universidad de Georgia, Charlie Winter, es exactamente de la misma opinión y pide que este documento sirva de alerta a Occidente. "Estado Islámico está muy lejos de ser un Ejército de fanáticos sedientos de sangre. Son una organización política, profundamente calculadora con una infraestructura extremadamente compleja y bien planificada", indica.

 

Parece que dicha planificación ha convencido a los aspirantes a combatiente. Entre 27.000 y 31.000 personas han viajado a Irak y a Siria para unirse a las filas del grupo terrorista Estado Islámico en los últimos 18 meses, según el último informe sobre combatientes extranjeros elaborado por The Soufan Group.

 

En su primer informe sobre combatientes extranjeros en Siria, este centro investigador estimó que había unos 12.000 milicianos de 81 países luchando en ese país. Desde entonces, el número de extranjeros que viajan a Irak y Siria para unirse a los milicianos de negro y a otros grupos terroristas ha llegado casi a triplicarse, hasta alcanzar la cifra de entre 27.000 y 31.000 personas de 86 países.

 

Armar al Estado Islámico

Sistemas portátiles de defensa antiaérea (MANPADS), misiles guiados antitanque y vehículos blindados de combate, así como rifles de asalto como la serie AK, de fabricación rusa, M16 y Bushmaster estadounidenses... esas son algunas de las armas avanzadas con las que cuenta el Estado Islámico gracias a la mala regulación de los flujos de armas hacia Irak durante años y la falta de control sobre el terreno. Según denuncia un informe de Amnistía Internacional, ésto ha proporcionado al ISIS un gran arsenal mortífero que utiliza para cometer crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra a escala masiva en Irak y Siria.

 

A partir de los análisis realizados por expertos de miles de vídeos e imágenes verificadas, el informe, titulado Haciendo balance. Armar al Estado Islámico explica cómo los combatientes del ISIS utilizan armas –la mayoría procedentes del saqueo de los arsenales del ejército iraquí- que fueron fabricadas y diseñadas en más de dos docenas de países, entre ellos Rusia, China, Estados Unidos y países de la UE.

 

El informe documenta el uso por parte del Estado Islámico de armas y municiones procedentes de al menos 25 países, aunque una gran proporción fueron originalmente armas suministradas al ejército iraquí desde Rusia, Estados Unidos y países del antiguo bloque soviético. Estos flujos de armas se financiaron con diversos trueques de petróleo, contratos del Pentágono y donaciones de la OTAN.

 

La mayoría de las armas convencionales que utilizan los combatientes del Estado Islámico datan del periodo comprendido entre la década de 1970 y la de 1990, e incluyen pistolas, revólveres y otras armas pequeñas, ametralladoras, armas antitanque, morteros y artillería. Son habituales los rifles tipo Kalashnikov de la época de la Unión Soviética, sobre todo de fabricantes rusos y chinos.

 

“La numerosa y variada gama de armas que está utilizando el grupo armado es un caso de manual de cómo el comercio irresponsable de armas da pábulo a la perpetración de atrocidades a escala masiva", ha dicho Patrick Wilcken, investigador sobre Control de Armas, Comercio de Seguridad y Derechos Humanos de Amnistía Internacional. “La mala regulación y la falta de supervisión de los inmensos flujos de armas hacia Irak en los últimos decenios han supuesto para el Estado Islámico y otros grupos armados una excelente coyuntura para lograr un acceso sin precedentes a la potencia armamentística".

 

Al tomar Mosul, la segunda ciudad de Irak, en junio de 2014, los combatientes del Estado Islámico se hicieron inesperadamente con armas de fabricación internacional del arsenal iraquí, entre ellas armas y vehículos militares fabricados en Estados Unidos, que utilizaron para controlar otras zonas del país, con devastadoras consecuencias para la población civil que las habitaba.

 

Además, el documento sirve de guía educativa -"adoctrinadora, más bien", apunta McChrystal- desde la educación infantil hasta los más altos cadres de la organización. "El documento es un reconocimiento de la importancia que comporta tener un Gobierno efectivo, así como del uso de la tecnología para dominar la información, y de la voluntad que tienen de aprender de los errores de movimientos pasados", añade.

 

Ash Carter, secretario de Defensa de EEUU, se dirige a tropas estadounidenses destacadas en Bagdad (Reuters).

Ash Carter, secretario de Defensa de EEUU, se dirige a tropas estadounidenses destacadas en Bagdad (Reuters).


Cadenas de suministro

Haciendo balance abarca la larga historia de proliferación de armas de Irak y las complejas cadenas de suministro que muy probablemente hicieron que algunas de las armas más recientes fueran a parar a manos del Estado Islámico. El arsenal del ejército iraquí aumentó a finales de la década de 1970 y comienzos de la de 1980, especialmente en torno a la guerra Irán-Irak.

 

Éste fue un momento decisivo en el desarrollo del moderno mercado global de armamento, cuando al menos 34 países distintos suministraban armas a Irak y 28 de ellos también se las suministraban a Irán. Entretanto, el entonces presidente de Irak, Sadam Husein, supervisó el desarrollo de una sólida industria armamentística nacional que fabricaba armas pequeñas, proyectiles de mortero y bombas de artillería.

 

Tras la invasión de Kuwait por Irak, en 1990, el embargo de armas de la ONU hizo disminuir las importaciones hasta 2003, pero durante la invasión dirigida por Estados Unidos y después de ella, Irak volvió a inundarse de importaciones de armas. Muchas de ellas nunca fueron aseguradas y verificadas adecuadamente por las fuerzas de la coalición dirigida por Estados Unidos y las fuerzas armadas iraquíes reconstituidas. Cientos de miles de esas armas pasaron a paradero desconocido y aún no se sabe nada de ellas.

 

Iniciativas más recientes de reconstruir y volver a equipar el ejército iraquí y fuerzas asociadas han vuelto a generar un flujo masivo de armas a Irak. Entre 2011 y 2013, Estados Unidos firmó contratos por valor de miles de millones de dólares en tanques 140 M1A1 Abrams, aviones de combate F16, unidades portátiles Stinger 681, baterías antiaéreas Hawk y demás material.

 

En 2014, Estados Unidos había suministrado al gobierno iraquí armas pequeñas y munición por valor de más de 500 millones de dólares. La corrupción endémica del ejército iraquí, así como la falta de controles estrictos sobre los arsenales y el seguimiento de armas implicaron el peligro constante de que tales armas se desviaran a grupos armados, incluido el Estado Islámico.


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