El Procurador, el fiscal y el Proceso de Paz

Por: Oscar Sevillano / @sevillanojarami | Septiembre 25, 2015

Si tenemos en cuenta los enfrentamientos que se dieron en nuestro país, como consecuencia de la guerra a muerte que libraron liberales y conservadores en Colombia y si lo sumamos a las décadas que nuestro país ha tenido que sufrir por el surgimiento de grupos guerrilleros y paramilitares, fácilmente llegaríamos a la conclusión de que es necesario detener el fuego de los fusiles y buscar la manera de lograr un entendimiento que nos permita vivir en paz.

Por tanto no es posible que en estos momentos, cuando por fin hay una luz en el camino que permita parar el enfrentamiento con  la guerrilla más sanguinaria y criminal que ha existido en el territorio colombiano (las Farc), dos altos funcionarios no sean capaces de buscar un entendimiento que les permita superar una discusión jurídica, que por pequeña que parezca, podría dar al traste con el esfuerzo que desde el gobierno nacional,  se viene realizando por la firma de un proceso de paz con el grupo armado.

 

Nadie que haya estado en una lucha armada por cuestiones políticas, ingresa a un proceso de paz para terminar pagando una condena por pequeña que sea. Eso se lo entiende gracias a algo que se llama sentido común, que parece es lo que falta al Procurador General de la Nación Alejandro Ordoñez, que ahora busca enfrascarse en una nueva discusión con el Fiscal General Eduardo Montealegre, no sé si por esa ceguedad ideológica que parece ser una constante en el colombiano, y que con tal  de no ceder ni un ápice en sus posturas, es capaz de irse a los extremos sin importarle las consecuencias.

 

Lo más difícil de la negociación con las Farc para traerlas a la paz,  era  el tema de sometimiento a la justicia. Para esto era necesario crear mecanismos de Justicia Transicional, acordes a los estándares internacionales,  que permitieran la creación de  elementos especiales para quienes tengan que ser juzgados por delitos de lesa humanidad. Si ya se logró esto, no entiendo como en lugar de generar propuestas que permitan acabar con  las diferencias  entre una postura y otra, más bien lo que se hace es ahondarlas aún más, no si con la idea de hacerle zancadilla a lo hasta ahora acordado.

 

Pareciera que en esto es más sensato el Fiscal General Eduardo Montealegre que el Procurador General Alejandro Ordóñez. La lógica de los oficios de cada uno de estos, indica que debería ser al contrario, por lo que resulta bastante particular este enfrentamiento ideológico, entre un fiscal que le apuesta a la paz y busca acercar a la investigación judicial a estos propósitos, y un Jefe del ministerio Público de un arraigo conservador bastante fuerte, que prefiere mantener el orden de las cosas, bajo unos parámetros de cárcel y tumba para el que infrinja la ley.

 

Si en realidad se quiere la paz en Colombia, se debe comenzar a ejecutar un reordenamiento en el Estado de las cosas, y en esto se debe contar con la colaboración de los entes de control y de investigación judicial, por esto resulta incompresible la actitud de Alejandro Ordóñez, quien parece olvidar que su función principal es la de velar por el cumplimiento de los Derechos Humanos de los colombianos, y que dentro de ese marco de acción, se encuentra el cuidar de la vida de las personas, evitando que estas tengan que verse expuestas a situaciones de peligro.

 

Ojalá que Alejandro Ordóñez modere su postura y no siga encendiendo los ánimos en los colombianos del común, para quienes no les es fácil comprender por qué se permite que los miembros de una guerrilla autora de actos de barbarie, no se les encierre en una cárcel y más bien se les invite a vivir en medio de una sana convivencia en los distintos territorios del país.


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