El sabueso que ayudó a cazar a la FIFA

Por: El Confidencial | Junio 6, 2015

Década y media investigando a la FIFA: un trabajo reflejado en varios libros, artículos y un documental para la BBC que ha saltado del periodismo a los juzgados, es lo que ha da cuenta del trabajo periodístico de Andrew Jennings.

“Sé que son escoria criminal; lo he sabido durante años”, ha dicho el veterano periodista freelance Andrew Jennings. Década y media investigando a la FIFA respalda sus palabras. Un trabajo reflejado en varios libros, artículos y un documental para la BBC que ha saltado del periodismo a los juzgados. Fue Jennings quien entregó al FBI la primera prueba del caso que poco a poco, golpe a golpe, va desmontando la cúpula de la FIFA y a su presunto “padrino”: el presidente Joseph Blatter.

 

Jennings describe en The Daily Mail cómo, en 2009, el FBI le contactó a través de un conocido en el MI6. Tres agentes americanos "en forma" le guiaron hacia un bloque de oficinas en el centro de Londres. "Era la gente que acabó con jefes de la mafia como Al Capone o John Gotti", escribe Jennings. "Querían que les ayudara a cazar a Sepp Blatter y sus compinches de la FIFA".

 

Los agentes habían leído su libro Foul!: The Secret World of Fifa: Bribes, Vote Rigging and Ticket Scandals (¡Falta! El mundo secreto de la FIFA: Sobornos, amaño de votos y escándalos de entradas), publicado en 2006. Al que siguió en 2014 Omertà. Sepp Blatter's FIFA Organised Crime Family.

 

El periodista no tardó en ofrecerles carnaza. En 2011, a través de una fuente, logró acceder a los archivos financieros de CONCACAF (Confederación Regional de Fútbol del Caribe, Centroamérica y Norteamérica), que su secretario general, Chuck Blazer, mantenía ocultos. Jennings vio que Blazer había robado 2 millones de dólares camuflados de comisiones falsas y llamó al FBI. Luego acusó a Blazer por email. Éste le respondió: "Eres inútil como periodista".

 

Chuck Blazer habría dado al FBI todo lo necesario para construir el caso; incluso llevó un micrófono oculto con el que grabó a sus correligionarios de la FIFA, según The New York Daily News. Hoy está ingresado en un hospital de Nueva York, afectado de cáncer de cólon.

 

La FIFA es una fase más en la carrera de este sabueso de 71 años. Durante los ochenta, Jennings se dedicó a investigar las conexiones de la policía británica con el mundo del crimen, que destapó en el libro Scotland Yard's Cocaine Connection. Metió su hocico en la mafia italiana y el tráfico tailandés de heroína y luego se pasó al atletismo. Sus hallazgos sobre el Comité Olímpico Internacional quedaron expuestos en tres libros; el primero de ellos, The Lords of the Rings: Power, Money & Drugs in the Modern Olympics, fue publicado en 1992.

 

Cuando el entonces presidente del COI, José Antonio Samaranch, dejó el cargo en 2002, Jennings colocó su lupa en la FIFA. Primero se presentó en una conferencia de Joseph Blatter, agarró el micrófono y le preguntó: "Señor Blatter, ¿alguna vez ha aceptado sobornos?". Los reporteros trajeados de alrededor dieron un paso atrás; fue su presentación en público, su grito de guerra.

 

Jennings sabía que Blatter gobernaba con puño de hierro, que las trabajadoras de la FIFA eran menospreciadas y que se había desarrollado una especie de casta mafiosa intocable. Por eso apeló al asalariado raso, honrado y descontento. Poco después de su escandalosa pregunta, varios empleados de la FIFA le empezaron a filtrar documentos. Y lo siguieron haciendo durante años.

 

Este escocés de melena blanca, destartalado como un pastel de carne, solía calentar el ambiente preguntando en la cara de los jerifaltes por la supuesta corrupción. En una ocasión, el presidente de CONCACAF, Jack Warner, “el operador más corrupto que me he encontrado en la vida”, le escupió y le pegó frente a las cámaras. Ahora mismo Warner está en busca y captura.

 

El trabajo de Jennings no sólo ha cobrado importancia judicial; su libro Foul! cuesta 2.185,46 dólares en Amazon; de segunda mano, 1.747,30 dólares. Al conocer las detenciones en Zurich, un lector de Jennings colocaba en Twitter la foto de la portada del libro, con este mensaje: “¿A qué viene el escándalo? Foul!, de Andrew Jennings, lo reveló hace lunas” (4).

 

El miércoles 27 de mayo su teléfono comenzó a sonar a las 6 de la mañana. “¿No es maravilloso?”, declaró a The Washington Post (5). “Estás en uno de los hoteles más lujosos, con todos los gastos pagados, bebiendo champán un martes por la noche. Lo estás durmiendo a las seis de la mañana del miércoles cuando hay un toc, toc, toc. Y un policía pregunta: ¿se viste, señor?”.

 

Poco después, varias furgonetas de televisión por satélite bloqueaban la entrada de su granja en la campiña británica, donde, dice, ya se puede retirar tranquilo.


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