Consecuencias nefastas de la inflación

Por: Agencia de Noticias UN | Junio 4, 2016

Si las medidas implementadas por el Banco de la República resultan insuficientes, se verían reflejadas en dos aspectos de la economía nacional. 

Así lo señalan el profesor Raúl Ávila Forero, de la Facultad Ciencias Económicas, y Laura Monzón, estudiante de Administración de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), en el artículo de análisis publicado en la edición 199 de UN Periódico.

 

La variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el primer trimestre del año llegó a 3,55 % y en los últimos 12 meses ascendió a 7,98 %, el dato más alto de la última década que alerta a la economía nacional.

 

Según los analistas, medidas de ajuste como aumentar la tasa Repo (pacto de recompra en el cual el emisor provee liquidez al comprar títulos a las entidades financieras) desde septiembre del año pasado en 200 puntos básicos, la cual llegó al a 6,5 %, no han sido suficientes para controlar el incremento acelerado de la “inflación de costos”.

 

Por eso, señalan, se esperaría que el emisor amplíe esta tasa entre 25 y 50 puntos básicos (pbs) como acción inmediata de choque, para controlar el desborde del índice de precios. Desde julio de 2012 no se tenían tasas superiores al 5,25 %, por lo que cabe preguntarse si serán suficientes estos aumentos de tasas para reducir la tendencia creciente del índice.

 

Informaciones del Banco de la República destacan que la mayor inflación ha resultado de “choques transitorios”, que se reversarán con el paso del tiempo y en el lapso previsto para alcanzar la meta de política monetaria, que en Colombia es de dos años. Es decir, entre 2017 y 2018 la situación estaría otra vez bajo control, y en esto ayudarían las expectativas de baja del nivel de precios esperada en el segundo semestre de 2016, por cuenta de un ajuste en la tasa de cambio y la posible mengua del impacto de los fenómenos climáticos en los precios de los alimentos.

 

Familias e industria, los afectados

Durante el primer trimestre de 2016 la subida de los precios capturó más de la mitad del aumento del salario mínimo decretado, cuyo incremento para este año el Gobierno fijó en un 7%.

 

Adicionalmente, al cerrar este ciclo de fenómeno de El Niño, expertos del IDEAM señalan que es probable que se presente un fenómeno de La Niña. Esto posiblemente seguirá sobresaltando los precios de los productos agropecuarios y elevará aún más las presiones alcistas en el nivel de precios de los alimentos perecederos, cuyo 28,2 % es el peso que tiene este grupo en promedio en la canasta familiar de los colombianos.

 

El Banco de la República sostiene que las presiones inflacionarias provenientes de los factores como desaceleración gradual de la economía nacional, caída de los precios internacionales de commodities (materias primas), apreciación cambiaria y una baja inflación en las economías desarrolladas, se reforzarán por la activación de mecanismos, mediante los cuales los contratos por pagos futuros estarán expresados en términos de dinero con un poder de compra constante. En la actualidad, se ha extendido a rubros importantes como arriendos y servicios de educación y salud.

 

“Aunque estos tienen poca relación con el origen inicial del problema, replican el comportamiento de los precios de otros grupos de la canasta familiar, que seguirán impactando a la sociedad en general”, señalan los analistas Ávila y Monzón.

 

De hecho, añaden, durante 2016, los hogares colombianos han realizado bastantes compras para el hogar, adquirieron más unidades de los bienes que consumen en promedio y redujeron sus visitas a los puntos de venta. La canasta de bienes de consumo con presiones alcistas ha obligado a pagar más dinero por cada unidad comprada. Esto produce una contracción en la demanda de estos bienes, pues se ha tenido que disminuir la frecuencia de adquisición y reducir la cantidad de unidades demandadas.

 

Si las medidas implementadas por el emisor no son suficientes para generar un amarre en el crecimiento de la inflación, se generarán efectos cada vez más alarmantes en los hogares nacionales, entre ellos la pérdida de poder adquisitivo, puesto que se tendrá una disminución en la demanda de bienes de la canasta básica, lo cual conllevará a una obligada reducción de la producción por parte de las firmas nacionales.

 

Si se mantiene por un largo período, esto forjará un aumento en el desempleo (situación que ya se evidencia), y se regresará al punto inicial con la pérdida de poder adquisitivo de los hogares. Por tanto, puede desembocar en un mayor nivel de endeudamiento de empresas y personas, lo cual, sumado al aumento del desempleo, atascaría perspectivas futuras de alto crecimiento económico.

 

Las expectativas alcistas han aumentado en medio de un panorama de intensa sequía y alza del dólar. Esta situación cambiaria, que ha mantenido al dólar en un nivel superior a 2.900 pesos, ha llevado a la caída, entre otros, del consumo de bienes de lujo, cuya demanda ha disminuido en mayor proporción que la caída de la renta.


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