James vuelve a ser feliz de blanco

Por: Carlos Salas - @cdsalas | Enero 5, 2017

 

Tras su gran partido contra el Sevilla, James mostró un discurso que nada tiene que ver con las palabras de rabia que dejó tras la final del Mundial de Clubes. El 10 de Colombia vuelve a sentirse feliz en el club de sus sueños y piensa aprovechar esta última oportunidad que tiene en estos seis meses. Con cariño y confianza, todo es más fácil. 

En el fútbol todo puede cambiar en cuestión de meses, semanas, e incluso a veces en cuestión de días. Hace 18 días exactamente, James estallaba en la zona mixta después de no jugar ni un solo minuto en la final del Mundial en Japón. Era la gota que colmaba el vaso, el último desplante de Zidane que terminaba por agotar la paciencia de James. El 10 de Colombia no pudo aguantar la rabia y explotaba ante los micrófonos con un discurso que nadie se esperaba, "No puedo asegurar que siga aquí, tengo ofertas y siete días para pensar..."

 

Los siete días pasaron y el interés de varios clubes llegó. Interés informal sin que llegara una oferta oficial por parte de ningún grande. Juve y Chelsea, los que llevan en estos momentos la delantera por hacerse con el cucuteño en junio, no podían asumir su elevado coste en este mercado de invierno. O más bien, no estaban dispuestos. En el Real Madrid tampoco querían dejar escapar a una de sus perlas por mucho que estuviera en el banquillo y a pesar de que le rebajaran la sanción solo a este periodo de contrataciones. Ni unos ni otros parecían ponerse de acuerdo y al final James se tuvo que tragar sus palabras de después de la final.

 

A su vuelta el mensaje cambió. Desde el primer día de entrenamientos tras las vacaciones el discurso era distinto, desde el Madrid querían darle el cariño que necesitaba y el mismo James se dio cuenta de que aún le quedan seis meses en el club de sus sueños que puede aprovechar como su última bala. Zidane le da abrazos ahora en los entrenos y tiene gestos con él donde se aprecia este intento de reconciliación. Quien sabe si haya sido 'papá Florentino' el que haya intervenido como psicólogo de para tratar de encauzar este noviazgo que parecía ya enviciado. La cuestión es que en poco más de dos semanas la situación ha pegado un vuelco y han obrado un pequeño milagro con James resurgiendo como en su primer año frente al Sevilla.

 

En la noche de Copa se vio a un James fino. Totalmente comprometido con las labores de sacrificio y fluido con soltura en ataque. El cariño y la confianza llevan a un mejor rendimiento del jugador, de eso no hay duda, y la prueba de ello es la seguridad con que James armó el disparo en el primero de sus goles cuando tan solo contaban diez minutos. Tenía claro en su cabeza el ángulo donde la iba poner y la comba que iba a dibujar. La misma seguridad que mostró cuando poco antes del descanso demandaba el balón por encima del resto de compañeros para lanzar el penalti que hicieron sobre Modric. Como el líder que está acostumbrado con la Selección, y con la que jerarquía que él se ha reconocido en los últimos años sobre el césped.

 

"Es un nuevo año y es una nueva vida. ¿Salida? Me quedo, me quedo"

 

Normal que después en la zona mixta su discurso fuera otro. Totalmente opuesto a lo que dijo hace menos de veinte días. "El Real Madrid es el club en el que soñé estar, donde siempre quise estar. Es un sueño que coreen mi nombre. Obviamente, todos los que estamos en el equipo queremos jugar. Todos pasamos por malos momentos, ahora estoy bien. Es un nuevo año y es una nueva vida. ¿Salida? Me quedo, me quedo", confesaba un James feliz y emocionado por su gran partido.

 

Incluso se vio a un James que antepone el grupo por encima de su actual situación. Muchos compañeros le reprocharon su egoísmo en las palabras después de la final del Mundial que empañaron el título que recién había levantado el plantel al completo. James está comprometido con la causa: "Hemos estado bien, el grupo ha estado con mucha intensidad. Hemos jugado bien y es un resultado bueno para el otro partido que tenemos allí".  

 

En sus redes sociales mostraba la alegría por el partidazo que se había marcado. Un respiro entre tanta agonía sufrida en los últimos meses. El premio a la paciencia que ha tenido en todo este tiempo y al trabajo en la sombra para volver a ganarse la confianza del técnico.

 

 

 

El objetivo ahora es seguir con esta línea, demostrar encuentro a encuentro que puede triunfar de blanco y aprovechar toda oportunidad que le dé Zidane. En principio, el plan es que lleguen con más asiduidad en estos seis meses. Ese es el mensaje que transmite el club y el jugador devuelve esta confianza con la felicidad de un sueño cumplido: "Yo sólo quiero jugar bien cuando tengo la oportunidad, poder hacer cosas buenas como las de hoy, poder ayudar al equipo haciendo goles o pases, eso es lo que uno quiere".

 

Ni siquiera se relaja con este resultado para el encuentro de vuelta donde seguramente volverá a tener una ocasión para demostrar su talento. James está mentalizado en el esquema del grupo, ahora sí se siente uno más de los elegidos por Zidane: "Hemos estado bien a pesar de que teníamos bajas, el equipo ha jugado bien. ¿Eliminatoria resuelta? No, no. Hay que ir a allí con mucha concentración, con mucha intensidad y con muchas ganas para hacer un excelente partido".


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