SITP es hueco fiscal para los bogotanos

Por: Erick Frasser | Octubre 7, 2016

La situación del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) de Bogotá ha sido presentada por la actual administración como un problema  para las finanzas de la ciudad. Este es uno de los problema más grave que padecen los bogotanos desde el gobierno del ex alcalde Samuel Moreno.

El tedioso embrollo comenzó a gestarse entre el 2010 y el 2011, cuando bajo la batuta del Polo Democrático, se firmaron los contratos con nueve operadores que prestarían el servicio en 13 zonas mediante buses zonales y alimentadores del sistema TransMilenio. A sus inicios se veía bien, pero fue evidente que se quiso implementar el modelo con apuros y poco rigor, más pragmatismo que técnica.

 

Asimismo, los operadores hablan de pérdidas por medio billón de pesos, otros sucumbieron (Egobús y Coobús) y sus contratos fueron cancelados, mientras los demás amenazan con seguir el mismo camino. Por ello, al gobierno no le ha quedado nada distinto que seguir destinando al SITP cerca de 700.000 millones de pesos anuales para evitar el colapso total del sistema.



A todo ello se puede agregar que, una caótica estrategia y la falta de recur sos financiero,  pues los números no cuadran, la demanda de pasajeros no se cumplió y la competencia desleal, además de una  política de subsidios y de los miles de colados, solo han impulsado el agravio de la situación.

 

Bajo el gobierno del entonces alcalde Petro ,se hicieron esfuerzos que quedaron a medias, pues no se superó el grave problema de la frecuencia de rutas ni las rediseñaron para hacerlas más eficientes. La maniobra populista de congelar tarifas, al tiempo que se bajó el costo del pasaje en horas valle, fue irresponsable y empeoró el hueco financiero. La tapa de todo es haber pretendido que unos buses viejos, destartalados y contaminantes llevaran el pomposo rótulo de ‘SITP provisional’ para simular una mal llamada integración, cuando hoy conservan las antiguas prácticas del servicio tradicional.



A los concesionarios les cabe su cuota de responsabilidad. Para decirlo en términos coloquiales, fueron agalludos al pretender rentas hasta del 20 por ciento anual a 24 años, lo que generó un desbalance entre ingresos y gastos. Por tanto, deben poner de su parte a la hora de las soluciones.



Es el costo de las malas decisiones y la falta de gerencia. Corresponde al actual gobierno rectificar semejante entuerto, lo cual tomará tiempo por tratarse de revisar tanto el esquema contractual con las empresas como la viabilidad financiera y jurídica para salvar el modelo, y hacer una reingeniería a fondo de la operación. Tacto y paciencia es la consigna.


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