Así sería el Metro de Bogotá

Por: Confidencial Colombia | Abril 4, 2016

El Gobierno Nacional y el Gobierno Distrital tomaron decisiones para la apertura de la licitación de la Primera Línea del Metro de Bogotá. (Fotografías)

El cronograma previsto contempla iniciar la adquisición de predios con los recursos ya reservados del cupo de endeudamiento en el segundo semestre de 2016, en tanto avanza la estructuración técnica, legal y financiera cuyo producto final son los pliegos de licitación. También se pondrá en marcha un programa de reubicación anticipada de redes de servicios públicos, pensado para reducir los riesgos de interrupción durante las obras mayores.

 

Nación y distrito aprobarán las vigencias futuras y adelantarán la actualización de inscripción en el Banco de Proyectos de Inversión Nacional.

 

Superado este tramo de ruta, el proyecto podrá obtener la autorización del CONFIS y el compromiso de las fuentes de financiación, a través de un documento CONPES. Para abrir la licitación en el 2017, la Nación y el Distrito firmarán un convenio de cofinanciación y constituirán un encargo fiduciario para el manejo de los recursos de las dos fuentes, gestión a cargo de la Empresa Metro.

 

Las tareas están a cargo de un equipo conformado por profesionales del Ministerio de Hacienda, el Ministerio de Transporte, el Departamento Nacional de Planeación, la Financiera de Desarrollo Nacional, la Secretaría de Hacienda Distrital, la Secretaría Distrital de Movilidad y el Instituto de Desarrollo Urbano, bajo el liderazgo de la Gerencia del Proyecto Metro.

 

En este proceso, la empresa Metro de Medellín acompaña con su experiencia a Bogotá, tras la firma del convenio de cooperación el pasado 1 de abril.

 

Así será una Estación sobre la Av. Primero de Mayo


La Primera Línea del Metro de Bogotá no es sólo un proyecto de transporte. Es un gran proyecto urbanístico que transformará a Bogotá y aportará a su calidad de vida y productividad.

 

La línea será elevada, alta y esbelta, para maximizar la iluminación natural sobre el espacio público: andenes, zonas verdes y parques. Asimismo, también buscando mejorar la calidad urbanística, las estaciones no se construirán sobre el espacio público sino en edificios aledaños conectados a la línea del metro a través de puentes o pasarelas. En estas estaciones los usuarios no solo encontrarán las taquillas, circulaciones, escaleras y ascensores, sino toda clase de servicios complementarios como comercio, comidas, bancos, baños, primeros auxilios, biciparqueaderos y otros, según la zona.

 

Algunas de las estaciones con alto potencial se convertirán en núcleos de encuentro barrial, con auditorios, educación, salud, servicios de gobierno, jardines infantiles, etc. Las estaciones y sus zonas de influencia se densificarán con oficinas y vivienda, para elevar los índices de ocupación del Metro y reducir así la presión sobre los precios de los tiquetes.

 

Las intervenciones urbanísticas siempre tendrán como premisa ensanchar los andenes y generar más y mejor espacio público, para facilitar el acceso peatonal y mejorar la seguridad en el entorno.

 

Siguiendo las conclusiones de los estudios existentes, sobre las vías rodarán trenes de 142 metros de largo -seis vagones- con capacidad de mover hasta dos mil personas. El sistema será cien por ciento eléctrico.


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