“Volvería a hacer veinte veces lo mismo si volviera a nacer”

Por: Confidencial Colombia | Septiembre 25, 2015

El sacerdote Alejandro Solalinde se ha convertido en un emblema de la verdad por su lucha a favor de los inmigrantes que cruzan la frontera hacia Estados Unidos, por  su búsqueda de la verdad sobre la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y por sus denuncias de la supuesta complicidad entre el Estado en México y los grupos criminales.

El Padre Alejandro Solalinde es un sacerdote católico, defensor de los Derechos Humanos de los Migrantes. En el año 2007 fundó el albergue Migrantes en el Camino, en Ixtepec, Oaxaca. Desde entonces cerca de 2.000 migrantes que cruzan México para llegar a Estados Unidos reciben asistencia humanitaria, alimentos, posada y apoyo médico, psciológico y asesoría jurídica y legal. Tras la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa, el padre Solalinde aseguró que estos habían sido asesinados e incinerados, algo que fue confirmado varios días después.

 

Desde México y durante más de media hora este hombre de mucha fe, habló con carácter de la situación que enfrenta México, de la sed de justicia que tiene hace años y de la muerte, de la que dice no sentir miedo porque esta es “sólo un brinquito hacia la otra vida”. Su visita a Colombia, como invitado del Premio Gabriel García Márquez, coincide con el primer aniversario de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, que se conmemoran por estos días (26 de septiembre).

 

¿Cómo va México?

Triste políticamente, porque no avanzamos.

 

¿Cómo vive la situación de corrupción en México?

Compartimos el dolor de los pueblos que viven la violencia, la instauración de un narcoestado y nos enfrentamos a una corrupción grande liderada por diferentes carteles que actúan alrededor del negocio de la heroína. Es alarmante, en el estado de Guerrero, por ejemplo, se produce el 45% de la heroína que se consume en Estados Unidos, lo que desata una gran cadena de violencia.

 

¿Cómo va el caso de los 43 desaparecidos en Iguala?

Ellos fueron incinerados, pero no en la sede del Cocula. El Gobierno debe ser claro y decir si se utilizaron hornos crematorios del Ejército, cuáles fueron las circunstancia reales y qué paso con ellos. Las familias necesitan saber la verdad y la información está muy sesgada, la están dando a cuentagotas. Por ejemplo, revelaron la identidad de otro estudiante y lo están vinculando al crimen organizado. Eso no justifica sus muertes ni lo que han hecho de ser cierto. Varias comisiones de DDHH y expertos hacen su investigación y apuntan a algo en común: en primer lugar, fueron desaparecidos forzados, algo ya común en el país, y no fueron casos aislados.

 

Todo es muy turbio pero el gobierno tiene que decir dónde están en realidad. Hemos entrado en un callejón sin salida y el gobierno deberá enfrentar los costos políticos y no podrá seguir encubriendo a quienes tuvieron la responsabilidad, que seguramente están vinculados con el narcotráfico.

 

Colombia es un país que vive y vivió muchas cosas en común con México. ¿Nos parecemos tanto?

La verdad, nos parecemos en muchos aspectos. En México no contamos tampoco con los políticos, porque los que detentan el poder siguen buscando la impunidad. Estamos rodeados de mucha corrupción y cada vez nos alejamos más de la humanización que se requiere para manejar un país. Estamos muy preocupados igualmente por los migrantes, que son tratados como una mercancía.

 

¿Eso quiere decir que los mexicanos siguen migrando en búsqueda del sueño americano masivamente, como en otros tiempos?

Siguen pasando por la frontera. Pero más que eso, países como Honduras, Nicaragua y El Salvador también viven esa migración y una pesadilla alrededor del tema, porque ese tránsito está rodeado de violencia. Por ejemplo, la violencia de los ‘maras’ en El Salvador ha cogido mucha fuerza. Este grupo está tomando la dirección de su país y tiene mucha fuerza. Todo es producto de la guerra impuesta por Estados Unidos. Su violencia la vemos expresada en las nuevas generaciones porque los ‘maras’ fueron niños y jóvenes pandilleros que resultaron expulsados de Estados Unidos y, al regresar a El Salvador, fueron recibidos como criminales. Sin un rumbo, se volvieron ‘maras’. Estados Unidos tiene gran responsabilidad en esa y otras causas de nuestra violencia.

 

¿Cómo saca fuerzas padre para seguir contando historias, denunciando y afrontando, cuando ve un panorama así de desolador?

Me ayuda la fe en Jesús, pero no en esa imagen que ha servido para justificar el poder y el dinero. Creo en un Jesús maravilloso, un joven que enfrentó un mundo brutal y que supo dar a conocer un plan de Dios que no hemos sabido interpretar ni cumplir a cabalidad.

 

¿Y no se desilusiona?

La realidad es como es y no como quisiéramos que fuera. Son aprendizajes que nos tienen que llevar a una cultura que nos sirva y no que nos oprima.

 

¿Cómo ve la llegada del Papa a Cuba y EEUU?

El Papa Francisco y su mediación en la relación entre Cuba y Estados Unidos ha sido clave. Vamos a ver el contraste de una iglesia que ahora propone otros caminos. Hay un desprendimiento del poder y por fortuna estamos viendo una Iglesia pobre, cercana y profética.

 

¿Qué piensa de Donald Trump y sus posiciones extremas?

Estados Unidos posiciona a Trump pero su mensaje contrasta con las palabras del Papa, que habla de que los migrantes no son un problema sino una oportunidad. Trump está dando una buena prueba de que el racismo y la xenofobia existen. Ya no están creciendo los anglos en su país; ahora están perfilándose los latinos, los indios, rusos y chinos. Es triste que para tener prestigio, personas como él en la política apelen a este tipo de argumentos que van en contra del bienestar de tantos. Por eso es tan importante el mensaje del Papa. Igual, México también es un país que maltrata a sus vecinos del sur.

 

¿Siente temor por su vida?

Yo soy un hombre de mucha paz. Soy consciente de que en cualquier momento me van a matar pero que no lo han hecho porque están evitando el costo político. No creo en la muerte, pienso que solo es un brinquito, un paso hacia la otra vida y sé que estamos en manos de Dios. Las causas justan valen la pena y si volviera a nacer, volvería a hacer veinte veces justo lo mismo, a pesar de lo que haya podido vivir y sufrir.

 

¿Cuál que es la importancia del periodismo en estos momentos en que la prensa ha sido silenciada por las grandes corporaciones y gobiernos?

Tengo mucho cariño por los periodistas. En muchos casos son los que me han salvado. Y claro que hay personas que se venden, periodistas oficialistas que se dejan sobornar. Pero también hay valientes que luchan y estudian los procesos. El periodismo en México está pasando por un mal momento pero hay quienes no abandonan la causa. En Veracruz, por ejemplo, varios periodistas han resultado golpeados o asesinados y se siente impotencia. Muchas veces llego llorando de rabia y tengo sed de justicia pero también entiendo que Dios es respetuoso con las libertades humanas y nos habla a través de la conciencia.


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