Finlandia quiere mirar hacia el modelo de Suecia

Por: Raúl Jaime Maestre | @ruljaimemaestre | Enero 29, 2016

Desde Finlandia entró en el año 2012 en una callejón sin salida. Durante el año 2012, el país nórdico entró en recesión de la que ha sido incapaz de salir. La economía de Finlandia se ha congelado y la tasa de paro ha alcanzado a sus vecinos de Suecia y Dinamarca. Parece que para abandonar esta tendencia, los expertos finlandeses están dispuestos a copiar a Suecia para volver a crecer y crear empleo.

Hace cuatro años atrás Finlandia presumía de ser el país nórdico, salvo el caso de Noruega con una tasa de paro más baja. Suecia y Dinamarca mostraban unas tasas de desempleo que alcanzaban el 8 por ciento, mientras que en Finlandia la tasa de paro se había estabilizado en 7,5 por ciento.

 

Sin embargo, en la actualidad las tasas de desempleo ha aumentado en Finlandia hasta el 9,4 por ciento, mientras que Suecia y Dinamarca muestras unas tasas inferiores al 7 por ciento. A todo esto hay que añadir el desequilibrio que presentan los presupuestos públicos del país. Un déficit público permanente y una deuda pública creciente.

 

¿Qué le ha pasado a Finlandia?


Casi todos los problemas de Finlandia son causados por los males que sufre la industria.

 

Algunos expertos creen que la fortaleza del euro durante estos últimos años han ayudado a que esta situación se agrave mucho más. Aunque, será demasiado difícil y falso culpar al euro de los problemas que tiene el país escandinavo.  Se puede hacer un recuento de los factores por los que la economía finlandesa no arranca y en los que el euro ha tenido poco que ver. El primero de todos es el gran problema de Nokia, la empresa con más empleados del país. Por otra parte, el desplome de las materias primas y con ello el papel afecta a otro de los grandes sectores de producción en el país escandinavo, la industria de la madera.

 

Por si los problemas internos fueran escasos, el principal social comercial de Finlandia, Rusia, está cruzando por una crisis importante como consecuencia del desplome del precio del petróleo y el gas.

 

Esta situación ha aumentado con las sanciones impuestas por parte de la Unión Europeo, que han afectado a la economía de Rusia, pero también a la economía del país escandinavo.

 

Todos estos factores han reducido un tercio las exportaciones del país escandinavo si se comparan con los datos de antes de la crisis, en 2008. Ahora mismo, un país que desde los 90 llevaba presentando fuertes superávits por cuenta corriente está incurriendo en déficits.

 

Mirar hacía Suecia


Se podría tomar a Sucia como ejemplo para aprender de como su crecimiento económico se ha basado más en la demanda interna y en un aumento de la renta disponible de los diferentes agentes económicos.

 

Es cierto que Sucia tiene el control de su moneda, pero también lo es que desde el gobierno de Sucia han hecho grandes reformas para mejorar su competitividad. Se ha reducido su gasto público desde el 60 por ciento del PIB (Producto Interior Bruto) hasta llegar al 50 por ciento, además de reducir el tipo marginal del IRPF del 85 por ciento al 65 por ciento desde hace varias décadas hasta llegar al día de hoy, una forma de atraer al talento. Por tanto, se puede decir que el talento de Suecia se debe más a las reformas dirigidas a flexibilizar sus mercados que a la devaluación de su moneda.

 

Aunque, Finlandia sigue atrapada en un entramado de normativas obsoletas, en un sistema de beneficios sociales demasiado generosos. Además, la población en edad de trabajar están reduciéndose ante un aumente del envejecimiento de la población.

 

El Gobierno del país escandinavo ha tomado nota y ha comenzado a realizar los primeros pasos para mejorar la economía de su país. El país está sufriendo las mayores huelgas de toda su historia después de que el gobierno hubiera planteado una reforma laboral que contiene fuertes recortes en los derechos de los funcionarios, en un intento de incrementar la competitividad del país y reducir su gasto público. Entre las diferentes medidas las que más puede llamar la atención es la eliminación de los ocho días de vacaciones a los empleados públicos del país escandinavo.


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