Una bomba en el Capitolio Nacional

Por: Oscar Sevillano / @sevillanojarami | Septiembre 4, 2015

Al visitar el sagrado recinto de la democracia en Colombia, es decir el Capitolio Nacional, lugar donde se toman las grandes decisiones del país y se debaten los grandes temas, lo primero que una persona del común se pregunta, es si podrá ingresar, porque al tratarse del sitio donde en su interior se encuentran grandes personalidades del país, lo más lógico es que la seguridad sea extrema.

Por lo anterior, resulta bastante sorprendente que nada de lo anterior corresponde a la realidad. Me atrevería a asegurar además, que de no ser por los pocos policías que le custodian, sería un lugar de puertas abiertas.

 

A pesar de que hay dos escáneres instalados, cada uno con detector de metales, ambos son obsoletos, y para la época actual,  no creo que presten mucha ayuda, porque para nadie es un secreto de que hay días que ni sirven.

 

Por otro lado, uno se pregunta si las cámaras que se supone conforman un sistema de monitoreo y seguridad, fueran instaladas para vigilar cualquier movimiento o si más bien fueron puestas como elementos de adornos, porque por lo que uno puede darse cuenta, fácilmente puede deducirse que la respuesta es la segunda opción.

 

No sé si Colombia debe darle las gracias al Dios altísimo porque con todos los males que tiene el país como consecuencia del conflicto armado que vive, no ha ocurrido una tragedia al interior del Capitolio Nacional por la pobre vigilancia que tiene,  no sé si por causa de la pereza de las direcciones administrativas de Senado y Cámara quienes parecen no caer en cuenta que deben invertir en un sistema de alta calidad que permita vigilar y monitorear cada movimiento que se haga adentro del recinto.

 

Sistema de vigilancia que debe estar interconectado el uno con el otro, tanto en el Edificio Nuevo del Congreso, como en el Capitolio Nacional, y no de manera de independiente el uno del otro, como ocurre actualmente.

 

No entiendo que están esperando las personas que tienen la responsabilidad de administrar los recursos en el Congreso de la República para adquirir unos equipos de vigilancia modernos, ¿Qué haya una toma guerrillera similar a la del M-19 en el Palacio de Justicia en 1985?;¿Qué alguien introduzca una bomba?.

 

Resulta bastante insólito notar como fácilmente una persona puede ingresar al Capitolio Nacional, lugar que se supone debería ser uno de los más cuidados en Colombia, no solo por la presencia de senadores y representantes a la cámara que acuden a sus sesiones, sino también por el alto número de funcionarios públicos que prestan sus servicios profesionales de lunes a viernes.

 

Ojalá que las direcciones administrativas del Senado y de la Cámara de Representantes, salgan del letargo en el que parecen haber caído, que de paso ha evitado que se den cuenta que al interior del Capitolio Nacional puede ocurrir una tragedia, sino despiertan y se dan a la tarea de monitorear los equipos de vigilancia y monitoreo que tienen.


Tags

Comentarios