El pupilo humilla al maestro

Por: Carlos Salas - @cdsalas | Octubre 19, 2016

 

Luis Enrique se revela contra Guardiola y le asesta un 0-4, gracias a otra noche mágica de Messi en el Camp Nou. Pep le discutió la posesión al Barcelona en su campo, pero la letalidad culé en las áreas terminó por decantar el partido.

 

"Messi es el mejor jugador de la historia", decía Pep Guardiola en la previa, quizá vaticinado lo que se le venía encima. El argentino fue una noche más Messi. Dos pinceladas de arte, dos conejos que se sacó de la chistera, fueron suficientes para liquidar al City de su maestro Guardiola. El cariño que se profesan ambos es profundo. Pero ayer, en el campo, el de Rosario puso una barrera entre los dos. Una distancia enorme, insalvable. La misma que existe en estos momentos entre el Barça de Luis Enrique y el City de Guardiola.

 

Mucho le va a tocar trabajar a Pep para hacerse con las riendas de este City. Ayer se vio un equipo con más empaque, con un mejor sentido del juego sin dudas. Pero aún insuficiente para competir con los gallos del gallinero: los Bayern, Barça, Real y Atleti. Los ingleses concedieron muchos regalos a los culés. Demasiados para un equipo que le hace falta muy poco para matarte. Dos errores infantiles en la segunda parte fueron claves a la postre para decidir el partido. Los dos le cayeron a Leo. Aquel que en una peli de Western nadie querría tener delante con un revólver. 

 

No hay que negarle a Pep que el plan era el correcto. Con un 46 por ciento de posesión casi le roba la pelota al Barça. Un dato que hay que tener en cuenta ya que solo un equipo le ha ganado esta estadística en los últimos años -el famoso Rayo de Paco Jémez-. Para ganarle a este Barça hay que quitarle lo que más le gusta: el esférico. O a veces simplemente incomodarle. Solo así obtuvieron réditos en la casa blaugrana el Atlético y el Real Madrid en la pasada campaña. Ayer Pep casi le gana la batalla en este sentido a su pupilo, pero no fue suficiente. "Este Barça tiene muchas virtudes que el mío no tenía", decía también Pep en la previa. Y acertó también. Este Barça, a diferencia del suyo, también mata a la contra.

 

 

No ayudó tampoco un nuevo error de Bravo. El chileno quiso dar otra alegría a todos los críticos que lo miran en Inglaterra con lupa y no los defraudó. Con 1-0 en el marcador cometió otro 'blooper' de los que hacen época. Un tímido pase a un zaguero se acabó convirtiendo en la mejor asistencia para Suárez. Bravo intentó detener el disparo del uruguayo, y lo consiguió, con el pequeño añadido de que se encontraba tres metros por delante de su área. Mano, expulsión y a tirar de épica. O más bien de milagro. Porque lo que quedaba de partido pasó a ser un festival de los culés con barra libre. Con espacios, la MSN no tuvo compasión.

 

 

A ello contribuyó la displicencia de Gundogan en el tercer tanto blaugrana. El alemán tomó nota del error de Bravo y no quiso ser menos. De nuevo Suárez recibió el presente, y en dos toques le regaló el balón a Messi para completar su tripleta de la noche. Ya en los minutos finales, Neymar completó la fiesta. Justo para vengarse del penal fallado un suspiro antes frente a Caballero    

 


Comentarios