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LA FOTOGRAFÍA DESPUÉS DE LA FOTOGRAFÍA

Por: Margareth Sánchez | @MargieSanchezM

Introducción

¿Sabe cuántas fotografías circulan en la red diariamente? Solamente en Snapchat los usuarios  comparten cada segundo 8.796 imágenes, lo que los convierte en los más activos “fotográficamente hablando”.  En el ranking los siguen los internautas de WhatsApp y Facebook, con alrededor de 8.102  y 4.501 instantáneas por segundo respectivamente. 

 

Y es que efectivamente la manera de hacer y compartir fotografías ha mutado a través de los años: en las primeras décadas del siglo XXI el surgimiento de la llamada web 3.0 y el fácil acceso a los dispositivos de captura, han influenciado cambios en el paradigma socio-cultural, tanto así que en términos de imágenes algunos teóricos han nombrado esta era como la era de la “postfotografía”.

 

Claudia Laudanno en su texto Fotografía, postfotografía e imagen digital, explica que “El término postfotografía describe un conjunto categorial más amplio, en el que se inscriben todos los fenómenos recientes de reproducción cibernética y masmedática de la imagen analógica. […] La imagen es ahora intervenida, modificada, re-confeccionada. En este sentido, como sistema significante, la fotografía contemporánea no sólo concierne a la simple reproducción automática del mundo, sino también a su re-instalación ficcional. […]”

 

En definitiva, este es un momento sin precedente en la historia del arte, donde la capacidad de contemplar lo “fotográfico” es sobrepasada por la velocidad en que se producen imágenes. Así que los artistas se están haciendo preguntas que nunca antes se habían formulado: ¿Qué papel tiene hoy el profesional cuando hay millones haciendo fotografías? ¿Siguen siendo válidos los criterios de valoración fotográfica del siglo pasado? ¿Es más importante hoy el proceso creativo? ¿Cómo se están alterando las nociones de autor y de originalidad?

 

Hay muchos buscadores de respuestas: William Aparicio, Daniela Ortiz, Jenny Odell, Erik Kessels, Paolo Cirio y Julien Levesque  son solamente algunos de ellos.

 

En los trabajos de estos pensadores contemporáneos hay varios puntos de convergencia. Inicialmente parecen indicar que el proceso fotográfico ha trascendido la obturación para extenderse a la post-producción y la diseminación por redes sociales. Asimismo, tienen en común que sus trabajos se apropian de nuevos dispositivos de creación que no necesariamente tienen que ver con las cámaras tradicionales.

 

Por ello Confidencial Colombia decidió preguntarles sobre la cultura visual, los derechos de autor y las practicas apropiacionistas, para saber si en la era postfotografíca aún vale la pena hacer imágenes.

“No creo que exista la privacidad en Internet”

 

Jenny Odell define su trabajo artístico como una combinación de la extracción de imágenes en línea con la escritura y la investigación, “en un intento de poner de relieve la naturaleza material de nuestra existencia en la red”. Debido a que su práctica consiste en recoger, etiquetar y catalogar, a menudo la comparan con un investigador de la naturaleza.

 

Confidencial Colombia: ¿Se describiría a usted misma como fotógrafa?

Jenny Odell: No, no lo haría. Me describiría como una investigadora o un artista conceptual que utiliza su propia fotografía como una herramienta, y la fotografía de los demás (en línea) como material.

 

C.C: En un mundo donde todos son fotógrafos, ¿cuál es la dificultad para definirse como tal?

J.O: Pienso que definitivamente es más difícil que antes definir la categoría “fotógrafo”, pero también creo que la fotografía artistica o la fotoreportería aún involucran destrezas y talento que toman tiempo y trabajo desarrollar, al igual que otras prácticas. Yo nunca diría que tengo el “ojo fotográfico” de un fotográfo profesional.

 

C.C: Al parecer, hoy en día la fotografía no es únicamente trabajo del fotográfo ya que está en manos de cualquiera que tenga acceso a la tecnología adecuada. Por lo tanto, ¿que hace que alguien sea fotógrafo? ¿Es necesario redefinir el papel del fotógrafo?

J.O: Pienso que hay una distinción entre gente que “usa” fotografía (como yo, o las personas promerio que toman fotografías con sus celulares) y los fotógrafos. Vivimos en un mundo donde muchas cosas se comunican visualmente y muchas de las fotografías que se están realizando son simplemente efectos de la transmisión de información o para grabar algo para la propia memoria.

Al mismo tiempo, pienso que el rol del fotógrafo debe ser expandido para incluir gente que encuentra nuevos significados (en cierto modo buscando una fotografía alternativa) dentro de las imágenes ya hechas por otros. Este es el caso de algunos artistas que buscan y recontextualizan fotografías vernaculares hechas para fines utilitarios o banales. Y yo creo que estas capturas de pantalla deben ser consideradas como fotografías también. Quizá es mejor decir que el fotógrafo hace, captura o encuentra significados en una imagen fotográfica.

 

C.C: ¿La gente está confundiendo hacer imágenes con la fotografía como un arte?

J.O: Quizá. Una de las cosas que hace difícil definir la fotografía, además de su nueva accesibilidad, es que la manera en que tratamos, manipulamos y compartimos imágenes ha cambiado mucho en los últimos años. Por ejemplo, una gran parte del catálogo de IKEA son fotografías generadas por computador, como también es el caso de muchos productos en los sitios de compras en línea. Ahora sabemos que el material de una fotografía puede ser instantáneamente reestructurado, copiado, pegado, filtrado, etc. Parece ahora que "la fotografía " es sólo un subconjunto de una práctica mucho más grande que ‘hacer imágenes’, que incluye la realización de fotografías de cosas que nunca han existido.

 

C.C: ¿Estamos asistiendo a un nuevo paradigma de la fotografía?

J.O: Pienso que sí. Es difícil para el paradigma no cambiar cuando hay un incremento en el número de personas que están haciendo imágenes fotográficas, una fusión de imágenes con comunicación textual (por ejemplo, imágenes que hacen parte de un ‘iMensaje’) y quizás lo más importante, un acceso más fácil a las imágenes hechas por otros. Este aumento de volumen significa que la fotografía puede comenzar a ser tratada como datos. Así existen artistas como Penélope Umbrico que fusiona el papel de fotógrafo con el del curador.

 

C.C: Actualmente la fotografía es más popular y ampliamente utilizada que nunca. ¿Se puede decir que el medio ha llegado a su fin?

J.O: Creo que la fotografía está pasando a ser parte de una práctica más general de la creación de imágenes. Pero también creo que todavía hay un lugar para el fotoperiodista que captura una imagen particularmente emocionante o significativa, y no creo que eso sea una habilidad que se haya extendido necesariamente a la población en general, junto con las herramientas para la fotografía.

 

C.C: ¿Hay demasiadas fotografías hoy? ¿Cómo se puede lidiar con ese aluvión de imágenes en línea?

J.O: Depende de cómo lo veas. Sin duda diría que hay una enorme cantidad de imágenes que es parte de un aumento general de información. Pero eso también ha abierto un campo nuevo para la práctica artística donde la búsqueda, la recopilación y el análisis se convierten en una nueva habilidad valiosa. En postproducción, Nicolas Bourriaud habla de artistas que hacen su camino a través de material preexistente, creando piezas que son nodos en una red continua. Del mismo modo, creo que la manera de tratar con "demasiadas imágenes" es encontrar nuevas vías a través de ellas.

 

C.C: ¿Esta abundancia de imágenes ha contribuido a educar la “visión” para que sea más crítica?

J.O: Es posible que por la saturación de imágenes, la opinión pública haya perdido la criticidad. Por ejemplo, me parece que la gente cada vez más, olvida cuestionar el contexto y las circunstancias detrás de la realización de una imagen (qué tomaron, por qué razones, si se ha adulterado o sacado de contexto, etc.), ya que a menudo simplemente están haciendo “scrolling” en Facebook.

 

C.C:¿Cree que NetCams documentan el mundo? ¿ Las Netcams posibilitan la ampliación del material fotográfico?

J.O: (¿Se refiere a las webcams?) Creo que las webcams sin duda contribuyen a la documentación del mundo, especialmente en sus dimensiones íntimas y domésticas. Y creo que los artistas como Kurt Caviezel han demostrado que este material tiene un gran potencial para el análisis fotográfico.

 

C.C: ¿Tiene este potencial tecnológico consecuencias creativas?

J.O: Sí - como he mencionado-, creo que el estado actual de la fotografía se abre a todo un campo nuevo para los artistas actúen más como curadores, coleccionistas en la búsqueda de imágenes o recontextualizadores de las preexistentes.

 

C.C: ¿Es la web - también - una cámara grande?

J.O: Sí. Permite el acceso visual y sin precedentes en la vida de tantos pueblos y lugares que de otro modo nunca podría ver. A propósito, mi proyecto de 2010: Viaje por aproximación, es un viaje por una carretera virtual. Si bien utilicé StreetView para "navegar", yo era capaz de "ir" dentro de edificios examinado todas las fotos que las personas se habían tomado dentro de esos sitios. Por ejemplo, en algunos lugares, se puede obtener una idea bastante buena de lo que hay en el interior simplemente mirando las fotos que las personas han subido a internet.

 

C.C: ¿Existen fotógrafos que no hacen fotografías?

J.O: Sí, y creo que esta categoría de artistas se expandirá. Creo que cualquier fotografía debe ser considerada como un punto de partida que, inevitablemente, será recontextualizada. Por ejemplo, todas las fotos se ven "vintage" después de cierto tiempo, dejan de ser fotografías sobre ciertas personas y se convierten en fotografías de un determinado tiempo y cultura. Los artistas actuales encuentran, usan y recontextualizan la fotografía simplemente haciendo uso de este proceso natural para excavar nuevos significados a partir de imágenes existentes. En un nivel muy simple, poner una imagen al lado de otra imagen ya cambia profundamente la lectura de ambas. En la fotografía, así como en otras artes, creo que el "uso" cada vez más debe ser considerado una forma de "hacer".

 

C.C: En la era de Internet, ¿Quién es el autor, la persona que captura la imagen o la persona que se apropia de ella?

J.O: Idealmente, creo que ambos deben tener el crédito y que deben tener una relación feliz. La apropiación en su mejor momento, creo que puede ser considerada como una colaboración entre el fabricante de las imágenes y el apropiador. Mientras que la palabra apropiación, al menos en inglés, tiene connotaciones de robo y equivocación, esta también puede ser considerada como un cumplido porque está manteniendo una idea o una imagen viva. Espero que en el futuro la relación entre fabricantes y apropiacionistas puede llegar a ser más fluida, colaborativa y reflexiva.

 

Acerca de su trabajo ...

C.C: ¿Cree que su trabajo se encuentra en una especie "territorio desconocido" en la historia de la fotografía tradicional? ¿Por qué?

J.O: Creo que mi trabajo se encuentra actualmente en un territorio desconocido en la historia de la fotografía tradicional, pero no creo que esta situación dure para siempre. Creo que con el tiempo se desarrollará un vocabulario para la forma en que las imágenes se hacen y se utilizan hoy en día. Por el momento, sin embargo, mi trabajo es a menudo difícil de clasificar. Se me refiere como una fotógrafa, una diseñadora, una investigadora de la naturaleza, una investigadora, una coleccionista, una artista digital, etc ... Mi título de grado es en diseño y tecnología, no fotografía.

 

C.C: ¿Cuál es la línea divisoria entre lo público y privado en la era de Internet?

J.O: Como tal no creo que exista la privacidad en Internet. Si está en internet, es básicamente público, sobre todo si tenemos en cuenta la tenacidad de la información que ha sido "borrada" pero que aún sigue disponible en los sitios de instantáneas o almacenamiento de caché como Way Back Machine de Internet Archive. Sin embargo, eso no quiere decir que yo crea que todo está libremente disponible para ser asignado.

 

C.C: ¿Dónde está el final de la imagen y dónde comienza nuestra vida privada?

J.O: Creo que con esta pregunta es importante señalar que de forma voluntaria estamos disponibles en línea. Es cierto que hay incumplimientos involuntarios de privacidad, como hemos visto con la fuga de la NSA, y que debemos estar preocupados por eso. Pero además de eso, la gente está constantemente subiendo fotos de su vida cotidiana, así como información sobre su paradero, a sitios como Instagram y Facebook. En cierto modo, la privacidad es el costo de ese intercambio. Creo que la única manera de mantener algo privado en estos días es estar fuera de internet en su totalidad.

 

C.C: ¿Dónde están los derechos de autor? ¿Ha pedido permiso para usar las imágenes?

J.O: Creo que tenemos un largo camino por recorrer hacia un sistema que funcione tanto para el fabricante y para el apropiacionista. Creo que las personas que hacen el trabajo deben ser acreditados e, idealmente, ser compensados. En los EE.UU. (y posiblemente en el extranjero, no estoy segura) son rampantes "ladrones de contenido" que roban imágenes, tweets, etc. y simplemente los vuelven a publicar como propios. Uno podría adoptar una postura en el arte conceptual y compararlo con Duchamp. Sin embargo, en mi opinión, estos hechos no se hacen de buena fe o para hacer cualquier tipo de punto interesante -es sólo pereza-. Como he mencionado anteriormente, creo que la mejor apropiación reconoce las fuentes, ya que añade a, o subvierte el contenido. Esto no es tan difícil como parece, cosas como Wikimedia Commons y los Creative Commons son buenos primeros pasos hacia un sistema que proteja a los creadores de contenido y fomente la colaboración y la remezcla.

 

C.C: ¿Ha tenido problemas legales con su trabajo artístico?

J.O: Nunca he tenido problemas legales con mi trabajo, a excepción de una compañía llamada GetArtUp que tenía imágenes de mi trabajo en su sitio web y afirmó venderlo, a pesar de que no estaban en posesión de la obra. Actualmente tengo una demanda contra ellos.

 

C.C: ¿Tiene su trabajo artístico alguna el "Voyeur"?

J.O: Creo que mi proyecto, Viaje por aproximación: Un Viaje por carretera virtual, tenía algunos elementos de voyeurismo porque usé imágenes subidas por los usuarios y comentarios para crear mi experiencia de “viaje”. Sin embargo, esta información fue dada libremente, por lo que yo no sentí como si estuviera violando la privacidad de alguien para fines de la investigación.

 

C.C: Los movimientos apropiacionistas que surgieron en los años noventa en los Estados Unidos, ¿han tenido alguna influencia en su trabajo?

J.O: Esto es anterior a los años 90, pero me siento muy inspirada por artistas de “la generación de la imagen” (Barbara Kruger, Cindy Sherman, Sherrie Levine, etc.). También estoy influenciada por el estilo de Bernd y Hilla Becher y artistas en “New Topographics.”

 

C.C: ¿En qué artistas contemporáneos está interesada en este momento y por qué?

J.O: Recientemente, una de mis exposiciones favoritas fue la de Eric Kessels "de segunda mano" en el Muelle 24 aquí en San Francisco. El espectáculo incluyó el trabajo de artistas como Rashid Rana, Daniel Gordon y Matt Lipps, así como un brillante montaje de fotografías encontradas y álbumes de fotos. Fue un momento de introspección para la fotografía (…) También parecía dar la bienvenida a ideas y formas que realmente se extienden y que tal vez amenazan con romper los límites de la fotografía y mostró mucho que el significado de una imagen se crea por su contexto y yuxtaposición con otras imágenes.

 

C.C: Joan Fontcuberta dice que el acto de captura es más importante que el resultado ¿está de acuerdo?

J.O: Definitivamente, me gustaría estar de acuerdo en el contexto del uso popular de la fotografía. Usted ve muy a menudo las personas que toman fotografías como una especie de impulso para detener el flujo de tiempo, en realidad nunca miraran las fotos que han tomado, y si lo hacen, el contenido a menudo se altera inmediatamente, se filtra, se corta, etc., lo que realmente puede convertirse en cualquier cosa que alguien quiere que sea. En Después de fotografía, Fred Ritchin describe la imagen como un "registro inicial" sobre el que se da por sentado que se remodeló y editó. Así que diría que el énfasis actual cae en la captura, así como las muchas versiones y contextos de esa imagen en el futuro, pero no tanto en lo que realmente se está capturado inicialmente.

 

C.C: ¿Qué es más importante en su trabajo el proceso o el resultado?    

J.O: Creo que el proceso es más importante. Un ejemplo podría ser mi más reciente proyecto como artista en residencia en el vertedero municipal de San Francisco. El proyecto se llama la Oficina de objetos suspendidos, y en él, fotografío e investigó 200 objetos con el fin de crear un archivo de objetos no deseados. Mientras que la fotografía era una parte crucial de este proceso, no se trataba de hacer bellas fotografías sobre la basura. En su lugar, se trataba de poner de relieve las formas en las que a menudo utilizan la fotografía como una forma de aferrarse a las cosas que sentimos transitorias (Hans Aarsman habla de esto en su presentación TEDxAmsterdam). La ironía, por supuesto, era que mientras experimentamos la basura como transitoria en nuestras vidas, no es transitoria del todo ya que se encuentra en un vertedero para toda la eternidad. Así, que en lugar de tratar de comunicar algo dentro de las imágenes de la basura, estaba utilizando la práctica de la fotografía en sí para hacer un comentario sobre la forma en que experimentamos con la basura. Más allá de eso, con fines de investigación, me he basado en gran medida en las fotografías que otras personas habían tomado y subido de los objetos, con el fin de ver cómo ese objeto había funcionado en la vida de los demás.

 

C.C: ¿Cuál es el futuro de la fotografía?

J.O: Creo que en el futuro la fotografía se entenderá menos como un acto de grabación y más como un acto de decisiones y construcción. Ya es muy fácil hacer imágenes de cosas que no existen pero que transmiten un tipo de verdad que es diferente del tipo de verdad transparente que la fotografía utilizaba para ser asociada. Esto es algo que se ha destacado por proyectos como el de Joan Fontcuberta "La fotografía de la naturaleza y la naturaleza de la fotografía." Dentro de la categoría de fabricación y construcción incluyo aquellos artistas que construyen nuevos significados a partir de imágenes existentes.

 

C.C: ¿La fotografía se ha desarrollado aún más con cada nueva generación de artistas?

J.O: Sí, y estoy emocionada de ver lo que sale de la actual generación que ya tiene una concepción muy diferente de lo que define una fotografía. Ya con los estudiantes a los que enseño, veo que tienen una habilidad diferente con la imaginería y son extremadamente expertos en encontrar las imágenes pre-existentes para comunicar una idea nueva.

“Hacer fotos sin tomar fotos es pensar con la imagen”

 

Artista plástico de formación y fotógrafo de profesión, William Aparicio nació en Colombia en 1985. Su obra, un reflexiona sobre los dispositivos de captura y digitales y la construcción de la memoria personal y colectiva, le ha hecho merecedor de varias distinciones a nivel nacional e internacional.

 

Confidencial Colombia: ¿Se definiría a sí mismo como un fotógrafo?

William Aparicio: Últimamente diría que sí. Cada vez me encuentro más inmerso en el mundo de la fotografía, cada vez conozco más del proceso técnico.

 

C.C: En un mundo donde todos tienen acceso a dispositivos de captura, ¿qué hace a una persona fotógrafa?

W.A: Finalmente es interesante que todo el mundo tenga dispositivos de captura, amplían la gama de posibilidades […] ¿Qué hace a una persona fotógrafo? pararse desde un punto y tratar de entender las particularidades del lugar donde nos encontramos y tratar de contar algo a partir de esa gran cantidad de imágenes.

 

C.C: ¿Aún vale la pena hacer fotografías?

W.A: Yo creo que sí. Imágenes que valgan la pena. Finalmente, hoy hacemos imágenes de absolutamente todo, en todo momento y la pregunta sería cuáles imágenes valen la pena.

 

C.C: Siendo artista plástico de formación, ¿Cómo llega a la fotografía?

W.A: Yo llegó por casualidad de cierta manera. Dentro de la formación en artes plásticas uno ve fotografías pero llego básicamente porque en la universidad salió un proyecto nuevo de especialización de fotografía y yo llego ahí como asistente, como monitor y finalmente, llegar a ese lugar hizo que me interesara profundamente en la fotografía como tal.

 

C.C: Inicialmente estaba interesado en la pintura, ¿hay algo de su pintura en su fotografía?

W.A: Yo creo que el uso del escáner (yo uso el escáner para hacer fotografías) ya que con la utilización de ese dispositivo se generan esos gestos que no son propiamente pictóricos sino más bien tecnológicos. 

 

C.C: ¿Cree que hay demasiadas fotografías hoy en día?

W.A: Yo creo que sí, vivimos en un ecosistema saturado de imágenes.

 

C.C: ¿Hay alguna manera de lidiar con ellas?

W.A: Afortunadamente le hemos confiado muchas cosas al mundo inmaterial, entonces no son imágenes de montañas y montañas de papel, sino que son datos, es información que está ahí, que fluctúa y sí, hoy al parecer una imagen es simplemente un chasquido de dedos, una especie de pestañeo que nos dice que hicimos algo, que sucedió algo. Yo creo que no necesariamente indica que sea malo que hayan tantas imágenes, es una particularidad del momento en el que nos encontramos donde la fotografía de cierta manera perdió su soporte y se volvió código, datos…

 

C.C: ¿Ha contribuido esta hiperproducción de imágenes a educar la mirada, a hacerla más crítica?

W.A: No necesariamente. Pasa que a veces nos quedamos con lo primero que encontramos en internet. En internet está todo, lo bueno, lo malo, lo bien hecho, lo mal hecho y a veces, nos quedamos con las primeras búsquedas, con los primeros vestigios de información, asumimos que si sale en internet es real y resulta que no todo es como parece. Creo que volver a pensar en eso, en una educación visual, en una estructura desde la naturaleza de la imagen, es importante para lidiar con esa avalancha de imágenes y sobre todo desde el arte pensar qué hacer porque como artistas, de cierta manera somos creadores de imágenes, así que qué hacemos en un mundo en el que hay demasiadas imágenes

 

C.C: ¿Pueden existir fotógrafos que no usen cámaras?

W.A: Sí, hoy se piensa que el lugar del fotógrafo se desplaza al del editor, ya no se trata del trabajo de un señor que sale con una cámara pesada a tomar fotos, sino se trata de una persona que pasa horas en internet mirando qué le sirve de esa avalancha de imágenes que hay ahí en la red. Hacer fotos sin tomar fotos es pensar con la imagen, de cierta manera es como dar sentido a través de la multiplicidad, algunos dirán que no vale la pena tomar fotos, que ya todo se ha fotografiado entonces para qué más y que el lugar sería el lugar del recolector, del reciclador de imágenes, de la construcción de sentido a través de lo dado…

 

C.C: Pero usted dice que aún vale la pena…

W.A: Yo creo que sí, que sigue siendo sublime en cierta manera ver un atardecer y creo que hacer una imagen podría tener también esa dimensión […] lo que habría que pensar es cómo hacer esas imágenes y para qué, sobre todo los que queremos pensar desde la imagen. Aunque ojalá que las personas que no están pensando en la imagen tengan cierto acercamiento al mundo de las imágenes… en Instagram pones tres filtros y tienes fotos bastante “bonitas” y resulta que eso alude a quince procesos de la historia de la fotografía mezclados […] yo creo que el problema de los fotografías está más en la distribución que incluso en el mismo proceso que se hace en instantes.

 

C.C: ¿Una foto bonita es igual que una foto buena?

W.A: Ahí nos metemos en categorías un poco complicadas, yo creo que lo bonito es en el sentido que para la persona significa algo momentáneo que de cierta forma confirma su experiencia […]

 

C.C: Usted no siempre utiliza la cámara fotográfica tradicional, como por ejemplo en Geo Bits… 

W.A: Hice un proyecto que se llama Geo Bits que básicamente consiste en un recorrido por la ciudad pero a partir de las herramientas de navegación por internet. Para recorrer Bogotá, para pensar el paisaje, lo veo desde las interfaces de Google Earth, empiezo en el globo terráqueo, bajo a la planta de la ciudad y hago un recorrido por las montañas y hago todo fotografiando la pantalla con el escáner. Al fotografiar la pantalla con el escáner, básicamente se generan distorsiones, elongaciones... porque la imagen está en movimiento y el escáner genera también un barrido para construir una imagen.

 

C.C: ¿Cree que este trabajo está en una especie de "territorio desconocido" en la historia de la fotografía tradicional?

W.A: Tal vez en la fotografía tradicional, diría que sí […] Geo Bits es un trabajo en el que yo no tomé ninguna foto, o no la tomé en el sentido de salir con la cámara a la calle y disparar. Fotografíe desde las pantallas, mezclé, remezclé, y devolví todo eso a un espacio de exposición…

 

C.C: En este tipo de trabajos, ¿cómo funcionan los derechos de autor?

W.A: Son muy importantes pero son muy complejos cuando uno utiliza imágenes apropiadas. Yo creería que los derechos de autor son importantes en la medida que yo no coja una foto y diga que es mía, sino que utilice un material que está en la red y lo pase por una trituradora y genere sentido a través de ese material.

 

C.C: ¿Actualmente en el trabajo de cuáles artistas está interesado?

W.A: Yo miro mucha cosa, hay muchos artistas que me gustan… actualmente el trabajo de Olafur Eliasson…

 

C.C: ¿Cuál es el futuro de la fotografía?

El futuro de la fotografía es incierto. Fontcuberta hizo una serie de conferencias que se llamaban “Soñarán los androides con cámaras fotográficas” y básicamente planteaba una pregunta para el futuro: ¿qué pasará en la fotografía en diez años? Los instrumentos se van a hacer cada vez más potentes, fantaseamos con insertar dentro de nuestro sistema nervioso posibilidades de almacenamiento de datos -aunque eso la hacemos de manera natural-, pero como imágenes disponibles. Yo recuerdo que una vez me hacía una pregunta sobre el futuro de la fotografía y alguien decía que por cada pestañeo se haría una foto y esa foto sería un material disponible… No sé el futuro es muy incierto… yo creo que es un futuro más hacia el lado de la desmaterialización total y hacia la idea fantasiosa de una inserción propia en nuestro sistema… 

“Ya todas las fotografías están hechas”

 

El polifacético holandés Erik Kessels nació en 1966. Actualmente, además de ser artista, coleccionista y fotógrafo, trabaja en la agencia de publicidad KesselsKramer que cuenta con prestigiosos clientes alrededor del mundo. Su trabajo 24 horas en fotografía fue alabado por la crítica especializada. En él Kessels imprimió todas las imágenes que fueron publicadas en un día en la red social Flickr, el resultado: “montañas de fotografías, que iban desde el suelo hasta el techo galería”, según sus propias palabras.

 

Confidencial Colombia: ¿Se definiría a sí mismo como un fotógrafo?

Erik Kessels: Eso es algo que es un tanto difícil, yo no soy definitivamente un fotógrafo pero manejo una empresa llamada KesselsKramer en la que soy el director creativo y diseñador. Pero también publico libros y también hago nuestros libros. […] hoy en día es mucho más posible pasar de campo con muchas disciplinas…

 

C.C: ¿Qué define exactamente a un fotógrafo?

E.K: En el mundo de la fotografía muchas cosas han cambiado a través de los años porque vivimos en un tiempo en el que todo el mundo toma fotos en enormes cantidades al día. Yo creo que los fotógrafos profesionales ahora o un fotógrafo artístico es bueno si él o ella sí tiene una idea fuerte detrás de lo que hace y lo que produce. Lo que quiero decir es que hacer fotografías bonitas no es suficiente hoy en día.

 

C.C: Entonces, ¿es necesario redefinir el rol del fotógrafo?

E.K: Sí porque de alguna manera cada uno es un fotógrafo hoy en día, entonces en el frente de la fotografía hay personas que quieren expandir los límites y lo hacen teniendo un concepto de la fotografía o teniendo una historia detrás de la fotografía que hacen. Esto hace las cosas mucho más entretenidas porque solo hacer puramente fotografías bonitas de unas cosas y colgarlas en las galerías ya no es la idea.

 

C.C: ¿Estamos siendo testigos de un nuevo paradigma de la fotografía?

E.K: Sí, lo que yo hago y los trabajos de fotografía que de verdad me gustan, son descritos hoy en día como pos fotografía porque hay mucha gente, muchos fotógrafos que usan fotografías ya existentes para hacer sus propios proyectos. Por ejemplo, imágenes que encuentran en línea, imágenes que encuentran de otras personas que no conocen y ellos se reapropian de ellas, o las editan, o las personifican y hacen algo completamente distinto con ellas. También hay una reacción hacia el hecho que hay tantas fotografías hechas que por qué harías nuevas si puedes usar algunas que no han sido mostradas antes.

 

C.C: ¿Se puede decir que el medio ha llegado a su fin?

E.K: No, yo creo que el medio es más popular de lo que nunca ha sido porque casi que vivimos en un renacimiento de imágenes…

 

C.C: ¿Quiere decir que está evolucionando?

E.K: Ahora las fotografías son vistas en museos, en exhibiciones, nuevas cosas pasan y nuevas formas tienen que ser encontradas para progresar, porque una vez que un fotógrafo tiene un nuevo estilo para trabajar y cuando él o ella lo pone en internet, muchas, muchas personas copian esto.

 

C.C: Por ejemplo hay muchas imágenes, quiero decir, hay billones y billones de imágenes y fotografías en todo el mundo. Podría usted decir que esta abundancia de imágenes puede educar al ojo público para hacerlo más crítico o simplemente ha sido contaminado con todo este tipo de imágenes.

E.K: Creo que la primera cosa que usted dice es muy interesante porque también ha cambiado la manera en la que una persona regular, o un consumidor está manejando la fotografía o con sonidos o con texto porque las personas cada vez más se convierten en editores […] Hoy en día una persona ve más fotos en su almuerzo que una persona en el siglo XVIII en toda su vida. Entonces, eso quiere decir que las personas necesitan modificar lo que ellos quieren ver y lo que no quieren ver, por lo tanto cada vez más se convierten en editores.

 

C.C: ¿Es posible que existan fotógrafos que no hacen fotografías?

E.K: ¡Sí! Quiero decir, por ejemplo, artistas como Joachim Schmid quien se graduó de un curso de fotografía en la escuela pero nunca tomo una foto en su vida y trabaja mucho con fotografía. Yo tampoco nunca he hecho un libro con mis propias fotografías, yo trabajo en fotografía porque me gusta reapropiarme de ella, ponerla en un contexto distinto. Me gusta contarle a la gente una historia distinta con imágenes que ya existen. Quiero decir, de nuevo, hay tanto material que nunca se usa con el cual usted puede jugar hoy en día.

[…] Lo que a mí me gusta me gusta hacer es mostrar fotos mundanas hechas por amateurs, por una persona cualquiera, organizándolas de cierta manera o tratar de contar una historia de cierta manera o mirarlas de una manera distinta.

 

C.C: ¿Cuál es la línea divisoria entre lo público y lo privado en la era de internet?

E.K: Casi no hay, es una línea borrosa, porque el internet es público y algunas de las imágenes que allí se encuentran son privadas pero al mostrarlas se vuelven públicas también. Por ejemplo, para el internet nosotros tenemos álbumes de familia que quizás solo unas cuantas personas vieron durante su vida; pero hoy en día usted puede escarbar muy profundamente en el internet y usted encuentra fotografías muy muy muy personales […] eso también habla del nuevo status, no hay una forma de regresar atrás.

Las imágenes reales también han cambiado drásticamente porque la fotografía hoy en día no está ahí mismo para que sea guardada, pero está ahí para ser compartida, es como un producto temporal. El ciclo de vida de una fotografía también es muy corto a veces solamente de dos segundos, se le muestra a alguien y después de que se la muestras a alguien es como si se fuera…

 

C.C: Hablemos de los derechos de autor, ¿tiene que pedir permiso para usar esas fotografías?

E.K: No, bueno quiero decir que no porque yo las uso en un contexto artístico, yo no hago ningún trabajo comercial con ellas […] Cuando usted usa fotografías con uso comercial y las toma del internet, entonces por su puesto usted debe contactar a la persona, hoy en día ya no existe una regla sobre los derechos de autor .

 

C.C: ¿De qué se trata su trabajo con la fotografía?

E.K: Para mí se trata cada vez más de contar historias con fotografías, es algo que en realidad me gusta y a veces hago instalaciones de eso. 

 

C.C: ¿Cuál es el futuro de la fotografía?

E.K: Eso es algo que yo sabré mañana pero que en realidad no sé hoy. Pero lo más importante es que la historia detrás de la foto, el contexto, cada vez se vuelve más importante porque en cierto punto ya todas las fotografías están hechas, y si no están hechas, usted ya las hizo y van a ser copiadas de una manera muy rápida y la historia detrás de la fotografía y las cosas misteriosas de ella es algo que todavía puede sobrevivir por un tiempo muy largo. 

"Trabajo mucho con material reciclado"

 

La artista peruana Daniela Ortiz se ha dedicado a trabajar desde diversos formatos problemáticas cruciales de nuestro tiempo como son la migración, el trabajo doméstico y la ciudadanía. Estos tiene tienen en común su intersección con las categorías de género, clase y raza. Sin ser su intención su obra “97 empleadas domésticas” desató una discusión académica y legal sobre los derechos de autor y la línea divisoria entre lo público y lo privado en la era de la internet.

 

Confidencial Colombia: ¿Se definiría a sí misma como un fotógrafa?

Daniela Ortiz: Yo estudié pintura, pero trabajo con cualquier material desde hace ocho años. En concreto, ese proyecto (97 empleadas domésticas) fue uno de los proyectos que empecé a hacer cuando estaba en una situación económica precaria y entonces no tenía dinero para hacer proyectos. Trabajo mucho con “material reciclado” como documentos o fotos…

 

C.C: ¿Por qué dice que no es fotógrafa? ¿Qué hace a alguien fotógrafo?

D.O: Creo que tiene que ver con el reconociendo que se hagan de las imágenes, no tanto con la técnica, sino en cómo son leídas estas imágenes […] no lo tengo bien definido, es como el terreno del arte, en qué momento se define qué y quién es artista […] las instituciones definen quiénes son pero tienen un marco bastante cerrado que no solamente tiene que ver con el manejo de la técnica y el conocimiento, sino con quién ha hecho la fotografía. En muchos casos tienen que ver con el hecho que sean sujetos blancos, europeos… a los cuales se les reconoce esas cualidades.

 

C.C: En su página web dice respecto a 97 empleadas domésticas que “el proyecto consiste en una serie de 97 fotografías de la clase alta peruana en situaciones cotidianas. En cada una de estas imágenes aparece en la parte posterior o cortada por el autor una empleada doméstica. Todas las fotografías han sido extraídas de la red social Facebook”. En ese caso quién es el fotógrafo, la persona que obturo la cámara o usted que está dotando de significado esas imágenes.

D.O: Ahorita estoy con problemas legales porque lo están exponiendo en el MALI* […] y sí, pues ahí yo no soy la autora de las fotografías pero sí del marco conceptual en el que las expongo. De hecho esta es la tercera vez que tengo problemas legales con las imágenes, la segunda vez escribí una carta abierta a las personas que declaraban la autoría o los derechos de imagen y les decía que es un proyecto en el que no es necesario ver esas fotografías en concreto, con que abras cualquier revista de sociales o álbum de la clase alta peruana, ya vas a ver esas imágenes porque es un ordenamiento de las personas que están en la imagen que se repite en realidad, las fotos en sí (esa selección) da igual. De hecho, el archivo que armé es de más de 500 imágenes, entonces las voy rotando.

En cuanto al tema legal hay dos partes. Una: la parte legal de qué diría un juez, yo saqué mis imágenes de personas que no eran mis contactos en Facebook, que tenían sus perfiles abiertos (cuando tú haces eso dejas tus derechos de imagen, no los estás protegiendo) entonces, en todo caso la responsabilidad era de la persona que había subido su imagen a su perfil de Facebook y que la había dejado abierta. Y dos las políticas de privacidad de Facebook.

 

C.C: Entonces…

D.O: Eso me importa poco porque cuando pasaron todos estos problemas, los que empezaron a pelear por sus derechos de imagen eran precisamente la clase alta peruana que es el grupo de sujetos que tiene más derechos que la mayoría y que tiene todos su derechos cubiertos y que toman los derechos de los demás para que se cumplan sus derechos, entonces había un punto de “venganza” porque yo lo considero éticamente correcto…

De hecho fue interesante que cuando hubo todo el debate salió un sindicato de trabajadoras domésticas de Colombia a decirles: “¿y a ustedes qué mierda les ha dado el derecho para que salga la trabajadora doméstica en esa imagen? o sea, ustedes han incluido la imagen en la que aparece el cuerpo de una persona que no ha dado autorización para que ustedes la retraten y menos para que la suban”. Entonces era interesante ver que el debate de derechos de imagen se basaba solamente en el de ellos (la clase alta peruana).

 

C.C: ¿Cuáles eran los argumentos legales en su contra?

D.O: Uno de los reclamos era con base a que salían sus hijos y el riesgo en que yo ponía a su familia pero en el proyecto no están ni en los nombres ni los apellidos… yo entiendo que lo que les molesta es que se señale su posición de privilegio.

 

C.C: ¿Qué piensan las trabajadoras domésticas del proyecto?

D.O: Las trabajadoras domésticas que saben del proyecto por lo general lo han defendido pero en todo caso la responsabilidad de la imagen no es mía es de la persona que la ha subido.

 

C.C: Inicialmente pensé que su trabajo reflexionaba sobre la hiperproducción de imágenes y la línea divisoria entre lo público y lo privado en la era de internet. Sin embargo, parece que no es esto del todo cierto…

D.O: Un poco lo que me interesaba hacer en el proyecto y lo que me interesa en mi trabajo es poner al sujeto opresor o al sujeto privilegiado. A mí no me interesa trabajar en retratar, analizar investigar y ver cómo son, quiénes son los sujetos oprimidos sino me interesa más ver la estructura de opresión

 

C.C: ¿Tiene su trabajo algo de voyerista?

D.O: Hombre sí, con la clase alta y con los opresores ¡un montón! Voyerista en el sentido de la vida privada de las personas me interesa poco, pero sí me parece interesante cómo de manera “inconsciente” se reflejan formas de representar que vienen de querer eliminar un sujeto, cómo construyen ellos mismos las imágenes, pero en general yo investigo mucho temas legales… Aparte de la serie 97, muestro algunas otras fotos que me parecían interesantes (que encontré en el proceso) que son por ejemplo fotos de gente con escobas; la escoba como elemento de burla y como un elemento que no forma parte de su cotidianidad. Y tengo otra gente en Halloween disfrazada de trabajadora doméstica, el disfraz de lo que tú nunca vas a ser…

[…] Y una de las cosas que también me interesaba mucho de esto es que en Perú, el discurso es decir que es como de la familia (La empleada doméstica) […] para decir: “no aquí la tratamos bien, le damos regalos”… pero después cuando ves la representación que se hace (como en estas fotos que son imágenes de cumpleaños de fiestas, en momentos familiares), la trabajadora doméstica nunca es incluida en la foto como si fuese realmente de la familia.

 

C.C: ¿Debe el arte tener un componente político?

D.O: Yo creo que sí. Yo trabajo con reivindicaciones o temas políticos muy claros, pero no creo que todo el mundo deba trabajar así. Obviamente hay distintas formas de entender lo político pero hay que tener muy en cuenta que el arte o el arte reconocido en un marco institucional, responde a una cosa muy burguesa, al gusto burgués, a intereses de las clases altas, de los poderes, etcétera. Es decir, a quién se le reconoce como artista responde a ese tipo de temas y yo sí creo que el artista es un sujeto que conoce las herramientas de la comunicación y sí creo que hay una responsabilidad tremenda.

Así hubiese sido otro mi trabajo, yo creo que es muy importante lo político dentro del trabajo. Trabajes en lo que trabajes, estás metido en un contexto social, entonces tienes algún tipo de responsabilidad con tu comunidad.

 

C.C: ¿En qué trabaja?

D.O: Hay como dos marcos: una parte es la parte institucional que es de donde me gano los frijoles (bueno me ‘malgano’), que es trabajando con instituciones […] es más un trabajo para ganar dinero directo. Yo lo que hago es sacar recursos de ahí para hacer proyectos que funcionen en otro tipo de espacios o para tener recursos para hacer otro tipo de trabajos.

 

C.C: A propósito de las instituciones ¿se ha logrado descentralizar el arte? O por el contrario ¿se sigue pensando como un espacio europeo?

D.O: Yo creo que lo importante es prescindir de la maquinaria legitimadora, tanto de la maquinaria en sí que está funcionando, como la maquinaria mental que te hace pensar este es artista, este no es artista. Yo sí creo que hay más visibilidad a otro tipo de lenguajes, otro tipo de formas de entender, de formas de comunicar...

 

*Entrevista realizada el 29 de septiembre de 2015

“Cualquiera puede hacer imágenes, pero hacer obra es otra cosa”

Para el artista francés Julien Levesque, “el flujo de imágenes es constante y deben operar estrategias específicas para jugar con él”, por ello, desde hace un par de años está dedicado a explorar las posibilidades artísticas que ofrecen las herramientas digitales y la internet.

 

Confidencial Colombia: ¿Se describiría como un fotógrafo o un artista?

Julien Levesque: Me defino como artista y no como un fotógrafo. Me convertí en un fotógrafo cuando me di cuenta de la documentación de mi trabajo. Pero, en general, no soy el autor de las imágenes que vuelvo a utilizar mi trabajo artístico. Utilizo imágenes que he encontrado, como un material al alcance de todos (…) En mi trabajo utilizo a menudo los datos de internet como material para componer mis obras.

 

C.C: En un mundo en el que todas las personas son "fotógrafos" o "artistas", ¿dónde reside la dificultad de distinguirse como tal?

J.L: Todo depende de cómo se utilizan las imágenes. Cualquiera puede hacer imágenes, pero hacer obra es otra cosa...

 

C.C: Parece que hoy en día la fotografía no es solamente trabajo del fotógrafo y que está en manos de cualquiera que pueda acceder a la tecnología apropiada. Así que, ¿quién es exactamente un fotógrafo? ¿Es necesario redefinir el papel del fotógrafo?

J.L: En sentido estricto, el fotógrafo es el que toma la foto. Con la democratización de la tecnología, los fotógrafos son más numerosos en la actualidad. El papel del fotógrafo es siempre el mismo: Mostrar para ver. Me gustaría decir que es el régimen de la imagen el que cambia con su desmaterialización y su circulación a través de las redes. Los automóviles de Google que atrapan nuestro mundo en fotos, ¿son también fotógrafos hoy en día?

 

C.C: ¿Estamos ante un nuevo paradigma del arte?

J.L: El arte no es una cosa fija, evoluciona al ritmo de la sociedad. Esto significa que estamos constantemente en un nuevo paradigma, una redefinición permanente.

 

C.C: En la actualidad, la fotografía es más popular y ampliamente utilizada que nunca. ¿Se puede decir que le medio ha llegado a su fin?

J.L: La fotografía se ha vuelto más accesible y fácil de compartir. No me refiero al final de un medio.

 

C.C: ¿Hay demasiadas imágenes hoy? ¿Cómo se puede lidiar con esta avalancha de imágenes en línea?

J.L: El flujo de imágenes es constante y deben operar estrategias específicas para jugar con él. Las limitaciones artísticas son coartadas para el tratamiento de estos flujos de datos, pero existen otras formas de representar nuestro mundo.

 

C.C: ¿Ha contribuido esta abundancia de imágenes a educar la mirada de público para que sea más crítica, o simplemente la ha contaminado?

J.L: Gracias a las imágenes tenemos una nueva relación con ella (la mirada). No contaminan el ojo si podemos entender la ironía.

 

C.C: ¿Tiene la web potencial artístico?

J.L: El artista utiliza la web como escaparate de su trabajo, pero también puede ayudarlo a encontrar materiales para producir obras.

 

C.C: Acerca de su trabajo, ¿Cree que se encuentra en una especie "territorio desconocido" en la historia del arte tradicional?

J.L: Creo que mi trabajo está inscrito en la historia del arte pero usando las herramientas actuales.

 

C.C: ¿Cuál es la línea divisoria entre lo público y lo privado en la era de Internet?

J.L: Internet es un espacio público en sí mismo. Lo que ponemos en línea ya no nos pertenece, es por esto que podemos hablar de espacio público.

 

C.C: ¿Cómo funcionan los derechos de autor en su trabajo?

J.L: Cuando utilizo Google, no pido permisos especiales. Yo uso estas imágenes porque utilizan nuestros datos.

 

C.C: ¿Ha tenido problemas legales con su trabajo artístico?

J.L: Por el momento no.

 

C.C: ¿Es más importante en su trabajo el proceso o el resultado?

J.L: Para mí el resultado es tan importante como el proceso de implementación. Se trata de una marca.

Paolo Cirio: el 'escultor de datos'

Bajo la definición “escultor de datos”, la trayectoria de Paolo Cirio atraviesa todos los campos abiertos por la revolución digital de los años ‘90 y especialmente aborda los grandes cambios en la concepción de la esfera pública que produjo la red “2.0”.

 

Confidencial Colombia: ¿Se considera a sí mismo como fotógrafo?

Paolo Cirio: No, no es mi intención ser reconocido cómo fotógrafo. No me interesa el medio, me interesa el contenido. Mi arte es crítico y además pretende educar.

 

C.C: ¿Es necesario redefinir el rol de la fotografía?

P.C: Bueno, hay más contenido cultural creado y producido por artistas y hay más artistas, diseñadores, fotógrafos, etc. Así que de hecho se convirtió en un tema sobre el contenido y sobre la verdad también. Así que pienso que el artista debería tomar algún otro tipo de rol.

 

C.C: ¿Cómo lidiar con tantas imágenes que circulan en la red?

P.C: (…)Es decir, existe una sobrecarga de imágenes, cómo lo mencionaste, así que es por eso que también el artista tiene otro rol. Es como intentar escoger las mejores de estas imágenes, es decir, aquellas que son las más relevantes y tratar de hacerlas, de aislarlas de la sobrecarga, de alguna manera. (…) Por el hecho de que hay una sobrecarga de imágenes no significa que necesitemos una sobrecarga de artistas.

 

C.C: ¿Tiene su trabajo algo de voyeur?

P.C: Es acerca de tener nuevas posibilidades y oportunidades en usar el material disponible. También tiene cuestiones críticas referentes a la privacidad y a la percepción del espacio público. Es decir, en lo concerniente a la percepción del espacio público, sí.

 

C.C: ¿Cuál es la línea divisoria entre lo público y lo privado en la era de internet?

P.C: (…) La definimos como parte de un medio que nos rodea que ha cambiado. Sin embargo, no sé dónde se dibuja esa línea pero hay parámetros que pueden ayudarnos a llegar a cierta conclusión. Esto significa que estamos definiendo esta nueva manera de ver y lo que es nuestra vida privada y nuestra vida pública. Esto probablemente tomará 20 años. Quizá más.

 

C.C: ¿Ha tenido problemas legales con su trabajo?

P.C: Particularmente con el trabajo en las calles no. La cosa es que con Google Ghost, la mayoría del tiempo es algo así como una intervención ilegal en las calles pero siempre intento ser muy cuidadoso para no tener encuentros con la policía. La policía nunca me detuvo porque fui muy cuidadoso, pero fue un asunto ilegal en la mayoría de los casos. Nunca recibí quejas de las personas que aparecían en las fotografías.

 

C.C: ¿La abundancia de imágenes ha ayudado a educar el ojo?

P.C: Yo creo que la percepción de la realidad hoy en día a través de este flujo de información que es más grande que nunca nos permite ampliar nuestra percepción de la realidad de alguna manera, porque ahora que podemos navegar a través de la realidad con más detalle. Así que solo piensa acerca de la forma en la que puedes volver en el tiempo con Google Street View, por ejemplo, para que esto te dé una idea amplia de realidad, ahí mismo en el punto en el que te encuentras. Así que pienso que la realidad se expandió a través de la era de la información de alguna manera, a través de este sube y baja de información también.

 

C.C: ¿Tiene su trabajo algo de voyeur?

P.C: Sí, creo que es una parte de… Es como ponerme a mí mismo en esa posición, sí, como voyerista.

 

C.C: ¿Ha tenido influencias de los movimientos apropiacionistas?

P.C: Originalmente no. Es decir, no comencé siendo inspirado por esto. Sin embargo creo que existe una correlación con el movimiento. Originalmente la idea que me inspiró fue la de usar, robar… el contenido que poseen las compañías. Es decir, está relacionado con la idea de acceso abierto y derechos de autor vacíos y la forma en la que la información privada es apropiada o adquirida por compañías. Así que sí veo algunas referencias al movimiento artístico de apropiación pero no fue la inspiración original.

 

C.C: ¿En qué está trabajando en este momento?

P.C: Esto trabajando en otro proyecto acerca de fotografía e internet. Sin embargo, mis proyectos son secretos antes de ser publicados. Así que realmente no puedo decir nada acerca de él. La razón por la cual es secreto es porque tienen la intención de producir reacciones en el público, así que el (sujeto) no debe saber qué es lo que planeo hacer. ¿Entiendes lo que quiero decir? Así que no puedo contarte acerca de mi próximo proyecto.

 

C.C: ¿Cuál es el futuro de la fotografía?

P.C: Bueno, el futuro del arte probablemente vaya en todo tipo de direcciones. Sin embargo pienso que la sobrecarga de arte y su fácil circulación y distribución probablemente vaya a conferirle otro tipo de función y además también le dará otra manera de ser juzgado y disfrutado y usado y consumido. Así que definitivamente cambiará, pero es difícil predecir el cómo.

 

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