“El Ébola ha mostrado las relaciones de poder en el mundo”

Por: Geraldkurt / @Geraldkurt | Octubre 19, 2014

La epidemia de Ébola que azota a cuatro países del África occidental ha cobrado especial relevancia en los medios internacionales y ha empezado a desatar una ola de pánico colectivo en varias regiones del mundo. El Coordinador de Estudios Africanos del Centro de Investigación y Proyectos Especiales de la Universidad Externado habla sobre esa situación.

El profesor Jerónimo Delgado es el Coordinador de Estudios Africanos del Centro de Investigación y Proyectos Especiales (CIPE) de la Universidad Externado de Colombia. Su conocimiento de África es extenso y profundo. Este Profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales con un máster en Asuntos Internacionales, reparte su año lectivo entre sus labores académicas en su oficina en Bogotá y sus visitas a Sudáfrica en donde es candidato a Doctor de la Universidad del Cabo.

 

Confidencial Colombia entrevistó al profesor Delgado a propósito de la epidemia de Ébola que azota a Sierra Leona, Liberia y Guinea; la ola de pánico que recorre a varios países del mundo y las dificultades que han encarado los habitantes y los organismos presentes en esos países para lograr controlar esta enfermedad.

 

¿Cómo le ha parecido el manejo que se ha dado a la crisis del Ébola en los cuatro países en los que se ha presentado la crisis?


En primer lugar hay que tener en cuenta que antes del brote de Ébola que nos ocupa en este momento hubo cuatro o cinco anteriores.

 

Lo que sí es claro es que en el sistema internacional actual hay una jerarquía en la que los occidentales están arriba y los africanos están abajo. Esa misma jerarquía existe en los medios de comunicación. Por ejemplo, en un noticiero nacional que vi ayer, le dedicaron a los tres infectados que hay en EE. UU. 6 minutos pero a los cerca de 10.000 africanos ni siquiera los mencionaron. Eso quiere decir que mientras el virus esté confinado a África, no hay ningún problema para la comunidad internacional, pero si se sale a Estados Unidos o la Unión Europea, inmediatamente se prenden todas las alarmas.

 

¿Es decir que la agenda que se ha manejado hasta ahora deja a los países africanos de lado?

 

Algo que sí ve claramente, en este caso, son las relaciones de poder. El Ébola aparecía ocasionalmente en las noticias en el último año (hay que recordar que el presente brote apareció en diciembre de 2013), hasta que salió de África.

 

Lo que se podría inferir es que no es importante salvar a los infectados de los cuatro países africanos sino sacar a los occidentales que están allá. Además, los africanos que han salido, como un nigeriano que fue infectado con el virus, estaban en misiones de la ONU. Por ejemplo, usted no ve que a los africanos infectados los saquen para tratarlos en los hospitales de Europa o que se haya implementado una campaña para mejorar las condiciones de salud en Sierra Leona, Liberia y Guinea… al menos no existía hasta que la situación se convirtió en una amenaza para Occidente.

 

¿Por qué cree que no ha habido avances en una cura o vacuna para tratar esta enfermedad?


Se lo planteo de la siguiente manera; si yo como compañía farmacéutica puedo dedicar mis recursos para desarrollar una pastilla para adelgazar, mi mercado potencial es Europa, EE. UU. o Canadá. Frente a eso piense en que el Ébola requiere investigar la cura de un problema para africanos, que tiene una periodicidad de cinco o seis años, que sólo se genera en África y que en el más grave de los casos – el actual – sólo tendría 10.000 personas sin recursos que serían el público objetivo. Es un problema de desinterés frente al llamado “tercer mundo”. Ahora, cuando la amenaza llega a Occidente, en ese momento sí se movilizan recursos para desarrollar la vacuna y prevenir la expansión de la enfermedad.

 

¿Qué opinión le merecen medidas como el envío de tropas estadounidenses a Liberia y Sierra Leona?


Eso es algo que no termino de entender. Para qué enviar soldados a combatir una epidemia. A lo mejor podrían ayudar a capacitar a las personas, podrían adelantar brigadas de salud o podrían ayudar en los lugares de aislamiento para los enfermos. Por otro lado, una respuesta como la cubana que consistió en enviar un gran número de médicos podría pensarse como mucho más efectiva y al mismo tiempo necesaria.

 

¿Cómo ve las medidas tomadas por el país para encarar una posible epidemia de Ébola en el territorio?


Es importante decir que el Ébola es contenible y que los medios de comunicación lo han sacado de todo contexto. El brote que hoy tiene al mundo en pánico surgió en diciembre del año pasado y hasta que no lo sacaron de África, los países vecinos de Sierra Leona, Liberia y Guinea no importaban. Sólo hasta esta semana la OMS y la ONU empezaron a tomar medidas para contenerlo en esos países.

 

Sin embargo, algunos de esos países ya habían tomado sus propias medidas. En Senegal hubo un caso, se lo aisló, se lo contuvo y se acabó con el Ébola en ese país. En Nigeria hubo diez casos, siguieron el mismo camino de Senegal, solucionaron el problema y Nigeria está libre de la enfermedad.

 

Sin embargo, Colombia prohíbe la entrada a personas que vengan de “África” – al menos así circuló la información en los medios de comunicación -. África es un continente y no es lo mismo hablar de Sierra Leona que Sudáfrica; entre ambas median unas 7 horas de vuelo; es la misma distancia que hay entre Bogotá y Los Ángeles. Las cosas están tan mal en cuestión de percepción que a mí ya me han preguntado unas 10 veces si ya me hice la prueba del Ébola porque llegué hace 4 meses de Sudáfrica, un país donde no ha habido ningún caso de Ébola.

 

¿Ese ambiente de temor generalizado a qué se puede deber?


Los medios no han ayudado a informar completa y oportunamente de los riesgos reales. Hay que tener en cuenta que un medio de comunicación de Sierra Leona no tiene el poder de CNN. Entonces si este último no informa oportunamente sobre la manera en que funciona el virus y su contagio pues es muy difícil que la gente tome conciencia del problema real.

 

Por ejemplo, ayer veía una encuesta que mostraba que cerca del 75% de los estadounidenses cree que el Ébola se transmite por vía aérea. Sin embargo, los medios no han dicho que si una persona no tiene síntomas, no contagia a las demás o que las posibilidades de contagio en el interior de un avión son casi nulas. O que la enfermedad se contagia únicamente a través del contacto con los fluidos del cuerpo.

 

Le pongo otro ejemplo, Thomas Eric Duncan, la primera víctimas mortal de la enfermedad en Estados Unidos, salió de Liberia en un avión comercial. Voló hasta Bruselas, se bajó del avión en esa ciudad y luego hizo la conexión para volar 12 horas hasta Dallas. Allí pasó por migración, llegó a su casa y no contagió a nadie. Solo hasta que tuvo los síntomas se convirtió en alguien que podía transmitir la enfermedad y sólo se la transmitió a las enfermeras que entraron en contacto con sus fluidos corporales en la clínica.

 

Entonces, si la información fuera clara y oportuna, no debería haber pánico y se podría comprender mejor la situación y la manera en que se puede encarar la crisis de forma clara, objetiva y considerada con las personas que se pueden llegar a infectar.

 

Por último, ¿a qué cree que se debe que este tipo de epidemias azoten países como Sierra Leona o Liberia?


Si se suman condiciones económicas precarias, desconocimiento de cómo funciona la enfermedad, sistemas de salud deficientes, falta de doctores, ausencia de recursos para programas de prevención y concientización a unos países donde la poligamia es aceptada y en los que en lo entierros las personas manipulan al muerto por Ébola (hay que recordar que el virus sigue estando activo y puede pasar a otro huésped después de que ha fallecido quien estuvo enfermo), pues se tiene una combinación letal que permite una propagación del virus más rápido que en otros lugares.

 

Esto plantea unos retos muy complejos, toda vez que intentar cambiar los usos y costumbres que se tienen en cualquier sociedad frente a los rituales que se hacen para despedir a un muerto es muy difícil. Y no es un problema exclusivo de África, es un problema sociológico y antropológico complejo, el de cambiar unas costumbres por una emergencia sanitaria.


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