Rafael Pardo, Salve usted a Bogotá

Por: Oscar Sevillano / @sevillanojarami | Octubre 9, 2015

A Bogotá se la han venido peleando dos modelos de ciudad que parecen no encontrar un camino medio, que les permita entender que ya es hora de que se trabaje en la ciudad de una manera integral, sin tener que olvidar una cosa por darle prioridad a la otra.

Es así como en primer lugar  entre 1998  y el año 2000 a Enrique Peñalosa se le ocurrió la idea de volver a Bogotá una especie de sucursal de París, donde todo se ve bonito desde afuera, así de puertas para adentro la gente se esté  muriendo de hambre, sin que el distrito se percate. Este modelo fue continuado por Antanas Mockus en su segunda administración, con la diferencia de que este decidió imprimirle algo más de lo que él llama Cultura Ciudadana, que buena falta si nos hace hoy día.

En adelante la administración queda en manos de la izquierda (Luis Eduardo Garzón, Samuel Moreno y Gustavo Petro), quienes toman la decisión de darle prioridad a los temas de atención social a poblaciones vulnerables, rezagando lo que en infraestructura y orden ciudadano se había ganado. Es decir hicieron todo lo contrario a sus antecesores, con la diferencia de que el segundo alcalde del Polo Democrático (Samuel Moreno) se tomó buen tiempo de la administración,  para junto a sus “cuarenta ladrones” apropiarse de manera abusiva de los recursos públicos de la ciudad.

 

Hoy los resultados de esa nefasta pelea de estas dos tendencias lo estamos padeciendo los bogotanos, al tener que convivir en medio de una ciudad sucia, desordenada, con un tráfico caótico, llena de venta de drogas ilegales doquier e insegura en sus calles y avenidas.

 

Es por esto que hago un llamado a los bogotanos a través de este espacio de opinión, a que nos tomemos un momento de reflexión y caigamos en cuenta de que tenemos en nuestra manos la oportunidad única y feliz, de elegir una propuesta que piense en integrar estos dos modelos de ciudad de una manera estructural, sin poner a pelar a ricos con los pobres; sin dejar de construir las vías que se requieran, mejorando las condiciones del transporte público y legalización de barrios subnormales.

 

Me van a perdonar, pero ¿quién dijo que para trabajar en obras de infraestructura hay que olvidarse de los programas de nutrición infantil que se han venido trabajando en las últimas administraciones?; ¿Quién dijo que para invertir en temas sociales hay que rezagar la construcción de vías y mejoramiento de barrios? ; ¿Quién dijo que ambas cosas no se pueden trabajar al tiempo?.

 

Es por esto que estoy convencido de que ya es hora de elegir a un mandatario que piense en los temas de ciudad, y los temas de ciudad son infraestructura e inversión en lo social. No como lo propone por ejemplo  Enrique Peñalosa, a quien se le escuchan ideas sobre vías, parques, centros comerciales, andenes, más y más Transmilenios y nunca se le oye una propuesta enfocadas en   que va a ser por ejemplo,  en el caso de que Bogotá reciba a personas víctimas del conflicto y población desmovilizada, luego de una posible firma de Paz.

 

Ni a Clara López explicando cual es la solución que dará a la congestión vial en avenidas como la Séptima por ejemplo y cuáles son sus ideas para integrarse con el departamento de Cundinamarca en lo que tiene que ver con seguridad y así trabajarlo como un tema de Ciudad – Región.

 

En cuanto a Clara López, creo que tampoco nos podemos dar el lujo de elegirla como alcaldesa, cuando en su papel como Secretaria de Gobierno se hizo la de la vista de gorda y con su silencio cómplice y actitud elefansiática, permitió que su entonces jefe Samuel Moreno Rojas, junto a sus amigos se embolsillaran los dineros de Bogotá. Claro, es que bien dice el dicho que no se debe patear la lonchera, cierto.

 

El solo hecho de que Clara López  confiese de que todo fue a sus espaldas al mejor estilo de su amigo Ernesto Samper, demuestra que no es capaz de estar vigilante y atenta a cualquier movimiento indebido de alguno de sus compañeros de equipo que pretenda utilizar el cargo para robarse a la ciudad.

 

Esto no lo podemos volver a permitir. Es por esto que por muy honesta que sea la señora Clara López, no genera confianza. No por ella, sino porque ya demostró que como guardia de la ciudad no sirve,  y más bien permite que el elefante blanco se entre en su casa y ella como si nada.

 

Ahora, de Pachito, que pesar porque buen tipo si es. Pero aquí no necesitamos un alcalde títere de Álvaro Uribe. Suficiente con tener que ver a diecisiete  marionetas en la bancada del Centro Democrático en el Senado de la República.

 

Aquí lo que necesitamos es un alcalde firme, sereno, honesto, que piense en los temas de ciudad de una manera integral, con cabeza fría, sin que genere divisiones. Que trabaje por Bogotá las 24 horas en  todos los estratos en Bogotá, sin ningún distingo y sin ponerlos a pelear. Que piense en la ciudad, sin olvidar que esta  forma parte del departamento de Cundinamarca, con quien  debe trabajar los temas de productividad,  seguridad y convivencia con la región, y no como si  la capital fuese una isla en medio de la mar,  lejana a todo problema.

 

Por esto y por muchas otras razones  que me gusta la propuesta de Rafael Pardo, y es por esto que lo invito a que salve a Bogotá de más divisiones ideológicas entre quienes prometen una ciudad faraónica y quienes desean que siga sometida a los subsidios y a la repartición de mercados, eso sí haciéndose  los de la vista gorda en el caso de que algún amigo continúe con el saqueo a sus finanzas.

 

Bogotanos, démosle la oportunidad a quien propone trabajar los temas de la ciudad, sin olvidarse o rezagar ni uno solo, por eso los invito a que le pidamos a Rafael Pardo el próximo 25 de octubre, que salve a Bogotá.


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