Economía de EEUU aún nota los efectos del 11-s

Por: El Economista América | Septiembre 10, 2016

Cuando el domingo se cumpla el 15 aniversario de los macabros atentados que transformaron el curso de la historia en Estados Unidos, el Lower Manhattan, como se conoce al barrio neoyorquino que fue epicentro de la tragedia, habrá recibido un total de 30,000 millones de dólares en inversiones públicas y privadas.

Un esfuerzo por sobrevivir a una pesadilla que se cobró más de 3.000 víctimas y que desató una posterior "Guerra contra el terrorismo", cuyo coste oscila entre 4 y 6 billones de dólares a los contribuyentes, según los cálculos elaborados por Linda J. Bilmes, de la Universidad de Harvard.

 

 

Cifras que bajo ningún concepto son suficientes para aliviar el sufrimiento derivado del terrible ataque, pero que han dictado el rumbo de la mayor economía del mundo durante los años posteriores, también marcado por el azote de la crisis financiera de 2008, y de los que todavía se notan los efectos a pie de calle.

 

 

Los dos nuevos centros comerciales (el Westfield y el Brookfield) que ahora forman parte del decorado del nuevo World Trade Center, donde se asienta, desde el Oculus del arquitecto español Santiago Calatrava, el Museo de 9/11 y el majestuoso One World Trade Center, "han diversificado la economía, no sólo del Bajo Manhattan, sino también del resto del estado de Nueva York", aseguró el fiscal de Cuentas del Estado de Nueva York, Thomas DiNapoli, recientemente.

 

 

Sin embargo, la inversión de los últimos años no sobrepasa todavía el coste relacionado con la pérdida de equipos, infraestructura, servicios, víctimas mortales, indemnizaciones y limpieza, que según el New York Times acumula una factura de 58,800 millones de dólares actuales. Cuando el vuelo número 11 de American Airlines y el 175 de United desmoronaron las Torres Gemelas, el coste inmediato fue de 8,000 millones de dólares. Según el Índice de Terrorismo Global de 2015, la pérdida en infraestructura y en vidas humanas costó más de 14,000 millones de dólares a la ciudad de Manhattan.

 

 

Paralelamente, entre 2001 y 2010, las aerolíneas sufrieron pérdidas aproximadas a los 74,000 millones de dólares. Números que han forzado una consolidación dentro de la industria durante los últimos años como hemos visto con las fusiones entre grandes compañías. Las distintas empresas aéreas han podido levantar el vuelo pero, sin embargo, los efectos de la tragedia se notan a la hora de viajar al país, donde la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) cuenta actualmente con un presupuesto de 7,600 millones de dólares.

 

 

La seguridad se ha convertido en una parte crucial del presupuesto del Gobierno federal estadounidense tras la creación en 2002 del Departamento de Seguridad Nacional. Por aquel entonces el dinero disponible por esta agencia era de 19,500 millones de dólares y actualmente asciende hasta los 41,200 millones de dólares. Es difícil hacer cálculos concretos sobre el gasto en seguridad nacional durante los últimos 15 años, pero el Instituto para la Economía y la Paz estima que entre 2001 y 2014 se ha desembolsado alrededor de 1.1 billones de dólares en estos menesteres.

 

 

En estos momentos, los esfuerzos por frenar al Estado Islámico y la campaña de la coalición en contra de este grupo terrorista requieren una inversión de más de 11 millones diarios. Según el Instituto para la Economía y la Paz, entre agosto de 2014 y octubre de 2015 se han gastado 4,750 millones de dólares en la lucha contra ISIL. Según las estimaciones, tras la salida de EEUU de Irak, el coste global contra el terrorismo se ha incrementado rápidamente durante los últimos años, incluso sobrepasando los 51,510 millones de dólares que inicialmente se invirtieron en 2001 tras los atentados del 11 de septiembre. Solo en 2014, la factura global superó los 52,900 millones de dólares.


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