La efectiva y polémica estrategia de supervivencia del chavismo

Por: El Confidencial y Alicia Hernández - Caracas | Julio 9, 2015

Maduro se la juega en las elecciones de diciembre y las ayudas sociales son un punto clave de apoyo y ataque en la estrategia del chavismo. ¿Cómo esta línea ideológica ha logrado sobrevivir?

“Si la oposición toma el poder, quitará las misiones al pueblo”. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, incidía en estos días sobre el peligro de que “la derecha” elimine los programas de ayuda social. Le añadió una advertencia: “el pueblo no se va a dejar quitar las misiones (…), no se va a entregar, va a luchar en las calles. Yo sería el primero en lanzarme a la calle con el pueblo”. Similar comentario hacía el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, en su programa semanal en la televisión pública nacional. “La oposición negaría el aumento de presupuesto para temas sociales”, dijo. De aquí a los comicios del 6 de diciembre no será la última vez que mencionen el tema. Y no es la primera. Las misiones son uno de los principales puntos de apoyo y de ataque del Gobierno cuando llega tiempo electoral.

 

“Son programas sociales con un contenido muy electoral. Casi todas las obras del Gobierno se reactivan antes de las elecciones. En El Valle (zona popular de Caracas), al pasar por el túnel se ve que la misión Barrio Nuevo, Barrio Tricolor (para la transformación de los barrios) está activa ahora. Acaban de pintar las fachadas de las casas”, dice a El Confidencial Máximo Sánchez, presidente del Colegio de Politólogos de Venezuela. “Llevan 15 años trabajando de esta manera y les ha dado resultado”.

 

Las primeras misiones se anunciaron en 2003. Venezuela venía de un rudo 2002. En abril se produjo un golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez y en diciembre, un paro petrolero que se extendió hasta febrero del año siguiente. Restricciones económicas y fiscales se sumaron a un cóctel donde la popularidad de Chávez estaba en entredicho. En agosto de 2003 se cumplía la mitad de su mandato, momento en que, según la Constitución, se abre la posibilidad de hacer un referéndum revocatorio que quedó marcado en el calendario para agosto de 2004. En ese contexto se aprobó la primera misión: Barrio Adentro, para llevar asistencia sanitaria primaria a los barrios. Se hizo gracias al Convenio Energético-Social entre Cuba y Venezuela, que viene a significar intercambio de barriles de petróleo por médicos integrales comunitarios.

 

Tiempo después, Hugo Chávez confesaría que un amigo le recomendó una encuestadora internacional a mitad de 2003. Le dijeron que, de celebrarse el referéndum en ese momento, lo perdería. “Entonces fue cuando empezamos a trabajar con las misiones, diseñamos aquí la primera y empecé a pedirle apoyo a Fidel (…) Empezaron a llegar los médicos por centenares, la economía mejoró (subió el precio del barril de petróleo) y empezamos a inventar más misiones. Y empezamos a remontar en las encuestas, y las encuestas no fallan. No hay magia aquí, es política”.

 

El presidente Maduro se dirige a la Asamblea Nacional, en Caracas, el 7 de julio de 2015 (Reuters).El presidente Maduro se dirige a la Asamblea Nacional, en Caracas, el 7 de julio de 2015 (Reuters).

 

Las misiones tuvieron su brote importante en 2004, explica María Gabriela Ponce, profesora e investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), pero no son estables en el tiempo. “Caen, las reflotan, crean otras… Hay un tema discrecional y electoral. Al ver los ciclos, se ve que se asocian sobre todo a las elecciones presidenciales. Además, está el boom petrolero que permitió tener los recursos extraordinarios para poder hacerlo”.


Misiones para todos… hasta para Capriles

 

Desde el inicio con la misión Barrio Adentro, se han anunciado 42 misiones más. Entre 2003 y 2004 aparecieron hasta 12, entre ellas, misión Robinson para la alfabetización; alimentación con la red de mercados estatales Mercal y PDVAL; o misión Miranda, para estructurar la reserva de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. El siguiente pico es en 2006, año de elecciones presidenciales, donde se anuncian cinco nuevos programas sociales y destaca la misión Negra Hipólita, para ayudar a gente en situación de calle. Entre 2007 y 2010 sólo se aprobarán siete más, mismo número que las que aparecen entre 2011 y 2012.

 

Fue en febrero de ese año cuando se eligió en primarias al actual gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles, para representar a la Mesa de la Unidad (oposición) en las elecciones presidenciales del 7 de octubre. Para la fecha, Chávez ya había anunciado lo que sería el nuevo hito en ayudas sociales: las Grandes Misiones. Vivienda Venezuela se inició en abril de 2011, cuando aún no se sabía nada de la enfermedad del presidente. Otras dos salieron en noviembre y diciembre, cuando ya Chávez había realizado cinco viajes médicos a Cuba. 2012 trajo tres nuevas Grandes Misiones.

 

Ningún factor político en Venezuela puede acabar con ellas. Muchos venezolanos deben recibir asistencia del Gobierno para no caer en la indigencia total

 

Pronto Capriles incluyó en su discurso el tema, al asegurar que si él ganaba, no se eliminarían. Incluso lanzó la propuesta Ley de Misiones Para Todos Por Igual, para darle rango legal y que “se garantice su funcionamiento sin mezquindad y sin importar quien sea presidente”. Se escucharon entonces casi los mismos argumentos que hoy dan desde el Gobierno para atacar a la oposición. Elías Jaua, vicepresidente de la República en ese momento, llegó a decir que esta propuesta pretendía burocratizar las misiones. “Están en manos del pueblo, no de los ministerios”, añadió. Diosdado Cabello la calificó de “mamarrachada”.


“Es una estrategia basada en la guerra sucia”

 

Falleció el presidente Chávez y vinieron nuevas elecciones. Y llegó de nuevo el “te propongo lo que ya tienes pero mejorado” versus el “si ellos vienen, te quitan lo que tienes”. Siendo Nicolás Maduro presidente provisional y con comicios a la vista, anunció la Misión Eficiencia o Nada. Ya oficialmente en el cargo dio luz verde a cinco más. El 13 de noviembre de 2014 promulgaba la Ley Orgánica de Misiones, Grandes Misiones y Micro misiones, para dar “protección legal, estructural e institucional a millones de hombres y mujeres”.

 

“Es una estrategia electoral basada en la guerra sucia”, explica Máximo Sánchez, “lo usaron en las presidenciales de 2012 y 2013, y lo usan ahora. Dijeron que si ganaba Capriles iba a haber un paquetazo neoliberal que acabaría con la economía del país”. A su juicio, de llegar la oposición al poder, no eliminaría esta ayuda social. “Ningún factor político en Venezuela puede acabar con ellas. Estamos en una situación en la que muchos venezolanos deben recibir asistencia por parte del Gobierno para no caer en la indigencia total. No se han dado herramientas para eliminar la dependencia y que la gente sea productiva”.

 

Óscar Bravo, politólogo y profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela, señala que las misiones no nacieron bajo un momento electoral, sino como “una manera de dar respuesta a la población a través de sus bondades sociales en la aplicación de políticas públicas”. Aunque reconoce que se han usado de modo estratégico en las campañas electorales. Sobre la intención de la oposición de eliminarlas, argumenta que “hablaron mucho de cambiarle el nombre, modificarlas para eliminarlas. Incluso hay documentos internos que se filtraron y que se referían a eso. Hablaban de transición y en realidad querían una privatización de estos sectores (educación, sanidad, vivienda…) de la vida del país”.

 

El largo alcance de las misiones

 

El Gobierno estima que solo entre 2012 y 2014 se hicieron más de 1.300 millones de consultas en los módulos médicos de Barrio Adentro. La misma fuente calcula que desde el 30 de abril de 2011 y hasta septiembre de 2014, la Gran Misión Vivienda Venezuela ha dado hogares a más de 600.000 familias.

 

Otras son difíciles de cuantificar. La Misión Alimentación es la que procura alimentos a precios subsidiados por el Estado a través de una red de grandes mercados (Mercal, Pdval) y abastos (Mercalitos, Pdvalitos) en los que cualquier persona puede comprar. Lo que sí se puede cuantificar en cierto modo es su operatividad. En una información de El Nacional explican que, según la Memoria y Cuenta del Ministerio de Alimentación, en 2014, del total de 14.657 comercios asociados de modo directo o indirecto a la red Mercal, 6.725 estuvieron activos y 7.932 inactivos. En la red Pdval sólo hubo 470 puntos de venta activos de 2.057. En cambio, la red de 50 abastos Bicentenario sí estuvo plenamente activa en 2014.

 

Venezolanos intentan comprar pollos en un mercado subvencionado por el Gobierno en Caracas (Reuters).Venezolanos intentan comprar pollos en un mercado subvencionado por el Gobierno en Caracas (Reuters).

 

Según la Encuesta sobre Condiciones de Vida (Encovi) de 2014 realizada por la Universidad Central de Venezuela, la Simón Bolívar y la Católica Andrés Bello, las misiones no son masivas. Estiman que alcanzan a más de 2 millones de personas, una cifra que hace cinco años era de 2,5 millones. Denuncian que no van dirigidas a los más vulnerables. La población pobre cubierta por las misiones es sólo del 11,7%, y la beneficiaria en pobreza extrema es sólo del 8,4%, mientras que un 10,8% de la población que no está en estado de necesidad o pobreza dice ser beneficiario de alguna Misión.

 

“La efectividad de las misiones está en discusión. No hay datos suficientes. Lo que hay es registro de cuántos se beneficiaron, pero no se sabe cuánto de efectivo es en condiciones reales de vida”, dice María Gabriela Ponce. Para la investigadora, las misiones han sufrido un uso político-comunicacional. “Pero sí han tenido un efecto de que mucha gente tiene o tuvo posibilidades, que se abrían oportunidades para la inclusión. Aunque a veces, siento, es un efecto más simbólico. Los efectos reales no los conoce nadie, ni para bien ni para mal”.

 

Ponce explica que están asociadas a las elecciones, al boom petrolero y a la discrecionalidad. “No se siente que haya una visión del gasto social a medio o largo plazo. Es un arma electoral. Chávez tuvo un boom petrolero y lo usó, como Carlos Andrés Pérez lo tuvo en los 70. No veo la diferencia”.  


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