Froome, segundo Tour 'entre amores y odios'

Por: El Confidencial | Julio 27, 2015

El corredor del Sky no sólo se ha enfrentado a Quintana, Valverde o Nibali, sino también a todos los que sospechan que su excepcional rendimiento es un indicio de dopaje.

Chris Froome terminó la primera etapa de montaña del Tour de Francia como un extraterrestre y acabó la última, en la cima de Alpe d'Huez, como un humano. Lo que ganó con su exhibición en las rampas del Soudet, en La Pierre Saint-Martin –"tenía programado el ataque", dijo–, le bastó para dominar el resto de la carrera, aunque sufrió más de lo que se esperaba en las dos últimas etapas alpinas, las únicas en las que se sus rivales intentaron de verdad ponerle en problemas.

 

Lo mal que lo pasó el ciclista británico en las rampas de Alpe d'Huez, donde si no llega a ser por sus compañeros Poels y Porte quizá habría perdido el Tour a manos de Nairo Quintana, puede que haya ayudado a rebajar el halo de sospecha que le ha acompañado desde el primer día de descanso, en la víspera de la llegada a La Pierre de Saint-Martin, cuando se filtraron los supuestos datos fisiológicos de su subida en 2013 al Mont Ventoux, donde ganó por delante de Quintana.

 

El vídeo con los datos de Froome en la subida fue publicado por Antoine Vayer, entrenador francés que trabajó en el Festina y que lleva 16 años luchando contra el dopaje. En él se pueden ver la velocidad, la cadencia, los vatios y la frecuencia cardíaca. De todos ellos, los que más llaman la atención son los vatios y la frecuencia cardíaca. En su ataque a Contador, sin levantarse del sillín, como es característico en él, Froome no pasa de 160 pulsaciones. Y cuando descuelga a Quintana, su potencia llega a 1.000 vatios. "Soy entrenador. Si viera esos datos en uno de mis corredores, le diría: 'Vuelve a casa, no te quiero en el equipo', dijo Vayer, que cree que de esos datos se deduce algún tipo de ay Fruda externa, ya sea dopante o mecánica.

 

La polémica se reavivó una semana después, cuando el especialista en fisiología deportiva Pierre Sallet explicó en la televisión francesa que, según sus estimaciones, Froome había desarrollado una potencia de 7,03 w/kg (vatios por cada kilogramo de peso) en la subida al Soudet, lo que en su opinión era un indicio de dopaje. El Sky reaccionó en el segundo día de descanso e hizo públicos los datos fisiológicos de Froome.

 

algo que el ciclista había negado que fuera a hacer. Tim Kerrison, responsable de rendimiento deportivo del equipo británico, explicó que la potencia había sido de 5,78 w/kg, además de negar también cualquier sospecha sobre su alta cadencia (el molinillo) y el ritmo cardíaco. Mientras tanto, el desprecio de algunos aficionados seguía en aumento: uno de ellos llegó a tirarle orina en la llegada a Mende.

 

Chris Froome sube al podio de París tras ganar su segundo Tour/EFE

Chris Froome sube al podio de París tras ganar su segundo Tour/EFE

 

¿Son extraños los datos fisiológicos de Froome?

Primero hay que saber qué son los vatios y para qué se utilizan en el ciclismo. Son una medida de potencia que refleja la fuerza que aplica el ciclista para mover su bicicleta, y son datos que en el ciclismo se usan desde hace 15 años, aunque es en la última década cuando más se ha extendido su estudio. El ratio vatio/kilogramo sirve para analizar el rendimiento en una subida. "Un ciclista de 80 kilos que suba a 6 w/kg, va a 480 vatios. Si sube en paralelo a un ciclista que pesa 60 kg y mueve también 6 w/kg, uno va a 480 y otro a 360. Y los dos van a la misma velocidad", explica Jaime Menéndez de Luarca, doctorado en fisiología del ejercicio por la Universidad Europea de Madrid y entrenador de triatlón. El ejemplo es bastante claro con Froome y Nairo: el primero, más pesado, necesita más potencia que el segundo para subir un puerto, aunque vayan igual de rápido.

 

"Puedo estar de acuerdo en que 7 w/kg no es humano. Como fisiólogo del ejercicio, para mí 7 vatios por kilo es casi increíble. Difícil de ver. Pero hay fisiólogos, como Andy Koggan, que creen que 7 w/kg puede ser humano en determinados casos excepcionales", explica Menéndez de Luarca. En su opinión, de los datos de Froome no se puede deducir dopaje. Los datos indican que lo visto en la montaña del Tour 2015 no ha sido excepcional. La ascensión de Nairo Quintana a Alpe d'Huez, en la que sacó 1:20 a Froome, fue de 39:23, la más rápida desde 2006, pero 'sólo' la 22ª en la clasificación histórica del puerto. "Hace 15 años, en la época donde había barra libre de EPO, los mejores ciclistas estaban haciendo 6,5 o 6,7 durante muchísimo tiempo. Un 10% más de vatios, eso es una salvajada", afirma Menéndez de Luarca.

 

El ritmo cardíaco de Froome tampoco es indicador de nada, explica el experto en fisiología. "La frecuencia cardíaca siempre tiene un efecto retardado con respecto a los vatios. Yo hago mis vatios y hasta 30 o 40 segundos después no voy a ver una respuesta en mi frecuencia cardiaca. Y si los 1.000 vatios duran 5 o 6 segundos, puede que ni siquiera lo vea en la frecuencia cardíaca. La frecuencia cardíaca muchas veces no puede reflejar los estímulos de sprint cortos", explica. El especialista en medicina deportiva Luis Serratosa, jefe de servicio de Rehabilitación y Medicina del Deporte de Quirón Madrid y Hospital Quirón San Camilo, también opina que no hay nada extraño en esos datos. "Puede ser razonable. Como dato aislado no tiene mucho significado, no sirve comparar a un ciclista con otro", dice.

 

Toda la polémica generada alrededor de esos datos ha provocado situaciones pocas veces vistas en el ciclismo. "La culpa la tienen los reportajes irresponsables que se han publicado estos días y que crean sospechas", dijo Froome tras el incidente de Mende. Unos días antes, su compañero Richie Porte había sido agredido. Con la llegada a los Alpes, la situación siguió igual: insultos, escupitajos... "Esa gente son una minoría que no sé qué hacen en el ciclismo. El 90% del público anima, y eso es lo que hace grande al Tour, la entrega de los aficionados", dijo el inglés, más diplomático, en Alpe d'Huez. Froome ha disputado el Tour de Francia corriendo contra dos tipos de rivales: los que iban a bicicleta junto a él y los que sospechaban de su rendimiento desde fuera. A los primeros les ha ganado con más problemas que hace dos años; a los segundos va a tener muy difícil convencerlos de que va limpio.


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