¿La solución era una Miss Universo?

Por: Oscar Sevillano @sevillanojarami | Febrero 2, 2015

La alegría de tener una nueva Miss Universo generó todo tipo de reacciones, entre ellas, estaría el aparente olvido de la ola de indignación que había envuelto al país semanas antes por cuenta del reinado de Miss Tanguita. Opinión.

Con mucha pena y dolor debo reconocer que las autoridades,  medios de comunicación y sociedad en general,   se dejaron hipnotizar por el encanto y la emoción que despertó la elección de Paulina Vega como Miss Universo, para desde entonces tratar lo bueno y emocionante de ser reina de belleza y olvidarse de lo que semana antes venía creciendo como bola de nieve: El reinado de Miss Tanguita.

 

Entiendo que desde hace más de 50 años, una colombiana no era elegida como la mujer más bella del planeta, pero lo que no entiendo es como dos semanas antes en todos los noticieros y diarios se hablaba de la manera en que se exhibían ante miles de personas en las fiestas del municipio de Barbosa a diez niñas menores de 15 años, para que desfilaran y concursaran por el título que la identificara como la menor que mejor le luce  el traje de baño bastante reducido de tela que se conoce con el nombre  de “Tanga”, en el reinado de Miss Tanguita, y que apenas una colombiana gana el certamen de belleza más importante del planeta, el asunto se deja de tratar y en adelante solo se habla de lo importante de ser bonita. ¿Era esa la solución para el escándalo?

 

Sorprende bastante estas contradicciones en que se cae por cuenta de los hechos del momento, donde por ejemplo se deja de tratar  la distorsión que causan los concursos de belleza  en la mente de niñas menores de 15 años.

 

No será raro entonces que los 3.794 reinados que se hacen en nuestro país, aumenten a  cinco mil durante el 2015, con la ayuda  claro está de los medios de comunicación que ahora les parece lo máximo ser reina de belleza,  pero también con el apoyo de las grandes empresas colombianas como Bavaria y Postobón, así como sucedió en Miss Tanguita donde aparecen haciendo publicidad a sus productos, uno de ellos, Cerveza Águila, la misma bebida alcohólica que ahora patrocina a la Selección Colombia.

 

Nada mejor para los gamonales como Marcos Cortés creador del concurso de Miss Tanguita, que la Miss Universo sea colombiana, porque ahora va a tener mayores argumentos para inducir a menores del departamento de Santander para que exhiban su cuerpo delante de una gran cantidad de personas que con toda seguridad estarán pasadas de trago en las orillas del Rio Suarez, con el beneplácito de un alcalde que, aunque no se lo eligió para que apoyara reinados de belleza, mucho menos con niñas de corta edad, dará su visto bueno para que el evento se haga sin ningún tropiezo.

 

No será posible entonces iniciar campañas que inculquen valores en las niñas menores de 15 años, cuando desde la opinión nacional y los medios de comunicación se crean antivalores, con el argumento de que ser bonita tiene sus beneficios.

 

¿Cuáles beneficios tiene esto?; ¿Qué una menor no pueda disfrutar de su niñez porque deba estar en clases de pasarela, maquillaje, vestuario, gimnasio, etc?; ¿Qué desde pequeña tenga que acostumbrarse a exhibir su cuerpo ante las miradas de miles de personas en las que no faltan los  borrachos y morbosos?, y que de paso suceda el peor de los escenarios,  conocido en algunas candidatas que han pasado en el Concurso Nacional de la Belleza: Vínculos con narcotraficantes que terminan patrocinando el costoso valor que tiene su participación en estos eventos. ¿Es esto lo que queremos para nuestras pequeñas?

 

No por la emoción y alegría que dejó para Colombia el título de Miss Universo, donde los únicos beneficiados son Paulina Vega y Raimundo Angulo, nos vamos a olvidar de la deuda que tenemos con nuestras pequeñas a quienes se les inculca la idea de ser reinas de belleza, sin que los padres se preocupen por lo  que esto significa, y lo que existe tras bambalinas de estos concursos, donde no faltan los personajes   como Marcos Cortes, que  actúan no precisamente con ánimos altruistas  y filantrópicos.

 


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