El oro más merecido de nuestra historia

Por: Juan Carlos Vallejo - @juankavalle | Agosto 8, 2016

 

En su cuarta participación olímpica, y tras ser subcampeón y récord en Londres 2012; el pesista vallecaucano Óscar Albeiro Figueroa Mosquera (62 kg) ganó la tercera medalla de oro para nuestro país en la historia de las máximas justas deportivas del planeta. Esta es la segunda presea dorada que nos entrega el Levantamiento de Pesas, después de la lograda por la también valluna María Isabel Urrutia (75 kg), en Sídney 2000.

La historia de este antioqueño de 33 años, nacido en Zaragoza (Antioquia) pero criado en Cartago y hecho como atleta en el Valle; da para un guión cinematográfico y una biografía de 200 páginas.

 

Según un médico cubano que lo revisó después de aquella dolorosa experiencia en Beijing 2008, Óscar estuvo a punto de quedar inválido. Esto, tras padecer aún una lesión cervical, de la cual creía haberse recuperado plenamente: "Una lesión me sacó de hacer historia para mi país".

 

 

Pero la vida le tenía una revancha preparada. Ya había sido campeón mundial juvenil de los 56 kg en 2001, quinto en los Olímpicos de Atenas 2004 (56 kg) y oro en los 62 kg (envión) del Campeonato Panamericano de la disciplina, en 2008.

 

Para los Juegos Olímpicos de Londres 2012, Figueroa se quería desquitar de lo ocurrido en Pekín, y lo hizo. En su preparación, compitió en la categoría de 69 kg del Campeonato Panamericano, en donde levantó 145 en arranque y 185 kilos en envión, registrando la mejor marca de la temporada con 330 kilogramos.

 

Así, antes de sus segundas Olimpiadas, Óscar bajó de peso para poder volver a la categoría de los 62 kg, y convertirse en subcampeón y récord olímpico (177 kg en envión): la revancha, hasta ese momento.

 

Tras subir al podio en Londres, Figueroa siguió imponiendo su autoridad en Nacionales, Bolivarianos, Centroamericanos, Panamericanos; y siendo de nuevo campeón del mundo en envión, en Wrocław (Polonia) - 2013. Sin duda, quería más.

 

Con tal motivación y después de varios años de molestia física, el mejor pesista de nuestra historia fue operado de su espalda por segunda vez.

 

La cirugía fue realizada el 12 de enero de 2016, por el doctor Jorge Felipe Ramírez en una clínica de Bogotá: "Es un médico majestuoso de los cuales hay 5 en el mundo y él entrena a los otros 4. Fue quien me operó de la hernia cervical después de la Olimpiada de Beijing en 2008, que me lesioné. Él me ha operado nuevamente, es el único al que le confío mi columna, reduciendo la recuperación de 6 meses a 3 semanas. Podré volver a mis actividades deportivas sin problema alguno y con posibilidad de recuperarme a 100 % en un plazo no menor a los 3 meses".

 

 

A finales de mayo, dos meses y medio antes de la gloria, Confidencial Colombia tuvo la oportunidad de dialogar con nuestro ahora campeón olímpico, acerca de sus expectativas y de su preparación. Era un Óscar Figueroa optimista pero escéptico. Según él, apenas estaba al 75 por ciento de su rendimiento, con claros rivales a vencer, pero sin atreverse a prometer una medalla, ni siquiera de bronce.

 

No obstante, también era claro que Figueroa iba por la esquiva medalla dorada, esta vez en los Olímpicos Río de Janeiro. Hoy, lunes 8 agosto 2016, se puede escribir otra de las grandes historias que nos dejan las máximas justas deportivas, porque un colombiano ha ganado un oro; más que merecido.

 


El oro en Río 2016

En su primera salida en el Pabellón 2 de Halterofilia en Riocentro, Óscar Figueroa levantó 137 kg en el arranque sin ningún problema. Con los 142, lo hizo con más determinación. Acto seguido, el campeón y récord mundial Chen Lijun (China), falló en su primer y segundo intento, al tratar de levantar en arranque 143 kg.

 

 

En su tercera salida, Figueroa falló en su intento con 146 kg, y el tercero el Londres 2012 Eko Yuli Irawan (Indonesia), tampoco pudo. Siendo Figueroa 50 gramos más liviano que el indonés, Colombia se iba arriba.

 

 

En el envión, Irawan levantó 170 kg. Por su parte, el colombiano ordenaba 172 kilogramos en la palanqueta. El resultado: fuerza, contundencia, poderío. Con 176 en la barra, el grito fue inevitable porque el oro estaba cerca. El kazajo Farkhad Kharki lo intentó con 177 kg, y dos veces, cayó de espaldas. Finalmente, el indonés Eko Yuli Irawan, ordenó 179 kg, pero ya nadie, nos pudo quitar el oro.


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